Tenía la intención de escribir sobre mi nuevo hogar y lo contento que me siento con él. Abrí mi blog, revisé un poco antes. Revisé más. Ya me disponía a escribir. "Un último post", me dije. Luego leí otro. Vi los comentarios, recordé muchas cosas, no me quise detener y me seguí... y me seguí.
De pronto salté a 2010, luego a 2009 y luego a 2008 y así me fui. Y luego ya estaba recordando muchos de los posts que escribí en 2004, cuando apenas tenía 19 años. Me volví a pasar a los comentarios... y después me di un gran salto. Ya estaba leyendo los blogs que solía leer en ese tiempo. Triste fue darme cuenta que ellos, como yo, dejaron de escribir en algún momento. Aunque muy grato encontrarme con un par que si bien ya no son tan frecuentes siguen activos. Comenté, para ver si el contacto puede retomarse, aunque tenga que ser por otro medio.
El fin de semana pasado, Andrés me hizo en Spotify un playlist de Blonde Redhead, para que los escuchara y su música ambientó muy bien mi recorrido cronológico.
¿Qué nos pasó?
Ya vamos a dejar de culpar a Twitter, porque no mató los blogs. Nosotros los dejamos morir y no necesariamente porque las ideas condensadas ya nos gustaban más y nos ahorraban tiempo, sino porque fuimos perdiendo la atención y la gente dejaba de leernos y de comentarnos. Y a nadie nos gusta perder el spotlight. Y entonces emigramos. Tratamos que coexistieran y por un tiempo funcionó, pero al final no lo logramos.
Qué bonita era la cotidianidad de esto, qué bonito era lo desmenuzado, lo extremadamente detallado y la bonita conversación que se hacía. Tanto que aprendí acá, tanto que encontré y descubrí. Tanto, tan bonito pero tan lejano que ahora parece que fue otra vida. ¿Soy el único que lo piensa así?
De pronto caí en cuenta que mis últimas tres relaciones (amorosas) "serias" fueron con gente que conocí en blogs. La interacción siempre fue lenta, muy trabajada, paciente pero a la vez muy fuerte. De la misma forma que esas relaciones que de aquí se desprendieron.
En Twitter todo es más rápido, efímero y volátil. Hasta un poco fútil en algunos casos. Justamente como muchas de las que ahí surgieron.
Y no generalizo, pues de las dos redes conocí a gente valiosísima que sigo conservando a mi lado y que quiero muchísimo. ¿Fin?
Pasando a otro punto y a modo de conclusión: nunca he considerado que tengo una buena redacción, nunca. Pero no entiendo cómo antes lográbamos enlazar todas las ideas que queríamos decir. No como éstas que ahora parecen distantes. Más una serie de tweets que otra cosa. La costumbre tal vez. Y de pronto, mi post se convirtió en un metapost que habla de posts y blogs.
Mostrando las entradas con la etiqueta DF. Mostrar todas las entradas
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martes, 8 de abril de 2014
lunes, 1 de marzo de 2010
El metro, el chicano y los prejuicios.
De camino a la terminal me encontré a un un chicano que andaba perdido en el DF. Cuando se acercó a mí pensé que era un vendedor del disco en formato mp3 que le contiene todas las canciones de moda para la fiesta a sólo diez pesito, pero no. Me dijo que quería llegar a la Central del norte y que estaba "un poco" perdido. Lo noté desde que dijo que quería la central del norte y viajaba de poniente a oriente. O al revés. No sé; le expliqué cómo llegar, saqué mi mapa del metro y le mostré dónde estábamos, adónde iba y dónde NO era el norte. No entendió.
Como buen samaritano que soy le ofrecí llevarlo. Pues aparte yo podría tomar mi autobús en esa central aunque tardara más tiempo. Todo con tal de ayudar. Aunque la mera verdad, él estaba guapo y fue más por eso, jijiji.
De donde estábamos hasta Pantitlán no hablamos mucho. Cada quien veía hacia un lado de la puerta y eventualmente comentábamos cosas triviales y aleatorias como el clima, los vendedores, las estaciones, el DF y la hora.
En Pantitlán, como es un largo trayecto para transbordar, comenzamos a intimar. Erick se llama, nacido en Estados Unidos, de papás mexicanos, que vivió dos años en el DF y cosas varias que no recuerdo porque me concentraba ensus ojos los letreros para no perdernos. Cuando fue mi turno de decirle mi nombre, origen y todo eso, me tomé mucho tiempo, pues explicar esto es difícil. Ya sentados en el vagón rumbo a la Central del norte él dijo: "¡Oh! ¡Oaxaca! Dicen que es muy bonito, que hay mucha vegetación, que su gente es muy amable, la comida muy rica" Y remató diciendo "Son bonitos los pueblitos, quisiera conocer Oaxaca".
En ese momento me puse verde y le dije: "eres un pinche chicano pendejo y prejuicioso, ¡Ya regrésate a gringolandia! ¡Oaxaca es más que un simple pueblito!". Lo empujé y le grité en su cara, haciendo ademanes de afroamericano de Brooklyn: "what's wrong with you? dude" y lo aventé a las vías cuando el tren estaba en movimiento. Murió.
En realidad toda esa escena fue imaginada. Lo único que hice fue reir de manera falsa y asentir con la cabeza mientras seguía viendo sus ojos. La plática continuó normalmente, o casi, porque sentí mucha pena de su forma de pensar y lo seguí comprobando mientras hablaba de Tijuana, del DF y varias ciudades más que en su corta estancia conoció.
Cuando un vendedor de tortas, sandwiches, hamburguesas y marinas pasó, él compró una hamburguesa. Y le dije: "no te cansas de comer siempre lo mismo" a lo que él dijo: "casi nunca como hamburguesas, tal vez sea ese cliché de los gringos y que creen que todos los chicanos queremos imitar". Y de broma le dije: "¿entonces tú no eres hip-hopero y todo eso?". Lo sentí más serio y me dijo: "sólo son prejuicios".
No pude evitar soltar la carcajada y sentirme mal al mismo tiempo. Juro que se puede eso. Una por escuchar la palabra prejuicio de boca de un prejuicioso y dos por que en ese momento estaba siendo yo igual o peor que él. Y no sólo desde ese instante sino desde que se situó junto a mí y supuse que era un vendedor solamente por su aspecto de reggaetonero (¡ven!).
Erick y yo no somos tan distintos después de todo. Si prejuzgamos es por ignorancia como todos los que lo hacen. Los prejuicios dicen mucho de uno. Demuestran lo ignorante que eres con respecto a algo.
Aunque es cierto lo que una vez nos dijo Tumeromole a Fayer, Ciervo y a mí: "Si a las mujeres les dicen pendejas, es por algo. Si a algunos homosexuales les dicen putos o jotos, también es por algo." Y sí, es totalmente cierto y no se pongan espesos porque yo apoyo eso. Los prejuicios existen por algo. Pero de ahí a seguirlos usando como única fuente de información sobre tal o cual cosa es muy diferente.
Le pedí disculpas y él a mí. Llegamos a la terminal. Compró su boleto a Tijuana y cuando yo fui a comprar el mío él se fue a la cafetería y regresó con dos frappés y dos brownies. Me dio uno y uno y me dijo: "ten, para el viaje, dude, por lo menos el tuyo no es de dos días como el mío" y nos despedimos con un efusivo abrazo.
---------
Historias como ésta pero no tan aburridas, no como ésta, fotografías y más, próximamente en Gente del Metro.
Como buen samaritano que soy le ofrecí llevarlo. Pues aparte yo podría tomar mi autobús en esa central aunque tardara más tiempo. Todo con tal de ayudar. Aunque la mera verdad, él estaba guapo y fue más por eso, jijiji.
De donde estábamos hasta Pantitlán no hablamos mucho. Cada quien veía hacia un lado de la puerta y eventualmente comentábamos cosas triviales y aleatorias como el clima, los vendedores, las estaciones, el DF y la hora.
En Pantitlán, como es un largo trayecto para transbordar, comenzamos a intimar. Erick se llama, nacido en Estados Unidos, de papás mexicanos, que vivió dos años en el DF y cosas varias que no recuerdo porque me concentraba en
En ese momento me puse verde y le dije: "eres un pinche chicano pendejo y prejuicioso, ¡Ya regrésate a gringolandia! ¡Oaxaca es más que un simple pueblito!". Lo empujé y le grité en su cara, haciendo ademanes de afroamericano de Brooklyn: "what's wrong with you? dude" y lo aventé a las vías cuando el tren estaba en movimiento. Murió.
En realidad toda esa escena fue imaginada. Lo único que hice fue reir de manera falsa y asentir con la cabeza mientras seguía viendo sus ojos. La plática continuó normalmente, o casi, porque sentí mucha pena de su forma de pensar y lo seguí comprobando mientras hablaba de Tijuana, del DF y varias ciudades más que en su corta estancia conoció.
Cuando un vendedor de tortas, sandwiches, hamburguesas y marinas pasó, él compró una hamburguesa. Y le dije: "no te cansas de comer siempre lo mismo" a lo que él dijo: "casi nunca como hamburguesas, tal vez sea ese cliché de los gringos y que creen que todos los chicanos queremos imitar". Y de broma le dije: "¿entonces tú no eres hip-hopero y todo eso?". Lo sentí más serio y me dijo: "sólo son prejuicios".
No pude evitar soltar la carcajada y sentirme mal al mismo tiempo. Juro que se puede eso. Una por escuchar la palabra prejuicio de boca de un prejuicioso y dos por que en ese momento estaba siendo yo igual o peor que él. Y no sólo desde ese instante sino desde que se situó junto a mí y supuse que era un vendedor solamente por su aspecto de reggaetonero (¡ven!).
Erick y yo no somos tan distintos después de todo. Si prejuzgamos es por ignorancia como todos los que lo hacen. Los prejuicios dicen mucho de uno. Demuestran lo ignorante que eres con respecto a algo.
Aunque es cierto lo que una vez nos dijo Tumeromole a Fayer, Ciervo y a mí: "Si a las mujeres les dicen pendejas, es por algo. Si a algunos homosexuales les dicen putos o jotos, también es por algo." Y sí, es totalmente cierto y no se pongan espesos porque yo apoyo eso. Los prejuicios existen por algo. Pero de ahí a seguirlos usando como única fuente de información sobre tal o cual cosa es muy diferente.
Le pedí disculpas y él a mí. Llegamos a la terminal. Compró su boleto a Tijuana y cuando yo fui a comprar el mío él se fue a la cafetería y regresó con dos frappés y dos brownies. Me dio uno y uno y me dijo: "ten, para el viaje, dude, por lo menos el tuyo no es de dos días como el mío" y nos despedimos con un efusivo abrazo.
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Historias como ésta pero no tan aburridas, no como ésta, fotografías y más, próximamente en Gente del Metro.
Del archivo
Aventurijirijillas,
De una noche,
DF,
Histerias e historias,
Verde,
Viajes
miércoles, 17 de febrero de 2010
Hoy no escribí acá.
Como en los viejos tiempos, escribí en Gaycolectivo, pero ahora como invitado.
A ver si mis lectores sabían de esto del último vagón del metro del DF.
¡Corran!
A ver si mis lectores sabían de esto del último vagón del metro del DF.
¡Corran!
jueves, 11 de febrero de 2010
De buenosviajes, malviajes y retroviajes.
O factorice, si gusta.
El fin de semana pasado en una aventura titánica que incluye a Superman, a Aquaman, a un submarino nuclear y pláticas aburridas de una amiga que sólo habla de hombres, películas románticas y perros, llegué al DF después de 6 horas. ¡Seis horas!
Planeé un desayuno tuitero que terminó en comida. Descubrí que eso de la organización no es lo mío. Y que eso de la puntualidad no es lo de la gente. Hubo mucho café, mucha plática y mucho tour con Madreselvas, Fire_tony, imkatatonic, arqaissa y cool_acid que sólo fue a saludarnos como 3 segundos y desapareció ipso facto en una nube negra con efectos chafas.
Los recorridos ñoños por varios cafés y por las calles del centro son bien bonitos. Los helados de esos que cuestan 5 pesos son la neta. Me gustó mucho conocer a "kata" y ver de nuevo a los demás.
Por la noche se improrganizó una fiestecita en casa del fayer, con él, amigos, su hermano, Jordy y amigos de él; platicamos como siempre e intenseamos como nunca. Hablamos de locos, de la mente, de películas, de realidades alternas, de matemáticas, de universos paralelos, de Lost, de ciegos, de sinestesia y muchas cosas dignas de alguien en drogas. Aunque no lo estábamos. Todo empezó por andar viendo el Box y escuchar la triste historia de Pacquiao y su perro al cual parece que se comió su papá. O tal vez me engañaron. O tal vez no escuché bien. O tal vez ya estaba ebrio.
Las pláticas filosóficas -de borrachos- fueron interrumpidas por una foto que llegó al celular de uno de los fiesteros, de un -dice- remitente sin número y que nos malviajó a todos por no saber qué pasaba y porque nos sugestionamos unos a otros y otros a unos y así. En la imagen estaba una vieja como amenzando a otra vieja, con algo en la mano. La escena sería muy normal de no ser porque de plus había un crucifijo en la pared. Horripilante. No tanto. Pero imaginen la histeria.
Para no perder la intensidad hablamos de cosas sobrenaturales como ouijas, biblias, fantasmas, escaleras y cosas así. Estuvimos al borde del suicidio colectivo. Bueno, en realidad no, pero me gusta decirlo para que la historia tenga más drama e interés para los lectores porque creí que la descripción sería tan rara como fue ese momento, pero no. Sólo estñabamos nonsobrios. Y se nos bajó (la ebriez, claro). Se acabó la fiesta, nos comimos una maruchan de los padrinos mágicos y acabó el día.
Tal vez Jordy o Fire_Tony (cuyo verdadero nombre y no me canso de escribirlo, después de que vi su IFE, es Firencio Antonio. Todos los que creyeron que Fire era por fuego están equivocados) tengan una mejor crónica.
Al otro día, el fayer y su hermano fuimos al mercado de la Lagunilla. Fue mágico pues recorrimos un lugar donde vimos muchas antigüedades. Ver esos puestecitos donde vendían latas de Chocomilk de hace decadas, lentes de pasta, teléfonos de disco, ViewMasters, Timbres postales (carísimos), cosas de México 68, lámparas, LP's, botellas, y más cosas antiguas, fue muy bonito. No viví todas las épocas de esas cosas pero me hacen creer que sí.
Recorrimos más y más y llegamos a Tepito y luego al centro en búsqueda de unos aretes para el Toño. Fuimos a dar a un edificio tétrico del centro en donde creí que nos iban a secuestrar, pero no. Sólo nos llevaron a un local todo frío y chueco. Muy chueco; Al final del día me di cuenta que no compré nada. Y me di cuenta hasta que me di cuenta que no compré nada.
Por la noche vimos Los 3 caballeros de Disney (esa película debería ser de culto) y recordé más mi infancia. Si no la han visto son unos perdedores. Es esa donde sale Donald, José Carioca y Pancho Pistolas; como nota mental debo decir que esa película debe ser genial verla en drogas. O no. Sindudamente (sic).
domingo, 31 de enero de 2010
De fauna urbana y pérdidas estúpidas.
Una vez mencioné que en la Ciudad de México no me pierdo tan fácilmente como en otro lugares. No muchos, pues me jacto de mi buen sentido de la ubicación; el DF a diferencia de otras ciudades tiene algo que sirve como una gran guía: el Metro.
Las veces que me he perdido, evito caer en pánico y desesperación extrema pues no sirve de nada; tomo en ese instante cualquier camión, micro, combi o ya como última opción un taxi que me lleve a la estación de metro más cercana y ya ahí pues es fácil; tambien pregunto.
------
El miércoles, llegando a la Ciudad me dirigí al metroazul siguiendo las indicaciones que mi primo me dio para llegar a su casa. Hasta ahí, todo sin complicaciones. Pero después, por tonto y por no escribir de más sólo tomé nota de algunas palabras clave como nombres de calles, señas y lateralidad; tomé la calle equivocada a la que debía, caminé mucho y me perdí. Regresé sobre el mismo lugar y caminé hacia la otra posible ruta y tampoco llegué al paradero de micros que debía. Volví a hacer lo mismo.
Regresé de nuevo, y al pasar por la Calzada de Tlalpan (famosa por lo que a continuación cuento y por su gran número de moteles) una mujer (entre comillas) de la vida galante me dijo que si tenía "lumbre" para prender su cigarro. Como yo soy todo un caballero y un ser inocente de los peligros nocturnos le dije que sí y saqué el encendedor. Cuando le acerqué el fuego y "ella" (noten las comillas nuevamente) prendía su tabaco, sin darme cuenta y agarrándome (literal) desprevenido, osó manosearme. ¡Paquetearme! y atreverse a decirme todavía que cobraba sólo 150 pesos (pensaba que eran más caras, pero creo que es la crisis). Obviamente me congelé y me asusté y me alejé de ahí lo más rápido que pude, y como decía la Chilindrina y Chabelo: se lo conté a quien más confianza le tengo: a mi blog. Y ya.
------
En realidad este post no tiene gran importancia (como el que le sigue) pero quería contarles cómo me manosearon por andar a altas horas de la noche en esos lares, por perderme, por no anotar bien las direcciones, por alardear siempre de no perderme en el DF, por mamón.
Ora búrlense.
Las veces que me he perdido, evito caer en pánico y desesperación extrema pues no sirve de nada; tomo en ese instante cualquier camión, micro, combi o ya como última opción un taxi que me lleve a la estación de metro más cercana y ya ahí pues es fácil; tambien pregunto.
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El miércoles, llegando a la Ciudad me dirigí al metroazul siguiendo las indicaciones que mi primo me dio para llegar a su casa. Hasta ahí, todo sin complicaciones. Pero después, por tonto y por no escribir de más sólo tomé nota de algunas palabras clave como nombres de calles, señas y lateralidad; tomé la calle equivocada a la que debía, caminé mucho y me perdí. Regresé sobre el mismo lugar y caminé hacia la otra posible ruta y tampoco llegué al paradero de micros que debía. Volví a hacer lo mismo.
Regresé de nuevo, y al pasar por la Calzada de Tlalpan (famosa por lo que a continuación cuento y por su gran número de moteles) una mujer (entre comillas) de la vida galante me dijo que si tenía "lumbre" para prender su cigarro. Como yo soy todo un caballero y un ser inocente de los peligros nocturnos le dije que sí y saqué el encendedor. Cuando le acerqué el fuego y "ella" (noten las comillas nuevamente) prendía su tabaco, sin darme cuenta y agarrándome (literal) desprevenido, osó manosearme. ¡Paquetearme! y atreverse a decirme todavía que cobraba sólo 150 pesos (pensaba que eran más caras, pero creo que es la crisis). Obviamente me congelé y me asusté y me alejé de ahí lo más rápido que pude, y como decía la Chilindrina y Chabelo: se lo conté a quien más confianza le tengo: a mi blog. Y ya.
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En realidad este post no tiene gran importancia (como el que le sigue) pero quería contarles cómo me manosearon por andar a altas horas de la noche en esos lares, por perderme, por no anotar bien las direcciones, por alardear siempre de no perderme en el DF, por mamón.
Ora búrlense.
martes, 12 de enero de 2010
Cuando no tengas mucha inspiración para escribir ni tu compu para dibujar una Histerieta, postea cualquier pendejada.
Y mientras vuelve mi musa inspiradora o consigo el cargador de mi lap, comparto unas fotos quedadísimas bien random.

Para el this is why you're fat. Tacos poblanos: dos generosas tortillas hechas a mano con un pedazo de bistec frito, papas a la francesa, nopal frito, aguacate y salsa. Pídanlo con una Cocalái.

Los tedajones ya deben de estar en extinción como los tendajones.

El mejor anuncio en caso de emergencia de la historia. ¿Cuánta gente habrá muerto por no encontrar la salida del baño durante los sismos?

Nuestro mero mole es Tu mero mole. Y voten acá http://tinyurl.com/meromole.

Cobertores y ededones...

¿Cuál crisis?
Lo que no alcanzan a ver es: "servilletas, salsas y canasta, GRATIS". Pidan ya sus miltacos x milpesos.

Aparición en el árbol.

Grafitti de GIR en una calle de Oaxaca. Me acordé mucho del Fayer, que fue por quien llegué a la serie de Invasor ZIM. La mano colada es intencional, jum.

Falso Gezeta en los andenes del metro.

Otro falso Gezeta en la terminal de autobuses.

Y otro, cerca del exdepartamento de Lilián.

Extraño dibujo de Benito Juárez nos hace detenernos a la orilla de la carretera en un pueblito de la costa oaxaqueña.

Me acerco y me asusto.

¡Oh por Dios!

¿Soy el único que notó el parecido?
Y ya.

Para el this is why you're fat. Tacos poblanos: dos generosas tortillas hechas a mano con un pedazo de bistec frito, papas a la francesa, nopal frito, aguacate y salsa. Pídanlo con una Cocalái.

Los tedajones ya deben de estar en extinción como los tendajones.
El mejor anuncio en caso de emergencia de la historia. ¿Cuánta gente habrá muerto por no encontrar la salida del baño durante los sismos?
Nuestro mero mole es Tu mero mole. Y voten acá http://tinyurl.com/meromole.

Cobertores y ededones...
¿Cuál crisis?
Lo que no alcanzan a ver es: "servilletas, salsas y canasta, GRATIS". Pidan ya sus miltacos x milpesos.

Aparición en el árbol.
Grafitti de GIR en una calle de Oaxaca. Me acordé mucho del Fayer, que fue por quien llegué a la serie de Invasor ZIM. La mano colada es intencional, jum.

Falso Gezeta en los andenes del metro.

Otro falso Gezeta en la terminal de autobuses.

Y otro, cerca del exdepartamento de Lilián.
Extraño dibujo de Benito Juárez nos hace detenernos a la orilla de la carretera en un pueblito de la costa oaxaqueña.
Me acerco y me asusto.

¡Oh por Dios!
¿Soy el único que notó el parecido?
Y ya.
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Harta foto,
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