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lunes, 20 de diciembre de 2010

Sueños y pesadillas ambulantes.

El sábado, creí que sería buena idea viajar aunque estuviera muriéndome del malestar: cuerpo cortado, garganta inflamada, tos y, aparte, fiebre a la hora que ya venía en pleno camino.

Cuando me subí al autobús me costó un poco de trabajo conciliar sueño (aunque en la sala de espera de la terminal yo estaba que ya quería subirme porque me pesaban los ojos) sobre todo porque un argentino machista, sentado a mi lado, no dejaba de hablar y hablar por teléfono. Me incomodaba -un poco- su acento. Su conversación. Su volumen, su altanería porque varias veces fue callado y al boludo le valió y su cercanía. Colgó hasta que se le "acabó" la señal y/o el T/A y todos fuimos felices.

Bueno, cuando por fin pude dormir tuve un sueño horrible muy horrible: De repente iba yo caminando en alguna amplia avenida que no reconocía pero que, por algún extraño motivo, me era muy familiar y me traía bonitos recuerdos. Y de repente, empezó a temblar. Y como, tal vez, algunos de ustedes saben: soy tremofóbico. Todo estaba bien, pues estaba alejado de cosas que me pudieran caer. Hasta que el temblor era más fuerte y la tierra se empezaba a abrir, los edificios de alrededor empezaban a derrumbarse y la gente corría, gritaba y empujaba.


No sé cómo pasó, pero seguro tiene que ver con Inception de que nunca entendí bien el final, y que me dejó bien traumado y marcó bastantes de mis sueños posteriores, pero en algún momento me dí cuenta que estaba soñando y que sólo bastaba con despertar y ya; salí de ese sueño y me encontraba en mi cama y, efectivamente, estaba temblando pero yo no me podía despertar -como cuando se te sube el muerto-. Y empecé a estresarme, alterarme, acobardarme y todo.

Otro poco y seguro me hubiera dado un infarto. Desperté y me di cuenta que sólo iba en el autobús y por eso todo se movía y que no había ningún temblor y que era yo un mariquita. Estaba sudando y me costaba trabajo respirar. Al principio creí que era porque me había alterado en el sueño pero luego descubrí que tenía fiebre y que mi garganta se estaba cerrando por la inflamación. Y ahí, en pleno viaje, a la mitad, ni cómo ni dónde ir al doctor, ni qué hacer.

Me paniqueé mucho y no quería dormir porque creía que en algún momento del sueño mi garganta se iba a cerrar por completo y yo no tenía ni un bolígrafo a la mano para dárselo al argentino que estaba a mi lado para que me hiciera una traqueotomía si fuese necesario; dudé en si sería buena idea y gritar preguntar si había un médico "a bordo" para saber a dónde correr en el caso de que empezara a perder la respiración. Imaginé claramente, las miles de formas en que le decía al chofer que necesitaba un médico urgente; desde la más sutíl: "-oiga, me estoy sientiendo muy mal y creo necesitar un médico", hasta la más alarmante: "¡auxilio, no puedo respirar!" e imaginé, tambien, los miles de escenarios posibles como llegar hasta una caseta de cobro y que seguramente ahí habría servicio médico. Otro de desviarse y meterse en un poblado situado entre la frontera de los estados de Puebla y Oaxaca y pasar la noche en un petate con una compresa en la frente mientras un chamán hablaba algo que yo no entendía y olía a copal por todos lados. O que algún helicóptero iría por mí y me llevaría de vuelta al DF en cuestión de muy rápido.

Desperté. Efectivamente estaba soñando de nuevo y mi garganta sí estaba muy inflamada y sí tenía fiebre. Y sí, estaba a medio viaje. En -casi- ese momento el autobús se detuvo en una caseta de cobro y dijo que teníamos 5 minutos para bajar y/o salir a comprar algo. Mi corazón latía rápido, sabía que era la ÚNICA oportunidad que posdría salvar mi vida, ésa de buscar un médico, un chamán, medicina o algo. Y entonces le pedí permiso al argentino y bajé corriendo. Lo único que conseguí con eso fue que, como díce mi mamá: "me entrara un aire". Y me empezó a doler mucho mi oído derecho. Ya más sereno, en el baño, supe que estaba exagerando, que el (los) sueños previos son los que me habían puesto así. Que nadie se ha muerto de garganta inflamada (¿verdad?), que de fiebre tal vez, pero sólo faltaban dos horas para llegar a Oaxaca y que la hipocondria se me había trepado y que por eso me puse así y que debía calmarme.

Intenté dormirme de nuevo pero el dolor de oídome recordó que mi exageración se pagó cara. Y no me dejó y sólo iba viendo por la ventana tratando de distraerme; cerraba los ojos tratando de "programarme" para un sueño específico y no lo logré. Entonces, decidí que fue, por mucho, el peor viaje de la historia.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Sueños insomnes

Soñé que estaba dormido, que despertaba y de la nada descubría que en la lengua tenía un montón de espinas atravesadas. Espinas grandes como palillos chinos y negras. Más o menos como espinas de erizos.

Lo raro es que no me dolían pero me daba mucha "cosa" y vergüenza y no se qué tener unas espinas tan feas en la lengua; así que decidí arrancármelas yo mismo. Y agarrré una pinza.

No sangraba al retirarlas, sólo me dolía un poco. Pero me aterraba la idea de que mi lengua se quedara con un montón de hoyitos e imagínense cuando tomara café caliente, todo se iba a colar entre los agujeros y, seguramente, me iba a doler mucho.

Poco a poco las iba quitando todas. Me sorprendió ver que en algún momento ya eran demasiadas las que había juntado. Todas sobre un platito.

Solo quedaba una, una que se veía la más gruesa y larga de todas; atravesando el frenillo de la lengua y llegando hasta atrás. La empecé a quitar y noté que ésta estaba como más encarnada y dolia mucho. Además tenía miedo de que, como a los que les hacen mal una perforación en la lengua, me quedara sin sentido del gusto. O eso es lo que dicen. No conozco a alguien que se haya quedado sin sentido del gusto durante una perforación en la lengua. Pero de todos modos pues qué pavor. Porque nunca podría saborear las cosas y todo sería como comer papel. O madera, o papel con madera.

Me vi en un espejo para ver cómo habia quedado mi pobre lengua y me desmayé. Desperté, en el sueño nuevamente, y me tomé un vaso de leche y no me supo a nada, comí otras cosas y nada. Había perdido el sentido del gusto. Y entre que estaba llorillore pues que despierto.

Desperté con mucha hambre, dolor de cabeza, y de malas y pues ya mejor me fui a comer y me desayuné unos waffles con miel de maple que me supieron a gloria, entonces me alegré que sólo haya sido un sueño y fui un poco más feliz. aunque seguía y sigo de malas y pues ¡putos todos!

¿Interpretaciones de mi sueño?

domingo, 7 de noviembre de 2010

De la torpeza

Siempre me lo han dicho y nunca lo he negado. Me lo repiten y repito tanto que me lo creo: Soy torpe.

Soy de ésos que, caminando en la calle, se tropiezan por distraerse un poco con cualquier cosa. Y generalmente lo hago, cuando camino, voy viendo los edificios de los lados, los árboles, los anuncios; que luego, sin querer, me caigo, piso caca o me caigo sobre caca. Bueno, eso nunca me ha pasado.

La última y más dolorosa vez es cuando me resbalé, como en las caricaturas, con una cáscara de plátano mientras iba viendo el celular. ¿Quién demonios se cae con una cáscara de plátano que no sea de Disney o Warner Bros.? Me dolió más el ego, claro está, que el golpe porque era temprano y había muchos oficinistas a mi alrededor, apenas dirigiéndose al trabajo. Les alegré el día.

Suelo alegrarle el día a muchos. Y a veces no y me alegro, pero me duele. Como la vez que llovía y me resbalé de las escaleras de un puente cuando iba bajando. Y que por cierto, ahí también explico más de mi torpeza.

En el metro o en el camión siempre estoy de “aquí para allá” porque no puedo pararme bien ni agarrarme correctamente del tubo y cuando frena pues ahí no’más me ando tambaleando. Varias veces me he caído. Es que no entiendo. ¿Hay un método para agarrarse y no caerse? ¿Cómo le hacen los vendedores para tener tanta pericia y desafiar a las leyes de la inercia y no caerse mientras van ahí vendivende sus cosas?

Volviendo a lo de la calle. Siempre meto la pata en hoyos, me tuerzo una pata o me tropiezo con una piedra. También, me pasa que cuando explico algo uso muchos ademanes y sin querer golpeo gente a cada rato. Cuando digo que algo está grandotote abro mis brazos y le pico el ojo a alguien que viene atrás. Podría parecer a propósito pero no lo es. Soy torpe y no mido las dimensiones de mi cuerpo.

Cuando estoy en la mesa y estiro mi mano para tomar algo tiro un vaso o golpeo una jarra o un tenedor sale volando. O algo tiene que pasar.

Cuando estoy con mi novio y lo quiero abrazar, le pico un ojo o le doy un golpe en la cara. Y dice que me va a acusar de violencia doméstica. Pero no mes mi culpa -o sí-. Pero es más de mi torpeza.

Y ya, sin rodeos: pues soy una mamada.


¿La torpeza se cura?

miércoles, 14 de abril de 2010

Del grinchismo

"Es que, Paul McCartney está muy sobre valorado, we."



"Yo odio San Valentín porque, nopinchesmames, cuánto dinero hay que gastar; es una fecha totalmete comercial, we."



"Yo no escucho Radiohead porque todos lo escuchan. Yo oigo a una banda finlandesa que se formó a principio del año, casi nadie sabe de ella, pero es muy buena, we."

"¿Harry Potter? Suputamadre. ¡No! yo puro cine de arte, we."



"¿Dostoievsky? O sea, no. Yo leo a uno que escribe mejor aunque casi nadie lo conoce. ¿Saramago? Pfff. Qué poco criterio, we."


Si usted es uno de esos, o conoce a alguno así, seguramente es un "grinch de algo". Término totalmente absurdo porque el grinch es sólo aquél personaje del Dr. Seuss (lo busqué en Wikipedia); un personaje navideño que odia la época por equis o ye razón. De pronto brincó, se volvió epidemia y ser grinch ya es "la onda".

Pero bueno, sigamos ocupando la palabra para referirnos a personas que piensan y tienen un sentir de manera similar a la descripción original pero con el día del amor y la amistad, el día de la madre, el día del niño. Y no sólo fechas sino también bandas, cantantes, películas, libros y un etcétera muy largo.


Como que de un tiempo para acá, alguien les dijo que ser Grinch de todo estaba muy cool. Como que su nivel de inteligencia era directamente proporcional a cuán grinches sean. ¡No mamen! Creí que ya habíamos superado eso y habíamos aceptado los placeres culposos. No sé de dónde surgió la modita de no estar a la modita. ¿Pues qué creen? Esa es una moda. La moda de ser "alternativos", escuchando lo menos comercial, odiando a aquellos que han caído en las garras del mundo material. Y claro, dejando de escuchar a aquella banda que "pues es que se volvieron bien comerciales y ahora a todo el mundo le gusta, we".

Paréntesis (

¿Se dan cuenta que ponerle "we" a todo, incrementa el énfasis con que se dice y le da un sentido de decir lo que se pretende, pero no tan culero?

No es lo mismo decirle a alguien: "eres un pendejo" que decirle: "es que eres un pendejo, we". ¿Lo ven?

) Fin del paréntesis.

No le veo nada de malo a tener gusto porque lo que se nos antoje, no le veo nada de malo tener gustos "alternativos". Lo que no me gusta es el autoengaño que tienen que pasar muchos para sentirse "en onda". Como ése de escuchar a la banda tahitiana (que no Tatiana) que hemos recién descubierto porque nadie más la oye y eso nos hace chingones. Y que no nos guste, por ejemplo; o dejar de escuchar Radiohead y corear sus canciones porque se volvieron bien conocidos y la gente no'más le conoce Creep y no vayan a creer que Creep nos gusta.

Me caga la gente que no es grinch de verdad y lo hace por moda. En un mundo ideal seguro matarían a todos los que tuvieran gustos similares a ustedes para que a nadie más le gustara la música que escuchan ni leyera los libros que les gustan y ser los más alternativos del mundo, we.
Nopinchechinguenmamen, bola de putos, WE.


Soy grinch de los grinchs, we.

¿Y qué?

viernes, 26 de febrero de 2010

Paciencia, condescendencia y pendejez.

Muchas veces he mencionado que odio la impuntualidad, a pesar de que a últimas fechas me he vuelto -casi- uno de esos seres mutantes. Siempre trato de llegar a la hora acordada, si voy a llegar tarde me tomo la molestia de avisar de preferencia antes -y no ya que es el momento- para evitar que con quien me cito tenga que esperar de más y pueda hacer otra cosa mientras tanto. Antes de salir de su casa, por ejemplo.

Deben de saber que los puntuales saben administrar cada minuto; son seres mitológicos capaces de calcular el tiempo perfecto para salir de su casa o de donde estén y llegar al destino con tiempo de sobra, o exacto. Nada que ver con los frikis de la puntualidá, ésos que llegan 4 horas antes y/o ésos que te regañan por llegar 2 minutos y 17 segundos tarde y que hasta te dicen que por gente como tú el país está como está.

Para los puntuales hay reglas no escritas, como la que dice que el tiempo de tolerancia es de 10 o 15 minutos. Algunos son más generosos y otorgan 20. Hay quienes más, pero es seguro que ya no esperan con la misma paciencia que la de los primeros minutos. Con respecto a este punto quiero abundar:


Cuando tengo que esperar a alguien, no me impaciento si tengo que esperar 20, 30 o 40 minutos. A veces sí, pero finjo que no; siento que si alguien llega tarde tal vez es mi culpa por no avisarle con 3 días de antelación, que tal vez fue abducido y que hay que esperar. Digo, una abdudción no es cosa de unos minutos ¡que alguien piense en los aliens! Que tal vez no tengo porque desesperarme aunque me lo haya hecho anteriormente y aunque me lo haga después porque tal vez en alguna ocasión yo esté en el caso contrario y necesite esa tolerancia. Aunque todos sepamos que no.

Tengo una amiga que siempre llegaba una hora tarde y comencé a citarla una hora antes para que llegara a tiempo en lugar de hablar con ella y decirle cosas como: ¡Tienes un problema, imbécil. Eres impuntual! Después cuando descubrió que la citaba antes, a propósito, volvió a hacerme lo mismo: llegaba una hora tarde. Creí que lo tenía merecido por alterar sus costumbres natas de impuntualidad. Alguna vez la esperé dos horas para ir al cine ¡dos! ¡¡DOS!! Ella juró durante la última hora que sólo le faltaban "5 minutos". Fingí que no pasaba nada aunque hervía de rabia por dentro y al salir de la función se la dejé caer (sin albur, cerdos).

La próxima vez que nos íbamos a ver no llegó. Cuando le marqué me enteré que estaba en un hospital con la pata enyesada porque la habían atropellado por tratar de llegar puntual. No fue mi culpa, lo sé. Y ni fue tan grave ¡Tan pendeja ella! (hola) Pero en ese momento pensé que sí. A partir de ahí decidí soportar a los impuntuales aunque me dejaran plantado o esperando otras dos horas ¡dos! ¡¡DOS!! Porque que tal que les pasaba otro accidente.

El miércoles que Fayer nos citó para ir a cenar sushi a las 7pm., llegó casi a las 9pm (sí, él citó y él fue el que llegó tarde). Cuando me desesperé de que, aparte de él, los demás no llegarán, le iba a mandar un mensaje. Y escribí un mensaje muy molesto. Mucho. Cuando iba a enviarlo mi celular murió. Entendí éso como un mensaje divino, proveniente desde el cielo de los impuntuales. Acto seguido fayer apareció entre luces de colores, humo negro y su banda gay. Se hizo el sushi y todos vivimos felices por siempre. De haberle mandado el mensaje tal vez me hubiera arrepentido. O tal vez el metro en el que venía se hubiera descarrilado y hubiera causado la catástrosfe más grande después del terremoto del 85. Y no cabrían tantas patas enyesadas en mi conciencia.

Siempre he dicho que soy una persona muy paciente -tal vez ése es el error, decirlo- o tal vez soy muy condescendiente o tal vez muy pendejo. ¿Se dan cuenta cómo a pesar de todo sigo defendiento a tanto pinchi impuntual?

Así que para finalizar, diré un mensaje muy molesto y tal vez ofensivo y grosero a los ojos del lector para todos aquellos que no saben que puntualidad es respetar el tiempo de los demás:

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Ya, chavos. Bájenle a su impuntualidad. Gracias.

jueves, 18 de febrero de 2010

Pena ajena.

Pasó en un ciber.

Estoy en un ciber porque sigo sin compu, snif. No es lo que importa, sino lo que a continuación voy a contar:

Llegan dos chavitas al ciber. Una de ella le dice a la dependienta que quiere imprimir algo, pero que lo tiene en su correo. La dependienta le dice: está bien, abrimos tu correo acá en mi compu pa' que no te cobre tiempo aparte. La chavita le dice que está bien.

La dependienta le dice: ten, abre tu correo, mientras le cobro al joven (o sea a mí). La otra chava (la que no habìa hablado hasta el momento) se sienta y le dice: ¿de dónde es tu correo?. De jotmeil, le dice la otra.

Teclea la dirección. Le hablan en el messenger a la dependienta como 5 personas a la vez, y otras 3 se conectan. Y la compu se traba, aparte de que había "bien poquito interner"; la pantalla se puso en blanco.

Las chavas se asustan y le hablan a la dependienta y ésta dice que se esperen que luego así le pasa a la compu.

Después de un rato la compu vuelve a la normalidad. Y todos con cara de asombro ven la pantalla.

La chavita tecleó HOTMALE.COM en vez de HOTMAIL.COM.

Total los dos se pronuncian igual.


Si quieren saber qué vieron, tecleen en su navegador. Sólo asegúrense que no haya gente alrededor.

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Obvio regresé a postearlo.

viernes, 5 de febrero de 2010

¿Se han dado cuenta que... II

... en todos los estados y/o ciudades el organismo que se encarga de los servicios de agua potable, alcantarillado y todo eso, tienen distinto nombre?

¿Por qué no simplemente se llaman igual?

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En Puebla se llama SOAPAP
(Sistema Operador de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla)

En Acapulco, Gro. se llama CAPAMA
(Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco)

En Mazatlán, Sin. se llama JUMAPAM
(Junta Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Mazatlán)

En Oaxaca (muy gracioso, en todo el Edo, aunque el nombre diga que no) se llama ADOSAPACO
(Administración Directa de Obras y Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de la Ciudad de Oaxaca)


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¿Cómo se llama en sus ciudades/Estados? ¿Qué significa?
Yo gugleé, no crean que soy tan ñoño pa' saberlo.

martes, 2 de febrero de 2010

¿Miedo?

Hace poco más de un año, como dije en este fotopost, me estaba ahogando en un río. Fue en la Navidad del 2008 cuando creí que iba a morir. No exagero, es la vez en que sentí la muerte más cercana.

Habíamos ido a la orilla de un río a asar carnes y pasar una bonita (sic) Navidad familiar. Todo estuvo muy bien salvo al final cuando mis primos, mi hermana y yo fuimos a explorar más del río pues en la parte en dónde estábamos el agua nos llegaba hasta los tobillos; llegamos a una parte muy honda y mi hermana quería nadar, pero me dijo que entrara con ella porque no sabía nadar muy bien. Después de varios intentos logró convencerme pues estar en pantalones de mezclilla que se pesan con el agua no es la mejor manera de nadar. Como pude me los doblé hasta las rodillas y entré al agua junto a ella.

Ya más animado estuve nadando un poco y ella también. Cuando pasamos a una parte más honda aún, una corriente la jaló y se asustó. Fui por ella sin ningún problema, pero otra corriente más fuerte nos jaló a los dos; mi hermana comenzó a desesperarse porque ni pisando de puntas lograba tocar el suelo. De pronto me vi luchando entre dos fuerzas muy grandes: por una parte la corriente del río que nos llevaba a lo más profundo y por otra, la desesperación de ella, que no me dejaba nadar bien.

Lo que hubiera hecho ahora, según me han dicho sería golpearla fuerte para tranquilizarla, pues cuando la gente que se está ahogando no coopera es muy difícil rescatarla. Pero nunca se me ocurrió eso, no lo hice.

Poco a poco yo iba perdiendo fuerzas y creí que no lo contaría. De reojo vi a mi tío que de casualidad se había acercado a ver cómo estábamos. Se lanzó al agua y sacó a mi hermana. Yo, ya sin fuerzas me estaba dejando vencer por la corriente, la ropa me pesaba, los brazos me dolían y había tragado mucha agua.

La sensación era horrible. Veía: agua, agua, cielo, agua, agua, cielo, agua. Escuchaba sólo el movimiento de mis brazos y pies y mi nombre a lo lejos.

En un último golpe de energía logré nadar a la orilla. Salí. Me tiré en la arena y sentí que mi alma regresaba al cuerpo.

Esos 3 o 4 minutos fueron los más desesperantes que he tenido en toda mi vida.

A partir de ahí, me da miedo estar en ríos, mares y/o lagos. Lo que contaba de los momentos de tranquilidad en este post mientras estaba en la laguna cambió poco después a una sensación de miedo al darme cuenta que ninguno de nosotros llevaba un chaleco salvavidas y que mi hermana aún "no sabe nadar bien".

Tal vez algún día deba superar este miedo pero por lo pronto me mantendré alejado de grandes superficies de agua.

domingo, 31 de enero de 2010

De fauna urbana y pérdidas estúpidas.

Una vez mencioné que en la Ciudad de México no me pierdo tan fácilmente como en otro lugares. No muchos, pues me jacto de mi buen sentido de la ubicación; el DF a diferencia de otras ciudades tiene algo que sirve como una gran guía: el Metro.

Las veces que me he perdido, evito caer en pánico y desesperación extrema pues no sirve de nada; tomo en ese instante cualquier camión, micro, combi o ya como última opción un taxi que me lleve a la estación de metro más cercana y ya ahí pues es fácil; tambien pregunto.

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El miércoles, llegando a la Ciudad me dirigí al metroazul siguiendo las indicaciones que mi primo me dio para llegar a su casa. Hasta ahí, todo sin complicaciones. Pero después, por tonto y por no escribir de más sólo tomé nota de algunas palabras clave como nombres de calles, señas y lateralidad; tomé la calle equivocada a la que debía, caminé mucho y me perdí. Regresé sobre el mismo lugar y caminé hacia la otra posible ruta y tampoco llegué al paradero de micros que debía. Volví a hacer lo mismo.

Regresé de nuevo, y al pasar por la Calzada de Tlalpan (famosa por lo que a continuación cuento y por su gran número de moteles) una mujer (entre comillas) de la vida galante me dijo que si tenía "lumbre" para prender su cigarro. Como yo soy todo un caballero y un ser inocente de los peligros nocturnos le dije que sí y saqué el encendedor. Cuando le acerqué el fuego y "ella" (noten las comillas nuevamente) prendía su tabaco, sin darme cuenta y agarrándome (literal) desprevenido, osó manosearme. ¡Paquetearme! y atreverse a decirme todavía que cobraba sólo 150 pesos (pensaba que eran más caras, pero creo que es la crisis). Obviamente me congelé y me asusté y me alejé de ahí lo más rápido que pude, y como decía la Chilindrina y Chabelo: se lo conté a quien más confianza le tengo: a mi blog. Y ya.


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En realidad este post no tiene gran importancia (como el que le sigue) pero quería contarles cómo me manosearon por andar a altas horas de la noche en esos lares, por perderme, por no anotar bien las direcciones, por alardear siempre de no perderme en el DF, por mamón.

Ora búrlense.

jueves, 21 de enero de 2010

Todos deberíamos salir del clóset. Y no de ése que están pensando.

Sino del clóset de los placeres culposos.

Todos. TODOS, ¡No lo nieguen! tenemos placeres que nos producen culpa. Todos hemos negado e incluso criticado cierta película, cierto grupo o cantante, cierto género musical o cualquier otra cosa porque nos produce ñañaras aceptar que nos gusta por... vergüenza, "quedar bien" con alguien o alguienes(sic) o por no parecer -no sé- ¿inculto? ¿fresa? ¿borrego? ¿fuera de lugar? Yo qué sé. Saben a qué me refiero.

Hoy, damas y caballeros. Yo, los invito a salir del clóset. Es más bonito y vuelve lo tabú tan cotidiano que ya ni nos dará pena aceptar nuestros gustos por más raros que éstos sean. Es como salir del clósetgay: al principio te cuesta trabajo confesarlo y hasta te da vergûenza, como si fuera algo malo, y después se vuelve tan habitual que lo dices sin ningún tapujo.

Volviendo. Hace rato platicaba con un amigo, del cual no mencionaré su nombre por respeto a su clóset, que uno de mis placeres culposos más grande es cierta música popera. De él también pero no sé cuán grande sea.

Yo siempre me las doy de que "me gusta el rock alternativo y la world music y el jazz y el R&B, goeeeei. Y que el pop es de mariquitas y que lo alternativo es la onda goeeei". ¡Y sí! me gusta eso. Pero mi yo de clóset también disfruta la música pop. ¿Y qué? ¿Y qué?

Cuando yo estaba en la secundaria, incluso en la prepa, incluso en la uni, INCLUSO ahorita si de repente la escucho, me gusta/aba mucho la música popera. Yo era fanfanfanfanfan de grupos como OV7 y Kabah. Tenía/tengo muchos discos en ORIGINAL. Es más, dejen ir a buscarlos para que les diga cuáles tenía.

Ya, ya vine.

Tengo los últimos de cuando OV7 se llamaba Onda Vaselina aún: Entrega Total. Donde vienen las canciones de Un pie tras otro pie, Te quiero tanto, tanto, Mírame a los ojos y ésas. También Vuela más alto; los discos que le siguen: CD 00, OV7 en directo: Rush y Siete latidos; el último ya no lo compré porque pues yo ya era más alternativo, goeee. Pero lloraba para mis adentros y me abrazaba efusivamente con mi yo de clóset cuando escuchaba la canción de No me voy.

De Kabah tengo Esperanto, XNE y La vida que va.

Estos placeres eran tan culposos que una vez cuando fui a Chedraui a comprar un disco de Kabah y me encontré a una amiga. Sin que ella preguntara nada, cuando su mirada indubitablemente se posó sobre la portada del CD que yo sostenía en las manos, empecé a temblar y a sudar frío. Le dije que era el cumpleaños de una amiga y que como era fanfanfanfanfan de ese grupo le iba a regalar el disco. Como ella no se despegaba de mí, tuve que llevar a que envolvieran el disco para que me creyera. Obvio no había necesidad, pero yo lo hacía para que no fuera a pensar que ese disco era para mí. Porque pues, a mí no me gustaba Kabah, goee, pinche grupo plástico, goee.

Me sé el nombre de los integrantes, me sé casi TODAS las letras... e incluso me aprendí unas que otras coreografías. N'ombre, yo bailaba Shabadabada como el mismísimo Kalimba; Enloquéceme, ¡uff! Yo era el rey de la pista... en mi cuarto. A puerta cerrada, sí que sí.

Pensaba platicar más placeres culposos, pero creo que ése es uno de los más bochornosos. El que estaba más metido dentro del clóset. Además ya me di el quemón del día semana mes año.

Ahora invito a todos los lectores a salir del clóset y que compartan sus experiencias, acá en los comentarios, o dejen link si hacen post al respecto de sus placeres culposos más resguardados.

Y con permiso, iré a nostalgiar al youtube.

viernes, 18 de diciembre de 2009

De mi incapacidad para manejar.

De entre todas las cosas que no puedo hacer, como: cruzar un puente sin caerme, caminar sin tropezarme, dibujar una línea derechita, usar ropa de lana sin hincharme, salir al sol sin estornudar, estresarme sin que me salgan manchas en la cara, está una que es graciosa, estúpida y muy triste a la vez: estoy imposibilitado física y mentalmente para conducir un automóvil.

Y no es porque me falte alguna extremidad o esté tuerto, sino porque no puedo. Y tampoco es porque no sepa conducir, sino porque soy una desgracia al volante. Un peligro andante.

Ser una persona distraída no es nada bueno cuando uno toma el control de un coche. Una vez, casi choco un carro ajeno por ir platicando, mi cerebro no puede hacer más de una cosa a la vez. O manejo o platico, no puedo con las dos. ¡Entiéndanme! La plática era más interesante que el camino, no me culpen. La música: uffff. me distrae de una manera sobrenatural. Ni pensarlo.

Tener una coordinación pobre también es malo. Una vez (distinta a la vez pasada) casi atropello a alguien porque -esto sólo cuando apenas aprendía a manejar- al voltear a ver por el espejito de al lado (¿retrovisor?) sin querer movía las manos, por ende el volante en la dirección que volteara. El horror.

Soy desesperado en el tráfico, soy impaciente, soy ansioso, soy paranoico y soy obsesivo compulsivo. Pero todo esto al volante, de copiloto: soy el mejor. Paciente, nada desesperado aunque haya tráfico, dicharachero, alegre, etc., etc.

Ni siquiera es necesario mencionar que no sé cómo cambiarle el aceite, agua, anticongelante y todas esas cosas necesarias para un coche. No sé el porqué de muchas cosas. No sé como se llaman sus partes; hasta hace un tiempo le decía "la cajuela del motor" al cofre. Soy un fracaso. Lo sé.

Manejaré bien o trataré de hacerlo cuando sea necesario y mi vida dependa de ello, antes no. Disfruto mucho el transporte público y de no buscar estacionamiento y todo lo que conducir implique.




miércoles, 2 de diciembre de 2009

Torpeza + anticomercial

Decir que soy torpe no es algo nuevo o algo de lo que me sienta orgulloso. Si muero por causa accidental seguro será por mi torpeza. Explico:

Cuando camino por las calles siempre ando baboseando para todos lados. No lo sé, aún no entiendo por qué lo hago, pero voy volteando hacia donde sea: al cielo como niño autista, a los edificos, a los anuncios, menos a donde debo ver: hacia el piso. Es por eso que en repetidas ocasiones me tropiezo, me caigo, meto la pata en un hoyo, le piso la cola a un perro, pateo a un teporochito que duerme en la calle, me cruzo los semáforos cuando están en rojo para mí, le pateo el pie a quien vaya caminando adelante y hasta le saco el zapato e infinidad de cosas que puedan imaginar. Desde gracias hasta desgracias.
Ahora, por otro lado; sabiendo que soy bien torpe, no sé por qué uso Converses, so-bre-to-do-cuan-do-llue-ve. Son los peores zapatos que uno puede usar cuando se es torpe. Los converses no son todo terreno como muchos han dicho, son unos zapatos que a la menor provocación se escapan del piso y te hacen pasar los más grandes osos y/o graciosas y dolorosas caídas.

(Bueno, me imagino que ya quieren saber qué pasó. ¿no? )

Bueno. Ayer por al noche cuando pasaba por una calle muy transitada que necesitaba atravesar; decidí subir por el puente porque qué tal que me atropellaban. Entonces eso hice. Subí el puente con toda naturalidad y sin ningún problema. El problema fue a la hora de bajar porque había llovido, yo traía converses, spy torpe y los escalones del puente eran metálicos. Paréntesis (Nunca caminen sobre superficies metálicas mojadas con estos zapatos) ¿Y qué creen que pasó?
Pues sí, me caí como 8 escalones y medio. Apenas y alcancé a meter las manos, si no, hubiera bajado todo el puente cayendo de una manera muy estúpida: resbalándome. Juro, ¡lo juro! que sentí que caería como en las telenovelas: rodando, y al final me quedaría ahí tirado a la deriva. Pero no, hasta para eso soy torpe. No caí con estilo.
Me levanté y me dolía todo. Estaba todo sucio del pantalón y suéter. Y clásico: volteé hacia todos lados a ver si alguien me había visto para que si así fuera, aplicar la risita aunque me estuviera doliendo hasta el alma; por suerte no. Pues ya. Hoy que me despierto me siento como un anciano de 143 años, apenas y puedo caminar bien (con andadera).
Uno de estos días me voy a matar yo solo me cae.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Mi blog es muy sabio.

No sé si ustedes, mis queridos lectores se habrán dado cuenta, pero mi blog tiene Adsense. [¿Y qué es eso?, pregunta un lector extrañado. Y gezeta todo amable al servicio de la comunidad contesta] Pues son anuncios de Gúgul que coloca en algunos posts con publicidad coqueta y vaciladora, que el lector, al dar clic, hace que su servilleta reciba -según el anuncio- la jugosa cantidad de medio centavo de dolar hasta un centavo de dolar. ¡Oh, me haré millonario, Dios!

Pues resulta que esa publicidad coqueta y vaciladora de la que les hablo tiene que ver con lo que yo escribo en el blog. Y ni sabía. Aunque me imaginaba. De haber sabido hubiera hecho mis posts con más contenido y menos sosos de lo que los he hecho.

En pocas palabras: los anuncios de mi blog son el cruel reflejo de lo patética que es mi vida. Miren ustedes mismos:


Primero éste que me tiene que recordar que mi dieta últimamente sólo se basa en eso:




Y luego este otro:




Debo dejar de postear mis acosos a cajeros del súper. Mi blog es bien inteligentísimo y se da cuenta. Y me tiene lástima:





Abunda en el tema, y hasta me da tips::



Y me vuelve a recordar mi cruel realidad:




Y a pesar de que me quiere alegrar un poco:



Me baja de mi nube recordándome lo que me digo día a día:



Snif. Los anuncios son un arma de doble filo. Snif. Pero cómo-de-que-no. Me tomaré una chelita a su salud si ustedes deciden dar clic.


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*Que conste que no los induzco a dar clic. ¿Me oyeron señores de gúgul?

martes, 17 de noviembre de 2009

No mames. Digo, No memes

Usted, querido y amable lector ¿sabe lo que es un meme? La wikipedia nos dice esto. Y según un diccionario bloggero que alguna vez vi y del que he olvidado su url, son ideas lanzadas en un sitio o blog, que rápidamente se propagan por toda la red. Como un virus.

En muchos blogs es común encontrar posts diciendo que han sido premiados por fulanito y que deben contar algo referente a algún tópico y luego "pasarlo" a chorrocientas mil personas, que a su vez lo pasarán a otras chorrocientas mil personas, ad infinitum. (¿Recuerdan las cadenas de mail?).

Gente, de verdad agradezco cuando me toman en cuenta para algo así, pero no siento ese premio como mío cuando me lo avientan junto a 417 personas más. Si me enfermo de algún virus desconocido o que sólo ha infectado a un grupo pequeño de personas, me sentiré especial. Pero si tú, tú o tú, me contagias de gripa y yo contagio a mi familia, y así sucesivamente no tendrá nada de especial. ¿Se entiende mi punto?

Así que hoy quiero decir: "Adios a los memes". Adios a los premios virales. Repito, agradeceré de nuevo cuando me lo "pasen", pero ya no esperen que lo coloque en la barra lateral de mi blog, ni que haga el test/cuestionario/confesiones/texto o lo que pida. Recibiré y presumiré los premios que sean hechos sólo para la ocasión y no esos que están destinados a estar por toda la blogósfera. Lo sé, soy un mamón, pero quiero sentirme especial. ¡Quiéranme!

Si quieren, hagan premios como los que yo hice cuando fue el aniversario de mi blog y que muchos hacen alguna vez al año/semestre, porque esos son diferentes. Son como en la analogía del virus raro y de la gripa, el virus raro. Esos si se sienten bonitos chingáo. Esos son especiales porque van sólo para algunas personas.


¿Y de qué viene todo esto?

De que en el próximo post, pretendo hacer una pequeña cadena que realmente valdrá la pena seguir. Y que no será como todas esas cadenas que todo mundo hace.


sábado, 14 de noviembre de 2009

Hablando de estupideces.

Tal vez algunos recuerden que durante la época de muertos yo rogaba en Twitter que alguien se dignara a aventarme -por lo menos- un pan duro de muertos y compartirlo con el chocolate de Oaxaca que yo tengo en mi casa. Me negué, en un principio a comprar porque esperaba que alguna alma caritativa me lo donara, y como eso no sucedía, decidí comprar. Esperé que alguien me recomendara un panadería en Puebla donde fuera delicioso (Pero cuando me enteré que ahí al pan de muerto le llaman hojaldra, se me desantojó, pero esa es otra historia) y tampoco lo logre. Bueno sí después, pero ya no era lo mismo.

Creí entonces que este sería el primer año en toda mi vida en que no comería pan de muerto, lo cual ya estaba un poco bien, porque he comido como cerdo en estos últimos días.

Los dias pasaron ya con mucha tranquilidad como lo han notado. Mi berrinche en Twitter acabó tal vez el 4 de noviembre con una resignación total. Hoy que llego al DF a casa de mi tía, lo primero que me dice, después de que me dio de comer fue: "Mira mi'jo, traje pan de muerto que hornearon tus tías". Por un momento creí que serían fósiles de pan de muerto, pues ya pasaron muchos días de eso ¿no? ¿a cuánto estamos? Pero el pensamiento fue interrumpido por mi tía que me dijo: "Es de hace tres días. Lo prepararon tus tías especialmente para que nos trajéramos y para que te diéramos a ti y a tu primo, porque el pan de acá no sabe igual. Orita en la noche te preparo chocolate". En ese momento me sentí la persona más feliz del mundo.

Cómo era posible que algo tan simple como el pan de muerto me causara tanta alegría...

[Señor lector, usted se deberá estar preguntando que cuál es la relación del título del post con este texto y con este tuit. Yo también me lo pregunto. Así que vamos al grano]

Mi tía me dijo que pusiera un mantel en mesa. El nuevo. El que acababan de comprar. El que es color blanco resplandeciente.

Recibo mi taza de chocolate. Veo el pan, estoy tan emocionado, comeré pan de muerto. Babeo. Babeo más. No puedo esperar a probar el pan de muerto horneado por mis tías. Chopear el pan en el chocolate y disfrutarlo. Es un sueño... Estiro mi mano, y soy tan estúpidamente imbécil que tiro TODA la taza de chocolate sobre el mantel nuevo. Una taza de chocolate como de 734 ml. -ok, exagero- Todo el chocolate sobre el mantel que no sé dónde compraron, pero que aún tenía en la envoltura la ficha del precio, y que no voy a mencionar porque me siento estúpido de llenar de chocolate un mantel tan caro. Nuevo.

No logro entender cómo me puedo cargar tanta estupidez y torpeza.

Ahí voy de nuevo: ¡Dios! ¿Por qué me hiciste tan pendejo?, ¿Quién compra manteles tan caros?, ¿Por qué me haces hacer estos osos? ¿Por quéeeee?

Soy un imbécil.




jueves, 12 de noviembre de 2009

Post its

  • (1) El 31 de octubre fui al DF a la reunión de aniversario del Gaycolectivo. Quería escribir algo más detallado y amplio sobre los dos días que estuve de tour, pero no sabía ni cómo empezar ni hacia dónde ir. Sólo diré que fue de lo más chido que me ha pasado. Por un lado, conocí a la que fue una de mis inspiraciones para abrir un blog: plaqueta; conocí también a su mamá, madreselvas; y por otro lado, a varios compañeros del blog: Borchácalas, Chui, Seudónima y Xellif. Unos tipazos todos; conocí al Tattoo Hunter, toda una chingonería y a dos lectores del blog. La reunión fue muy amena, hablamos como si nos conociéramos de años, platicamos de todo. Toda una aventura ese viaje. Muy revelador también. Lo amé como no tienen idea. (foto de la reunión)

  • (2) Hace rato me entretuve con este blog. No puedo creer que nadie me haya dicho antes de la existencia de él. ¿No es genial? Eso yo lo hacia antes con un marcador. Ahora no puedo esperar para mandar a imprimir mis acentos y pegarlos por donde hagan falta. Háganlo ustedes también.

  • (3) El Tatto Hunter vino a Puebla el sábado pasado al Festival Vampírico, entre otras cosas, a presentar, junto con otros dos autores, un libro que se llama Vamp Fest, que reúne varios cuentos de escritores mexicanos (Fans de Crepúsculo, absténganse). Lo compré a precio de cuates, pero no lo he leído. Cuando lo lea les contaré cómo está la movida. El que sí leí, que también compré, y que también me autografió -mueran de envidia- es un flip-book que se llama Diálogos con la ponzoña/Cuentos asesinos. MUY bueno. Si quieren comprárselo, pregunten en su blog, porque la verdad no sé dónde lo podrían encontrar. Lo recomiendo ampliamente.

  • (4) Ahora mismo. AHORA YA. El pelafustán me acaba de decir esto en un tuit:

    Me siento tan orgulloso. Exijo que también ustedes lo estén. Si no lo conocen, no merecen vivir. Bueno, sí. Vivan. Pero conózcanlo. Es el creador de perro, gato y ardilla y hitlercito semanal, entre otros.

  • (5) Gracias a mi roomie francesa estoy comiendo como francés. Una dieta que incluye: mucho pan, mucha pasta, mucha crema y mucho queso. Lo malo es que no soy francés, mi metabolismo no está pa' esos trotes. Soy de esos que engordan con respirar. Debo volver a mi dieta de una hoja de lechuga y un taco con sal.

  • (6) ¿En dónde se puede pedir trabajo como frílans (freelance, pues) haciendo monitos? Recibo sugerencias en los comentarios.

  • (7) No perdonaré a aquél que sólo haga un comentario. Deben hacer tantos comentarios como puntos son en este multipost. ¿Quedó claro?

  • (8) Ya tengo novio.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Hazlo tú mismo

Tal vez lo sepan, pero para los que no. Soy alguien al que le encanta la “todología”. Siempre he pensado que yo sería feliz haciendo cualquier cosa. Que mi vocación es inexistente, porque mientras empiezo a conocer algo, descubro gusto por otras cosas, y así sigo. Nunca me detengo.

Desde siempre me ha gustado ser una persona independiente. Valerme por mí mismo siempre ha sido algo primordial. En mi casa, mis hermanos siempre fueron muy dependientes de mi mamá para comer. Si ella no estaba, preferían esperarse a que llegara, o comer lo clásico: huevos. Yo, siempre prefería improvisar y preparar cosas distintas, porque no me gusta comer lo mismo dos días seguidos. Ahora sí lo hago, pero porque soy pobre.

Una vez que quería ir a cortarme el cabello porque estaba ya muy mechudo, encontré cerrada la estética, y como soy muy desesperado y tenía que ir a una fiesta, me corté el cabello yo mismo. Un desastre, pero pues ya qué. A partir de esas vez aprendí que no es necesario depender por completo de algo o alguien, siempre que podamos hacerlo solos. Claro, aprendí a cortarme el cabello sin darme en la madre tan feo. En general sí voy a la estética, pero “por si acaso” no está de más saber.

La primera vez que viví solo, mi obsesividad compulsiva casi me hace llorar después de recorrer toda la ciudad y no encontrar un clóset que cupiera a la perfección en el espacio destinado para ello. Lo solucioné yendo a una maderería a comprar madera y me fabriqué mi propio armario que no es por presumir pero quedó chingón. Y como sobró madera, fabriqué la base de la cama, porque aún no la compraba.

Tal vez es medio jipi mi idea, pero también siempre he tenido el sueño de tener un gran jardín en donde pueda sembrar mis propias hierbas para la cocina y algunos vegetales ¿no es tan mala idea no? Entre más independiente sea yo, más feliz me siento.

En la cocina de mi casa, hubo muchos productos que preferí investigar cómo se elaboraban y hacer yo, como mermeladas, mayonesa, crema de cacahuate, granola, aderezo mil islas, barras de avena, pasteles, cajeta, leche condensada, tés, pulpa de tamarindo, y cualquier cosa que me llamara la atención. Incluso el pan de muerto y la rosca de reyes los hacíamos en casa.

Una vez pasando por una tienda donde vendían cosas hechas con materiales reciclados, vi una lámpara que me encantó, que estaba hecha con los conos de cartón en dónde vienen los huevos. Cuando vi el precio se le quitó el encanto, pues costaba 400 pesos que porque según es una tienda bien alternativa gooooeeei. Sólo inspeccioné un poco el diseño y esa misma noche puse manos a la obra. Me corté varias veces, porque soy bien torpe, pero gasté, si mucho, 30 pesos del aerosol negro para pintar y ya.

Las bufandas son uno de mis accesorios favoritos. Pero siempre me han gustado aquellas que son largas, y que les puedes dar vueltas y vueltas sin que te queden como moño. Entonces como no encontraba suficientemente largas, pues aprendí a hacerlas, y ahora yo me tejo mis propias bufandas.

Cuando entraba a los webcómics me asombraba de lo bien que dibujan esos seres superdotados, comúnmente llamados moneros. Cuando veía sus perfiles en Twitter me gustaba ver como ponían avatars hechos por ellos mismos. Días después, surgió “La Historieta”.

Pienso que si nos dedicamos y encontramos esa satisfacción en fabricar nuestras propias cosas, podremos hacer lo que sea. Sé que a veces es más fácil ir al super y comprar una mermelada de naranja, pero si comemos una, hecha por nosotros y más rica, vale la pena el esfuerzo ¿Soy muy chairo? ¿O sólo a mí me pasa?

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Falsos Gezetas

Ahora con eso de que si es un twittstar. De que si sus 31890 anónimos mutantes del espacio se pelean, hasta entre ellos mismos, y que por eso se siente importante. De que si ya es todo una diva tuitera que no contesta. De que si vivir en Puebla le ha afectado. De que si esto, de que si l'otro... No importa. Todo mundo ya habla de una sola cosa.. TODOS* quieren estar a la moda.

Todos quieren ser como gezeta:











(Disculparán la calidad de las fotos, pero ser paparazzi no es nada fácil)



No cabe duda. La playera de rayas es el objeto de moda de la temporada que todos quieren tener. Corra ahora a su tienda y/o almacén de ropa más cercano y adquiera la suya. ¡No debe faltar en su guardarropa! ¡Sea popular, no se quede con las ganas!

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Pero no se deje engañar. Recuerde que Ge Zeta, sólo hay uno. El único que impuso la moda, y al único al que se le ve mejor la playera, obviamente:



(Tomarse fotos con el cel, en el baño, uno solo, rulea un chingo)


¿Qué espera? Usted también compre la suya y conviértase ahora mismo en un gezefan**.





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* ¿Por qué hay gente que no entiende el sarcasmo, eh?
** Si tienen fotos de más gezefans agradecería me las enviaran por correo. Gracias.

jueves, 29 de octubre de 2009

Alguna vez dije: "Cuando viva solo, voy a comprar mucho queso, y sólo eso voy a comer"


Y ahora estoy obeso.


Siempre he sido fanático de los quesos. Cualquiera que éste sea. No importa si es suave, duro, añejo, azul, enchilado, seco o fresco. Todos son geniales. No he encontrado hasta el momento alguno que no me sepa bueno.

Desde que tenía como 7 años tuve la inquietud de probar todos los quesos existentes. Pues cuando iba al súper con mi mamá, me sorprendía ver la cantidad de ellos. Mi mamá me compraba uno que venía en triangulitos que se llama "La vaca que ríe", buenísimo; Me encantaba también, cuando iba a visitar a mi abuela y ella preparaba queso fresco; Hay un queso de la costa de Oaxaca que se llama "de prensa" que en textura es muy similar al Cotija, más no en sabor. Es delicioso; De las pizzas siempre me han gustado las que lleven más queso. Cuando era niño pedía, o bien de 4 quesos*, o una margarita (la que sólo es con salsa de tomate, orégano y queso), y si había que pedir de otra que no fuera esa, la pedía con extra queso.

Siempre he creído que el queso es un alimento maravilloso. Puede usarse para preparar infinidad de recetas como ingrediente principal, o puede ser excelente acompañante de muchas otras. Yo, soy de la idea que el queso le va a todo. No importa qué haya de comer, siempre debe existir una variedad de queso que le vaya a esa comida, como "guarnición".

Cuando estaba en la prepa, compraba, del dinero que me daban para mi semana, uno o dos pedazos de queso distintos en el súper, para probarlos. Decidía en qué sería muy bueno ese queso. Y si me gustaba mucho, repetía la dosis la siguiente semana.

Cuando empecé a trabajar, que ya podía darme más lujos, me compraba de aquellos que son más caros, igual sólo para probar y adoptar, tal vez, algunos como parte de mi dieta. Algunos de ellos en tiendas especializadas. Mis amigas francesas (Blabdy y Flo), que decían que yo era un francés nacido en México, me apodaban "Monsieur fromage" (Señor queso) pues siempre quería intercambiar recetas con ellas, y yo me interesaba particularmente, en aquellas en donde hay queso de por medio. Me mandaron alguna vez un libro de quesos franceses. De los cuales, obviamente he probado como el 2%, que son de los que venden acá, o de los que ellas me han mandado.

Alguna vez dije: "Cuando viva solo, voy a comprar mucho queso, y sólo eso voy a comer" Y eso he hecho. Yo, prefiero comer queso, por encima de la carne. La carne me harta a veces y prefiero algo un poco más vegetariano y/o con queso, obviamente. El queso es genial. ¡Simplemente maravilloso!

En mi refrigerador (pero hoy no, porque ya me lo acabé casi todo) generalmente se puede encontrar: queso de prensa, queso fresco, quesillo (queso Oaxaca), queso manchego, queso cotija, queso seco, queso mozzarella y algún otro que haya comprado.

De verdad que puedo pasar toda mi vida comiendo sólo queso. Bueno, menos el amarillo, porque ese sólo es bueno si no nos excedemos. Y en los nachos. Pero de todos los demás sí. Por eso estoy gordo.


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*Nunca pidan la pizza de 4 quesos de Domino's. Es asquerosa. Usan una combinación rara de quesos que se obtiene de la leche de alguna vaca radioactiva. Bueno, no lo creo, pero no usan la combinación de 4 quesos de algún restaurant italiano.

jueves, 15 de octubre de 2009

Sobre la caballerosidad

Nunca me he considerado caballeroso. No es algo que presuma, pues no lo soy.

Cedo el asiento en los camiones a l@s señor@s grandes, a las mujeres embarazadas y a los discapacitados (o, personas con capacidades distintas, pa’ no ofender). Sólo a ellos. Creo que una muchacha puede ir parada sin ningún problema. No es que sea culero, es que creo en la igualdad de géneros. No morirá ¡vamos!

No me acomido a cargar lo que una chava lleva cargando, sólo en el caso de que de plano sea excesivo y vea que ella no puede. Y lo hago por amabilidad, no por caballerosidad.

Una vez tuve una discusión con mi amiga, porque ella llevaba cargando una bolsa, con ropa, -nada pesada- y me dijo: “No seas malo, ayúdame” y yo sólo le dije: “¿Y yo por qué?” , a lo que ella dijo: “Pues porque eres hombre” . No no no, ni me lo hubiera dicho. En ese momento le contesté “Pues soy hombre, pero no tu burro para estarte cargando tus cosas” . Con asombro ella me miró y me dijo: “¡Ash! No eres nada caballeroso” . Y le dije: “Pues no lo soy, eso lo sé, pero una cosa es que yo no sea caballeroso, y otra muy distinta es que tú seas gandalla y quieras hacerme cargar algo que tú sin problemas puedes cargar. No por ser mujer debes ‘colgarte’ de eso y hacerte la débil. En todo caso, define caballerosidad primero” . Y ya a no dijo nada. Pero siguió viéndome feo.

Nunca más volvió a pedirme un favor. La caballerosidad no es para nada eso que ella cree, a menos eso es lo que opino. No es nada malo lo que dije ¿o sí? Obvio si fuera cargando un botellón de agua, pues sí le ayudo. Tampoco soy un mala onda. Sé que físicamente una es mujer más débil que un hombre. Pero no por eso es “el sexo débil”.

A veces cuando voy con un grupo de amigos y amigas, y subimos a un camión, me vale si soy yo o una mujer la que suba primero ¿Dónde quedó la equidad entonces? No dejo de ser más hombre, o ellas menos mujeres por no cumplir lo de “Las damas primero”

Creo, que si seguimos viendo a las mujeres como personas más débiles que los hombres seguiremos sin avanzar ni un cachito en eso que ellas desde hace mucho tiempo han peleado.

Odio esos pensamientos machistas que muchas siguen teniendo. Por un lado pelean por igualdad y por el otro creen que un hombre debe hacer todo lo que se les antoje. Mujeres del mundo compórtense como seres humanos, no como princesitas, que esas sólo en los cuentos.

¿Pa’ ustedes qué es la caballerosidad? ¿Hago mal?