Hace un año se murió el último abuelo que me quedaba: el paterno; ésa, fue la primera vez que me tocó tan de cerca la muerte de un familiar pues en la muerte de mis otros abuelos nunca he estado ahí donde ellos fallecen.
En las vacaciones me tocó ver a un abuelo muy distinto al de siempre. Demacrado, débil y ya muy viejito. Me sorprendí, pues siempre, pasara el tiempo que pasara sin verlo, la próxima vez él siempre estaba igual que como la vez anterior. La última vez mi abuelo era otro. Para nadie era algo nuevo en pensar que sus últimos días eran esos que estaba pasando. Algunos creían que no llegaba a Navidad. Otros, que no llegaba a 2009. Fue el 26 de diciembre que él dejó de existir.
En el pueblo, como en muchos otros pueblos existe la tradición de hacer rezos durante 9 días para acompañar a la familia y para el descanso del difunto(sic). Nunca he sabido qué pasaje de la biblia hay que relate o se asemeje a esa tradición, pues casi todas las costumbres y tradiciones católicas tienen un trasfondo bíblico. El caso es que esa costumbre de los pueblos, en específico del pueblo de mi familia consiste en un gastadero enorme de dinero -independientemente de los gastos del sepelio y todo eso-, pues los días de los rezos se prepara café y pan para todas las personas que acompañan a la familia.
Pero la mía, como es una familia muy rara -aunque bonita-, y de competencia eterna y siempre quieren demostrar entre todos los hermanos quién es mejor que el otro, resulta poca cosa que lo que se sirva sea café y pan. Es por eso que en estos rezos, como los del año pasado, significó una batalla de quién era el que podía ofrecer lo mejor en el día que le tocaba (son 9 hermanos, uno no está en México, entonces 8: uno para cada día de los rezos y todos para el novenario). Entre todo ello hubo tamales, galletas, atoles de distintos sabores, chocolate, etc. Uno de los hermanos dio pan y chocolate y días después el otro hermano dio no sólo uno, sino DOS panes y chocolate. Cabe mencionar que como es un pueblo chico (y de infierno grande como en el post del fayer), todos se conocen entre todos y son muchos los que van a rezar(o a menos eso creo).
La batalla que decía de mis tíos, no existe como tal. No está escrito que así debe ser pero con las acciones uno se da cuenta; el novenario más que cualquier otra cosa parece una gran fiesta (como una mayordomía) en donde hay cervezas, tamales, chocolate, café, pan, agua y refrescos; una banda contratada para tocar durante casi toda la noche que uno pasa en vela. Es horrible. Es algo desgastante para la familia: física, emocional y económicamente pues imaginen todo lo que se tiene que hacer sólo para "agradecer" a la gente que va a acompañar a la familia.
Estoy de acuerdo en el novenario de cuando muere la persona, no en el del año. Nueve días de compañía de la gente son suficientes para que la familia supere la pérdida, sientan el apoyo de los amigos y los rosarios "calmen" a su religioso interior asustado por la muerte de alguien, pero estoy en desacuerdo con todo el gasto de dinero y de energía que se requiere para eso. Mucho es ya haber perdido al ser querido como para quedar pobre y desganado al final de todo. La gente que acompañe debería de hacerlo porque así lo quiere y no porque les darán de cenar (sé que muchos no lo hacen así pero y qué). No estoy de acuerdo en "se les agradezca" por su compañía así. Sé que la gente lo entendería.
Mi familia me gusta mucho por lo grande de ésta, por la diversidad y porque fuera de todo lo que sea sé que son chidos y bla bla bla la familia bla bla bla.
Son costumbres muy antiguas y nada cambiará lo que ellos piensan sobre eso, sólo expongo mi disgusto hacia estas cosas que me desesperan y así. Fin.
Si de repente sienten que este post no llegó a ningún lado es porque fue interrumpido repentinamente por la plática con mi hermana y primos. El punto principal ya quedó explicado y ahora me voy a disfrutar de una bonita noche con mis primos. Bla bla bla la familia bla bla bla.