"Bonito Pinotepa , no soy coplero y te estoy cantando porque nació en tu suelo la morenita que estoy amando"
Álvaro Carrillo
Los pueblos o ciudades pequeñas me desesperan, me aburren y me deprimen, el calor me pone de mal humor; Si viviera en un pueblo o ciudad muy pequeña donde hace calor me moriría a las pocas semanas seguramente. Siempre me ha gustado conocer lugares nuevos (o visitar los que ya conozco) y aprender cosas nuevas. Sólo así de esta forma, en
tourist-mode, puedo disfrutar del calor, de la falta de internet y de señal de celular por un tiempo.
La semana pasada se decidió que iríamos a Pinotepa Nacional por varios motivos familiares (no míos). Pinotepa está a 2horas de Puerto Escondido en auto, pues se preparó todo y salimos
un poco muy retrasados.
Al llegar, para desayunar, pedí unos tacos con
una Yoli -un refresco de limón (propiedad de Coca-Cola) que producen en Acapulco y acá en Oaxaca lo comercializan en pocos lugares de la costa, sobre todo cerca de Guerrero - bien fría.

Y unos ricos tamales de tichinda -un molusco, similar a los mejillones, pero más pequeño- ¡Uy, están rebuenos los condenados! Toda una odisea comerlos, pero muy gratificante.

Y aprovechando que la fiesta de Pinotepa es en la semana santa pues nos fuimos a chacharear varias cositas que venden en los puestos de la feria, como: comida, artesanías y varias pendejaditas más. Entre ellas unos ricos "Totopos de maíz de cabeza de metate" o como sea que me haya dicho la seño, que dice que llevan maíz, canela, polvo para hornear, azúcar y no sé qué más.


El famosísimo
dedo de gezeta avala el consumo de los "Totopos de maíz de cabeza de metate" o-como-sea-que-me-haya dicho-la-seño. Seguramente habré subido unos 3 kilos (o más) con todo lo que comí, pero bien ha valido la pena.
***
Ya después -muy después- tras varios kilómetros de recorrido, varias lomas, piedras, palmeras, campos secos y mucho calor se encuentra una pequeña población llamada Collantes.
(Coca-Cola patrocina este pueblo)Este pueblito tiene mucha historia; Es el único lugar en Oaxaca con casi la totalidad de su población de raza negra. En la época de la conquista entre 1519 y 1640 los españoles trajeron barcos repletos de esclavos africanos a trabajar en los campos algodoneros de la zona. Ellos, se asentaron en esta zona, en donde vivían en pequeñas chocitas -que hasta hace unos años muchos se mantenían viviendo así- y alejados de las demás poblaciones.
Ya con la consumación de la independencia en 1821, los afrodescendientes cambiaron su estilo de vida y muchos de ellos decidieron embarcarse de regreso a sus tierras, pero otros optaron por quedarse ahí pues el clima de la costa oxaqueña -en especial de esa zona- es muy similar al de sus lugares de procedencia. Los que se quedaron ocuparon puestos de capataces en las haciendas cercanas -aún hay restos de algunas-. Poco a poco se fueron mezclando con los demás, pero manteniendo hasta la fecha muchos rasgos propios de nativos africanos, y el color también. Aunque también hay de todo: chocolate oscuro, chocolate amargo, chocolate con leche, chocolate blanco, etc. Muy bonito todo.



Cerca de ahí, en el puerto de Minizo (en donde llegaban los barcos) dicen los pobladores que aún se conservan los restos de un barco -de esos que trajo a sus antepasados- que encalló y ahí se quedó para la posteridad. Quiero ir y verlo antes de que desaparezca por completo ¿Quién se me une a la expedición?
Estar ahí es bien raro, pues lejos de ser nosotros los que nos asombramos de ver tanta gente negra son ellos quienes se nos quedan viendo a los
non-negros. Aunque esta vez que fui pude ver
ya mucha gente no negra paseándose por la calle, cada vez se homogeniza más la población.

El pueblito en sí no ofrece nada para visitar, salvo escuchar tal vez de ellos mismos historias y anécdotas de sus tatarabuelos; El río, que pasa a un lado, y la playa que se encuentra a unos cuantos kilómetros de ahí. Pero sólo para contemplarlo pues sus aguas son de mar abierto y luego que tal que se ahogan.


Lo que sí no pueden dejar de hacer es tomarse unos deliciosos cocos cuando vayan - o vengan de regreso - a la playa en uno de los varios terrenos cocoteros y frutales de la región. Los cocos están ENORMES, ¿será porque los siembran ellos?. ¡Ah, pero eso sí! Pidan permiso. No vaya ser que se enojen que les roben sus cocos y les hagan comprobar el mito del negro a la mala. Jijiji

¡Saludos tropicales, frutales y coloridos!