martes, 27 de octubre de 2009

27. Blogroll













Sólo por única ocasión "no en viernes" porque estamos celebrando que ya tengo internet. De nuevo, de nuevo.

Este es un pequeño homenaje a esos blogs que me gustan tanto. Faltan muchos más, pero es dificil incluirlos a todos.

sábado, 24 de octubre de 2009

Me robo los botecitos de leche del Vips

Hace unos días, uno de esos en los que iba a Vips a surtirme de café refill (que no sabe tan mal, ya que te acostumbras) e internet, por supuesto; tomé sin querer una de las "lechitas" que dan para acompañar el café y la metí en mi mochila a la hora de que guardaba mi mercado. Porque han de saber que voy con compu, cargador, celular, libreta, porque luego ando dibujando gente, cosas y/o animales, cigarros, encendedor y todo eso.

Para cuando llegué a mi casa, me sentí el ladrón más miserable del mundo y quise correr al Vips a devolver la lechita que me robé. Y pedir perdón por tan miserable crimen, y tal vez huir a algún país de Europa del Este, en donde me cambiaría de nombre y me volvería un mercader de libros en el zócalo de la capital de esa ciudad... Pero ¡né! Me dio flojera bajar 4 pisos, caminar 3 cuadras y regresar la misma cantidad de calles y pisos; entonces la metí en el refri, y se quedó ahí la pobrecita, abandonada a la deriva. Snif.

Hasta que, un día en el desayuno se me ocurrió prepararme un té de hierbabuena. Y la brillante idea de echarle la lechita robada del Vips se presentó.

¿Por qué nadie me dijo antes que el té de hierbabuena sabe TAN DELICIOSO con leche?

A mis veinticinco años no había probado una bebida más rica que esa. Bueno sí, la malteada de fresa, el chocolate blanco frappé del Café Punta del Cielo, el tejate, el agua de maracuyá, el Vodka con jugo de uva, o piña, las micheladas, el ruso blanco, el café, el Alfonso XIII, el agua de cebada, el agua de jamaica muy fría, el agua de pepino con limón, el jugo de naranja con betabel, el chocolate caliente y el té negro helado. Pero nada más.


¡Los odio a todos por no decirme! Los odio por guardarse ese secreto y hacer que me haya perdido de esa delicia por tanto tiempo. Bitches!


Ahora, he olvidado el pudor y cada vez que voy a Vips me robo los botecitos de leche y los guardo en mi mochila, pa' usarlos pa' mi té de hierbabuena ¿Y qué?


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Mi siguiente paso será, el consejo que Lady Jesus me dio. Cito textualmente:

"Pide algo y cuando ya casi lo termines, ponle un cabello y diles: -esto tiene un pelo-. Y será gratis".



UPDATE: O lo que me dijo SalDip:

"Lo que si te recomiendo es que... te lleves los envases vacíos (sin la tapa) y los reemplaces por los que te llevas... porque sí se dan cuenta... pero ya si haces el cambio... no pasa nada =D"

¿No es un genio?

viernes, 23 de octubre de 2009

26. #InternetNecesario

martes, 20 de octubre de 2009

Impuestos, impuestos y más impuestos

(O, el efecto Twitter)

En estos días en que no tengo internet en casa, ni televisión; no me he enterado de todo lo que pasa en el mundo exterior. Antes, solía a alguna hora de la comida ver las noticias o entrar a Gúgul nius y ponerme al tanto de lo que pasa en el mundo, de ese modo; pero ahora no he podido. Aprovecho el poco tiempo que me conecto para chatear, facebookear y tuitear. Como TO-DA la gente normal debería hacer.

Ayer que me desconecté, dejé todo tan tranquilo. Y cuando llego hoy ¿Qué me encuentro? Que se aprobaron los nuevos impuestos: Del 3% Para el cable e internet; 26.5% a la cerveza; un gravamen del 170.9 % a los cigarros, entre otros. Y el tan sonado aumento al IVA; que'sque ya no es del 17% como iba a ser, sino del 16% ¡Uy no, pues gracias! ¡Malditos bastardos!

Como era de esperarse, en Twitter todo mundo está indignadísimo cambiando al mundo desde su teclado, mientras yo escribo esto. Pero la neta no cambiaremos nada desde ahí. Digo, yo también ando indignado porque ahora pagaré como 12 pesos más al mes por mi conexión a internet (ah porque ya tengo ahora sí) y unos 5 pesos más por mi cajetilla de cigarros. Pero bien dice el dicho que el que se enoja pierde. Ya sé, ya sé. CON-FOR-MÁN-DO-ME tampoco gano nada. Pero si al menos eso me hace vivir tranquilo pues lo estaré.

¡Ya sé, ya sé! Que en Finlandia por derecho tienen internet de un mega de velocidad los ciudadanos. Pero: mi'jos ¡es Finlandia! Uno de los países menos corruptos del mundo. Para que eso pase en México nos hace falta mucho.

También estoy enojado no se crean. Pero tuiteando a lo güey no cambiareos al mundo ¡Sí! ¡que el Trend Topic y la chingada! Pero ¿El Trend Topic pagará su cuenta de internet? Porque aparte estoy seguro que muchos lo hacen por eso. Ya sé, ya sé. Los medios volteando los ojos a su protesta y sus palabras saliendo en las noticias... Pero ¿Los medios pagarán sus impuestos? NOOO, ¿VERDAD?. Así que mejor tranquilícenseme. No les vaya a dar azúcar y no no no. No queremos eso. Porque seguro estoy que muchos no tenemos seguro médico. Pero nos preocupa más el interné.

Lo sé. Yo soy un vicioso del interné también. Y también me afecta, porque no crean que como muchos, también me pregunto: ¿Y ahora qué sigue, malditos diputados de mierda? Pero creo que hay formas más importantes de hacerlas. Y creo que tuiteando no lo lograremos. Ya lo dijeron por ahí ¿Qué tal que cancelan su contrato de internet? Eso les dolerá más a las compañías y podrían interceder con el Gobierno y blablablá, pero ¡ñé! ¿No lo haremos verdad? Bueno. Tantos que somos ¿¡y nadie tiene un amigo hacker que le tire la red a los del gobierno y le deje esos mensajes que están poniendo en sus timelines!? Chaaale. Yo no tengo chingáos, si no con gusto se los prestaba.

¿Entonces? Pues dejen su fóquin computadora y salgan a la calle a protestar (Que a ver si eso sirve de algo). Si salen, los acompaño con gusto. Pero eso de ser organizador yo, nunca me ha gustado. Porque déjenme les digo, que acá afuera (Por que ando desde un parque u_u) El mundo se ve tan normal como siempre. Uno esperaría que después de leer a los tuiteros indignados, uno saliera a la calle y viera a la gente indignadísima también, porque el IVA es de 16% ahora. Pero todos están tan normales como siempre ¿Es que, ya estamos tan acostumbrados que no hacemos nada?

Y pues ya porque si no me indigno y me pongo a tuitear compulsivamente.


lunes, 19 de octubre de 2009

Mi trauma con las agujas

Hace un par de años descubrí la raíz de un trauma que –casi- siempre he tenido: miedo a las agujas, inyecciones y todo tipo de objetos punzo cortantes de punta muy fina.

Estaba estudiando en casa de un amigo. Él sacó una jeringa de su empaque y como si fuera dardo trataba de ensartarla en una manzana que estaba a mi lado. La escena me puso de nervios sin saber por qué. Me daba mucho miedo que no le atinara y la aguja se me clavara a mí, o no sé qué pero me asusté mucho. Le dije que se detuviera, pero no me hizo caso, y mientras veía cómo la manzana era clavada, a mi mente venían recuerdos que en un principio parecían ajenos, o vistos en alguna película, pero no. Era algo real. Algo que mi memoria había olvidado por alguna razón.

Cuando estaba por entrar a la secundaria, el día de mi cumpleaños, me puse muy muy mal del estómago. No pude comer lo que me habían preparado para la cena. Ni el pastel. Me fui, después de tomarme un té, directo a la cama. Días después, mientras dormía, mi estómago me empezó a doler mucho y tenía fiebre.

Desperté a mi papá. Me dio una pastilla y me dijo que me fuera a dormir, que al otro día iríamos al médico. Pues no pude hacerlo, mi temperatura subió más y tenía alucinaciones bien gachas. Sentía que había gente alrededor de mí, volando, caminando y entrando por la ventana. Quise levantarme pero ya no pude moverme, me sentía muy mal. Recuerdo haber gritado y fue así como se dieron cuenta de que yo ya andaba colgando los tenías. Decía muchas incoherencias y seguía viendo gente. Mi papá pidió un taxi y me llevó al hospital. Me tuvo que cargar porque yo no podía moverme. En el transcurso del taxi, la gente de las alucinaciones me seguía acompañando.

Llegamos al hospital donde me atascaron de medicamentos que funcionaron de manera temporal y pude dormir. Al otro día me sentía muy mal de nuevo y me llevaron a otro hospital, donde me dijeron que lo que tenía era apendicitis. Había que operarme en ese preciso momento porque ya estaba muy grave y que si hubiera llegado un poco más tarde, no la contaba.

Recuerdo después haber despertado en una habitación, con un bote de suero en el brazo y mi mamá durmiendo a mi lado. Que no sé cómo llegó tan rápido porque yo estaba en Puerto Escondido, de vacaciones con mi papá. Bueno, pasaron 15 días eternos que estuve en el hospital comiendo pura cosa sin sabor y ya.

Todo eso, lo recordaba muy bien, lo que se mantenía oculto es lo que pasó unos minutos antes de la cirugía. De pronto, no sé cómo, desperté en el quirófano sin saber por qué estaba ahí. No sé qué es lo que me inyectaban los doctores en el brazo, pero me asusté mucho. Por todo en general. Por estar rodeado de médicos, por ver una enorme luz encima de mí y traer yo una bata blanca; y comencé a poner resistencia y gritar. Las enfermeras me tuvieron que agarrar fuerte por los brazos, pero no funcionaba. Terminaron amarrándome a algo para que no me moviera y seguían inyectándome los brazos. Aún a pesar de que estaba amarrado me seguía moviendo y poniéndome duro. Una y otra vez me inyectaban hasta que me di por vencido. La anestesia funcionó.

Y bueno. Ese el recuerdo que vino esa vez a mi mente. Creo, que esa debe ser la raíz de ese miedo que le tengo a las inyecciones, porque fue a partir de mi operación que empecé a tenerles pavor. Porque recuerdo que cuando era niño no era tan puto pa’ eso.

Ahora puedo decir que ya superé el trauma, pues cuando me lastimé mi dedo y se infectó ¿se acuerdan? me recetaron unas inyecciones, y no puse ninguna resistencia para que me las pusieran. O tal vez acepté por miedo a que se me cayera mi dedo. Sniff.