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miércoles, 26 de octubre de 2011

Descubrimiento inútil del día No 1

¡No mamen!

Vuelvan a leer su blog completito (o hasta donde aguanten). Van a ver qué bonito resulta como un ejercicio personal de recordar, tristear, alegrarse y volver a vivir chingos de cosas que a veces ya ni están presentes pero pasaron y en el momento fueron importantes (o no) como para escribir de ellas.

martes, 2 de febrero de 2010

¿Miedo?

Hace poco más de un año, como dije en este fotopost, me estaba ahogando en un río. Fue en la Navidad del 2008 cuando creí que iba a morir. No exagero, es la vez en que sentí la muerte más cercana.

Habíamos ido a la orilla de un río a asar carnes y pasar una bonita (sic) Navidad familiar. Todo estuvo muy bien salvo al final cuando mis primos, mi hermana y yo fuimos a explorar más del río pues en la parte en dónde estábamos el agua nos llegaba hasta los tobillos; llegamos a una parte muy honda y mi hermana quería nadar, pero me dijo que entrara con ella porque no sabía nadar muy bien. Después de varios intentos logró convencerme pues estar en pantalones de mezclilla que se pesan con el agua no es la mejor manera de nadar. Como pude me los doblé hasta las rodillas y entré al agua junto a ella.

Ya más animado estuve nadando un poco y ella también. Cuando pasamos a una parte más honda aún, una corriente la jaló y se asustó. Fui por ella sin ningún problema, pero otra corriente más fuerte nos jaló a los dos; mi hermana comenzó a desesperarse porque ni pisando de puntas lograba tocar el suelo. De pronto me vi luchando entre dos fuerzas muy grandes: por una parte la corriente del río que nos llevaba a lo más profundo y por otra, la desesperación de ella, que no me dejaba nadar bien.

Lo que hubiera hecho ahora, según me han dicho sería golpearla fuerte para tranquilizarla, pues cuando la gente que se está ahogando no coopera es muy difícil rescatarla. Pero nunca se me ocurrió eso, no lo hice.

Poco a poco yo iba perdiendo fuerzas y creí que no lo contaría. De reojo vi a mi tío que de casualidad se había acercado a ver cómo estábamos. Se lanzó al agua y sacó a mi hermana. Yo, ya sin fuerzas me estaba dejando vencer por la corriente, la ropa me pesaba, los brazos me dolían y había tragado mucha agua.

La sensación era horrible. Veía: agua, agua, cielo, agua, agua, cielo, agua. Escuchaba sólo el movimiento de mis brazos y pies y mi nombre a lo lejos.

En un último golpe de energía logré nadar a la orilla. Salí. Me tiré en la arena y sentí que mi alma regresaba al cuerpo.

Esos 3 o 4 minutos fueron los más desesperantes que he tenido en toda mi vida.

A partir de ahí, me da miedo estar en ríos, mares y/o lagos. Lo que contaba de los momentos de tranquilidad en este post mientras estaba en la laguna cambió poco después a una sensación de miedo al darme cuenta que ninguno de nosotros llevaba un chaleco salvavidas y que mi hermana aún "no sabe nadar bien".

Tal vez algún día deba superar este miedo pero por lo pronto me mantendré alejado de grandes superficies de agua.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Paella de hipocresía

Cuando yo era un niño mocoso, inocente e imberbe fui obligado a ir a clases de catecismo para hacer mi primera comunión. Desde que soy muy pequeño he sido como alérgico a cualquier cosa que tenga que ver con la religión -cualquiera que esta sea-, entonces eso era todo un martirio para mí. Estoy seguro que cuando me bautizaron lloré pero porque el agua bendita me quemaba y no por alguna otra causa.

Bueno, pues las clases de catecismo eran de los más aburrido que podía haber. Sobre todo para un niño que podía disfrutar de otras cosas más maravillosas. Como jugar con sus playmobile, ver el canal cinco y videojugar horas y horas hasta que me sangraran los ojos o salieran ampollas en los dedos.

De vez en cuando, con pasajes biblícos, el catequista nos quería enseñar cosas de la vida real, pero yo era bien tonto y pues como que no le entendía si no me lo explicaba con un caso real. Uno no documentado en ese librito de antaño pues.

En una ocasión, en el salón de clases escuché que una niña le dijo a otro niño: "eres un hipócrita". Esas palabras retumbaron en mis oídos por mucho tiempo. Yo no sabía lo que eso significaba. Tal vez era la grosería más grande que alguien podía merecerse. Hipócrita suena bien fuerte goeee. Me daba miedo si quiera repetirla.

Como el catequista me caía bien, independientemente de lo aburrido de sus pláticas, se me ocurrió preguntarle que qué quería decir tan horrorosa palabra. Él, como era su costumbre, me explicó con un pasaje bíblico acerca de noséquién que hizo noséquécosa y blablablá: no entendí.

Supe entonces que hipócrita no era una grosería, pero no sabía todavía el significado. Pude vivir con ello.

Recuerdo que uno de los trabajos finales que nos dejaron, ya casi para hacer la primera comunión (¿Quién deja trabajos finales en clases de catecismo?) era pedirle a nuestra mamá que nos hiciera un bolsita roja de tela en donde guardaríamos un arroz cada vez que hiciéramos algo bueno.

Pues mi mamá me hizo mi bolsita roja en donde deposité un arroz por cada buena obra que hacía y al cabo de un mes, cuando había que entregarle al padre nuestra bolsita con las buenas obras, entregué mis 15 arroces. No creí que fuera malo, una buena obra cada dos días no estaba tan mal ¿no? El padre vio mi bolsita e hizo esta cara: "¬¬". Entregué los demás trabajos y ya.

Cuando fue el turno de Juanito, el niño que a todos caía mal porque era malo con nosotros y exageradamente bueno con los catequistas y el padre, entregó una bolsota como con medio kilo de arroz. MEDIO KILO DE ARROZ, el padre sonrió y le dio una palmadita en la espalda.

O seeeea. En medio kilogramo de arroz hay como 14, 567 granos (Si no me creen, cuéntelos). Es decir que este niño hizo como 485 obras buenas por día. ¿Quién que no sea la madre Teresa de Calcuta, el Papa Juan Pablo II y/o Gandhi hace 485 obras buenas por día? ¡VEINTE POR HORA! Este niño era un superhéroe. No hay duda.

¿Por qué el padre no le dijo nada de mentir de esa manera mientras que a mí me hizo cara de ¬¬ por ser honesto?

Rosita, otra niña del "curso" dijo: Juanito, eso es una hipocresía.

En ese momento entendí verdaderamente lo que era la hipocresía: una bolsa con medio kilo de arroz.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Equidistancia

Hace más o menos, dos años y medio. yo era usuario activo de ese lugar de chistes involuntarios más divertido que uno encuentra en toda la red: Yahoo! respuestas; Yo no era de esos que contestaba cualquier pendejada, de hecho me gustaba que me dieran los 10 puntos a la mejor respuesta y por eso me esforzaba en contestar lo mejor posible. Pero bueno, no es sobre Y!R que he venido a platicar, sino un acontecimiento que me sucedió estando ahí y que cambió mi vida (aunque se lea bien de telenovela).

En ese tiempo yo empezaba tomar cursos de francés, un idioma que me apasiona -demasiado para los que no lo sepan aún- y de repente, llevando apenas unas 5 clases, sin saber caminar, quería yo correr. Y entonces, estando en Y!R se me ocurrió preguntar:

Je suis mexicain et j'étudie français. Quelqu'un ici veut m'aider avec français et je l'aide avec espagnol?


Totalmente sin sentido mi pregunta ahora que lo veo, pero el mensaje principal se entendía: necesitaba yo a alguien con quien practicar francés a cambio de español. Recibí varias respuestas de Marroquíes, franceses y canadienses, dándome su correo para que pudiéramos escribirnos, ayudarnos con lo que pudiéramos y blablablá; pero de todos esos, me sorprendió el correo de una francesa: Blandine, quien muy amablemente se ofrecía a ayudarme, ya que ella, similar a mi situación (pero en caso contrario) le apasionaba el español; me dio su msn, para que de esta forma pudiéramos tener una interacción más cercana. La agregué.

Nació de ahí una gran amistad y un gran interés mutuo por aprender uno del otro sobre nuestros idiomas, nuestra cultura, nuestro país y sobre todo, nuestras vidas. A través de ella encontré en la filatelia un gran placer. Cambiamos un poco nuestra manera de platicar acerca de nosotros a través de cartas y postales enviadas por correo tradicional -como en los viejos tiempos-, dormíamos tardísimo platicando, a pesar de las 7 horas de diferencia existentes en nuestros horarios. Por medio de ella conocí a Florence, otra francesa que me cautivó con su locura, su amistad y su interés también por descubrir más acerca de México, desde el principio. Éramos, a pesar de miles de kilómetros de separación, unos grandes amigos. Pasaron muy rápido a formar parte de mi vida. Mis amigos y familia sabían de su existencia. Cabe mencionar que gracias a ellas, en un periodo muy rápido, aprendí y mejoré mi francés, ya que siempre hablábamos por Skype, nos comunicábamos en el messenger y nos escribíamos cartas. Toda una maravilla.

Al tiempo, les presenté a mis amigos Víctor y Raúl. Y éramos ya, todos, unos muy buenos amigos. Poco después, entre Flo y Raúl empezó a surgir un cariño especial, distinto al que teníamos uno de otro en este pequeño grupito. De inicio a mí me molestó -me arrepiento tanto - porque pensé que ese "jueguito" no los iba a llevar a ningún lado. Porque "Mamá, ahorita vengo, voy al centro", "Mamá, en unos días vuelvo, voy al DF" y "Mamá, ahorita vengo, voy a salir con mis amigos a bailar" no es lo mismo que "Mamá, ahorita vengo, voy a Francia a ver a mi novia" ¿Verdad?

Me puse muy celoso de ambos, y me molesté, porque creía que eso sólo les iba a causar un gran daño, y me empecé a alejar de los dos. No sé qué demonios pasaba por mi cabeza esa vez, que también me distancié de Blabdy muy feo -también me arrepiento mucho-. Como si de la noche a la mañana, botara a la basura más de un año que llevábamos de conocernos y el hecho de ser unos amigos muy unidos a pesar de estar separados por un inmenso océano.



(Pausa intencional para que el lector tome aire, le conteste a los que le hablan en el messenger y se pregunte: "Pinche gezeta, ¿ a dónde me lleva este texto?).



Bueno, en diciembre, del año pasado, Raúl, tuvo la oportunidad de viajar a Francia (aún sin saber bien francés) y conocer, después de casi dos años, por fin, a Flo. Por mi mente pasaron muchos pensamientos. Uno de ellos, el mejor de los casos, era que lo suyo (de ellos) sí resultara efectivamente como esperaban y que todo fuera chido, pero con el pesar de que sólo iba por un mes, y que tendría que volver "a la realidad"; y el segundo escenario, que de plano no fueran el uno para el otro y que su viaje hubiera resultado un fracaso. Afortunadamente pasó lo primero y todo estuvo muy bien.

En enero, regresó Raúl a México y la verdad no sé qué pasaba por su mente, porque Francia no está a la vuelta de la esquina como para volver a cada rato, pero bueno. Pasaron los meses, y en julio, de este año, fue el turno de Flo, de venir a conocer México y pasar más tiempo con su amorcito. Igual, un mes. Tuve la maravillosa oportunidad de conocerla y sí, era exactamente como la conocí a través del intercambio de bytes día y noche; pasó el mes y tuvo que volver.

Debe ser. Lo es, muy difícil estar en esa situación, de poder ver a la persona que amas, una vez al año, si bien te va. Así, que repente, Flo tomó, una decisión que tuvo que haber sido, sin duda, de las más difíciles en su vida: Venirse a la aventura. Regresar a México para estar al lado de la persona que ama, aún sabiendo que no tiene un trabajo o futuro asegurado.

Creo, que esto es algo que se valora mucho. ¡Qué bonito! ¿No?

Ahora, sólo le deseo lo mejor, que logre encontrar un buen trabajo y que su amor por Raúl, continúe así por siempre; que esas decisiones, que ella sabe por qué tomó, le ayuden a lograr sus sueños.

Por mi parte, ya espero que sea diciembre para ir a verla nuevamente a Oaxaca, y para esperar con ansias y con los brazos bien abiertos, la llegada de Blabdy, que nos visitará a finales de este año y principios del próximo. Por fin.

Tengo mucha emoción.

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La moraleja (como en las fábulas) es que si uno tiene sueños, nada es imposible (sí, así de trillado) y que el famoso dicho de "Amor de lejos, es amor de pendejos" es una completa tontería. Si dos personas se quieren, no habrá distancias que puedan separarlas. Cuando la separación entre los corazones es equidistante, qué más da la separación física. Y no tengo ejemplo más claro que éste que les he contado; y hoy, más que nunca, he descubierto que sí se puede.




¡Te quiero, Alex!


miércoles, 14 de octubre de 2009

2004

2004 fue un año lleno de muchas emociones. Fue un año difícil, pues fue la primera vez que me salí de mi casa para vivir solo. Vivía en la misma ciudad, pero aparte. Era yo semi-independiente. Mi hermana vivía conmigo. Fue muy linda esa etapa. Vivía en un departamento cerca del centro de Oaxaca; podía estar a las mil horas de la noche en la calle sin que importara nada pues no le rendía cuentas a nadie.

2004 también fue un año triste: una de las depresiones más fuertes, si no es que la más fuerte de toda mi vida, sucedió en ese momento a causas del amor. Me enamoré de Gerardo (primera vez que menciono su nombre en mi blog, aunque hace muchos años hice alusión de él), mi mejor amigo ever en ese tiempo, y por siempre, hasta ahora. Siempre lo he dicho. No es que menosprecie la amistad de mis amigos de ahora. Pero era algo muy diferente. Algo único. Mientras duró; le declaré mi amor pensando que sucedería como la primera vez que me enamoré de alguien, y seria correspondido; pero no fue así. Me bateó a varios kilómetros, explicándome que sólo podría ofrecerme una amistad. No más. Acepté eso, pero era muy difícil consentir que estuviera con alguien más y que yo sólo era el espectador. Pasaron muchas cosas y caí en un hoyo muy profundo del que me fue difícil salir. Pasé por la etapa en que me recetaron antidepresivos.

2004 fue el año en que encontré, en mi maestra de Geometría Analítica en ese entonces, y de Cálculo III, Álgebra Lineal, y las Álgebras Modernas más tarde, a una gran amiga. Recibir los consejos de alguien más grande me hacían muy bien.

En 2004 tenía un año en que había salido –así bien- del closet con todos mis amigos, algunos maestros y mis papás. Ya lo (medio) había hecho antes, pero no por completo. Fue una etapa de descubrimiento interior muy hermosa. Conocí cosas buenas y cosas malas que me hicieron ir formando mi carácter de mejor manera. Sí, tenía yo 19 años, era ya muy grande, pero poco experimentado en muchas cuestiones.

2004 fue el año en que me refugié por completo en los pocos amigos que tenía. Era yo –sigo siendo- un payaso, que divertía a todos con sus ocurrencias. Era también, el pilar de varios otros. Porque encontraban en mí a alguien en quien confiar, que siempre podía decirles palabras de aliento y aconsejarles lo que debían hacer de sus vidas. Aunque la mía se estuviera pudriendo y no pudiera salir del hoyo en el que me había metido. Tenía varios amigos, pero no muchos en quien apoyarme cuando me sentía de la patada, pues ese mismo año, mi hermana se regresó de Oaxaca, quedándome yo solo, en una casa, que ya no estaba cerca del centro. Me refugié en la música y en escribir en una libreta cada día la manera en que me sentía. Soltaba lágrimas de vez en cuando mientras lo hacía. Y casi no dormía.

En 2004 me volví editor de una gaceta interna de la Facultad, que sólo tuvo dos números porque no recibió apoyo de los compañeros. Me decidí entonces a crear algo diferente. Algo que en ese tiempo estaba de moda: un espacio de spaces live que era completamente dedicado a la escuela, pero de manera distinta a lo que había hecho con la gaceta; era una manera graciosa de ver las cosas que pasaban dentro de una Facultad de Ciencias; llena de profesores locos y mamones; y alumnos frikis, nerds, ñoños y demás raros; Escribía cosas que divertían mucho a los demás: chismes, curiosidades y hacía fotomontajes, porque, como yo era, aparte, el fotógrafo oficial de la escuela, tenía mucho material para usar. Era un espacio clandestino, pues había que tener invitación para visitarlo y los maestros nunca tuvieron. Todos me buscaban para que les enviara una y ver quién era el próximo viboreado. Me convertí, pues, en el chismoso oficial. Fue muy divertido.

En 2004 fui uno de los alumnos más destacados. Formaba parte del Consejo Técnico y era –aunque suene mamón- la mano derecha del Director. Los maestros me querían y me pedían muchas veces apoyo en la organización de eventos. Participé, siendo consejero, en la toma de decisiones la Facultad. Las buenas y las malas. Era yo popular. Toda una celebridad.

Lo era, hasta que la depresión que en casi todo ese año me acompañó, mermó mi carácter, mi disciplina y mi organización. Mis calificaciones bajaron, borré el espacio, me volví misántropo, voluble e irreconocible; regresé a mi casa porque no podía más estando solo, e hice un cambio de amigos. Literalmente mandé, casi todo, a la verga…

Sí, 2004 fue un buen año a pesar de todo. Fue hermoso, triste, raro, difícil, emocionante, extraordinario, alegre, deprimente e inigualable. Todo a la vez. 2004 marcó mucho mi vida presente.

2004 fue el año en que empecé a bloggear.

jueves, 1 de octubre de 2009

Tremofobia

Ayer fue 30 de septiembre:
Con una magnitud de 7.5 grados en la escala Ritchter y con epicentro en el norte de Puerto Escondido, hace 10 años a las 11 de la mañana aproximadamente empezó mi fobia por los temblores y terremotos.
Era un día muy normal. con cielo nublado. Aún recuerdo que el cielo lucía "aborregado" y una compañera dijo, mientras íbamos a la cafetería: -Mira el cielo está aborregado. Hoy temblará. ambos reímos. Creencia de los pueblos, já.
Tenía clase de Biología y todo estaba muy aburrido. De pronto a lo lejos un retumbido nos hizo a todos ponernos alerta. El sonido, muy similar a un avión cuando despega nos tranquilizó, por estar acostumbrados ya que mi escuela estaba a un costado del aeropuerto. El crujido no parecía detenerse y el avión no parecía llegar, algo estaba mal; El sonido de repente se hizo más fuerte y todo comenzó a moverse de abajo a ariba. Era un temblor. Uno como muchos otros que había vivido. La profesora sólo atinó a decir -Jóvenes, tranquilícense por favor. No pasa nada. Pero en ese instante el temblor se volvió oscilatorio y más fuerte. Nadie hizo caso ya de la señal y del No corro, No grito y No empujo. Y esas, precisamente se volvieron las órdenes del momento.
El caos se apoderó del salón y todos comenzaron a salir desesperadamente. Tanto que tres sillas quedaron atrapadas en la puerta e impidieron la salida de los que aún quedábamos. Los gritos, el sonido de la tierra, el movimiento, los empujones y las paredes cuarteándose me hicieron, y creo que a muchos pensar que de esa no salíamos. Los 45 segundos que el temblor duró eran eternos y estar atrapado en ese lugar hacía que la desesperación causara pánico en todos.
Cuando todo pasó parecía que el temblor seguía, pero eran las piernas temblando por el miedo. Gritos por todos lados, vidrios rotos. Caos total. Parecía que lo más feo había pasado. Pero de camino a casa (porque no había taxis ni camiones) el panorama era horrible. Casas caídas, Árboles tirados, carros volteados y gente histérica. La incertidumbre ahora de pensar en la familia causaba un vacío horrible. Los daños, a pesar de estar en el lugar del epicentro eran evidentes, pero nada comparables con los que se hubieran causado en una ciudad de construcciones grandes y suelo tan suave como el de la Ciudad de México.
Sé que mi miedo es irracional pues no perdí a nadie, ni nada en ese temblor, pero imaginarse en esa situación de nuevo me causa tanto pavor, y peor morir emparedado. No es algo que me agrade mucho.
Ahora, con cada sismo me entra un miedo horrible. Sé qué hacer y sé tranquilizarme, pero es feo tener fobia a los temblores pues es algo que no se puede prevenir y en cualquier momento nos toma otro por sorpresa. Aparte que vivo en zona altamente sísmica chingáo.
¿Y ustedes? ¿Cuál es su más grande miedo?

lunes, 31 de agosto de 2009

Desde que te mudaste andas como desubicado y disperso...

... Eso me dijo madreselvas en twitter hace rato.

¡Tómala! Tal vez ya lo sabía, pero no me había caído el veinte por completo. Son como esas cosas que uno da por hecho y se repite como perico a cada rato, pero que si alguien más nos las dice nos deja shockeados un buen rato.

Pues así pasó cuando me lo dijo. Debo admitir que aún me siento así, desubicado y disperso, y no sé qué tan normal sea después de 12 días de haber llegado. Los cambios me encantan, pero creo que es normal tardar en adaptarse a ellos.

Pero ya ya. Bueno hace unos días les dije que mi cuarto tiene vista al Popocatépetl y al Iztaccíhuatl, así que acá está la prueba, medio chafa porque la tomé con el cel, y no estaba tan depejado y no se ve igual que en vivo. Pero pa' que conste:



Y bueno, aprovechando lo de las fotos, TU QUE VEZ? Jajajaja, ¿apoco ustedes irían con un "profesional" que escribe así?

UPDATE: I cannot believe it! Es un anuncio de la Licenciatura en Psicología ¡de una UNIVERSIDAD!



Y pasando por mi escuela me encontré con esta tienda:


A mí se me hace que es de Amandititita.


Y bueno, ya pa' despedirme sólo diré que ¡Qué Cholula chula es Puebla! =P


jueves, 13 de agosto de 2009

Soy la persona más prejuiciosa de este mundo Vol. 2 (o: el origen)

Siempre me he jactado de tener una buena ortografía, es una de las cosas que sin duda me encanta presumir. Desde que yo era un niño me esforzaba por escribir las palabras correctamente y preguntar antes de escribir si algo iba con “be grande” o “ve chica”. Leer me ayudaba mucho, pues veía cómo y cuándo se usaban de forma correcta algunas palabras que me causaban mucha confusión, como aquél y aquel, cómo y como, donde y dónde, que y qué, este y éste, etecé, etecé.

Con el paso del tiempo, cuando entré en la prepa fui olvidando muchas de estas reglas y fui confundiendo unas otras. Ahora tenía mala ortografía ( pero mejor que la de muchos) y cometía algunos errores que, según yo, eran correctos. Dejé de pronto de poner acentos, salvo en los casos que el sonido es muy obvio, como en algunas conjugaciones de los verbos en futuro, como: iré, terminará, comerás, reiré, etc. Mi consuelo de tonto para escribir así, era que mi ortografía aunque yo sabía que había decaído era mejor que la de muchos y no tenía empacho en decirlo.

Una vez, ya en la carrera, escribí algo y se lo mostré a un güey que me gustaba mucho. En menos de 5 segundos señaló todos los errores ortográficos que yo había cometido. Empezó a reírse y me dijo:


"No se escribe órden, ni imágen, hay muchos el en lugar de él, fui no lleva acento, no acentuaste aquí, no acentuaste allá, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla bla bla bla


En ese momento escuché mi corazón romperse y cada error que me decía retumbaba en lo más profundo de mi cerebro.

Ese mismo día, llegando a mi casa busqué libros, diccionarios, enciclopedias, artículos en el rincón del vago y monografías.com (porque no había wikipedia en ese entonces) sobre ortografía, reglas de acentuación y toooooodo lo que me hiciera hacer recordar la buena ortografía que mucho tiempo atrás había tenido; en menos de una semana lo logré. Mejoré notablemente, e incluso en el Messenger comencé a escribir acentuando lo que había que acentuar. Nunca escribí “k” como sustituto de “qu”, así que ese no era un problema para mí. Lo único que no hacía era poner acentos.

Cuando pasé la prueba: Enseñarle un escrito al mismo tipo de aquella vez, sin que me señalara un solo error; me sentí tan pero tan contento. Empecé entonces una campaña de evangelización ortográfica con mis amigos, señalándoles sus errores y el porqué de éstos.

Empecé a tener resultados favorables con algunos de ellos y eso me ponía contento. Después si veía que alguien repetía un error luego de habérselo explicado me ponía bien mamón y le hacía burla con ese error (aún lo hago a veces) por toda una semana hasta que la persona en cuestión aprenda. Pero a veces la gente no sé qué piensa y es muy necia, e insisten en creer que están en lo correcto cuando escriben algo mal, a pesar de que saben que no. Como los que escriben HABER en lugar de A VER (¡Hola andantte, hola El Tipo!) O los débiles intelectuales (no sé si se les pueda llamar así. Bueno, o pendejos) que por más que les repites que algo no se escribe así lo siguen haciendo.

Como dije en el post pasado (No el pasado pasado, sino el volumen uno, o sea con el mismo título que este post, o sea éste): a mí, no sé si a los demás, la buena ortografía me dice mucho de la persona.

Considero muy inteligentes a aquellas personas que tienen una ortografía impecable.

Lo que aún, después de mucho tiempo no he podido dejar de hacer es abusar de las comas, paréntesis y cualquier otro signo de puntuación. Pero mi ortografía, esa sí es chingona me cae.

Ahora ya no escribo bien por temor a que alguien me señale los errores como aquella vez, escribo bien porque me gusta y porque es correcto.

domingo, 24 de mayo de 2009

Del divorcio necesario

Antes me gustaba coleccionar todo. TODO. Guardaba en una cajita boletos del cine, boletos de los que daban antes en el camión, boletos del metro de cuando iba al DF, boletos de autobus, boletos de avión, folletos de otros lugares, publicidad, envolturas de chicles o golosinas que me recordaran algún momento especial. Todo aquello que lo pudiera asociar con algún momento lo conservaba. ¿Para qué? No lo sé. Tal vez sólo para poder después recordar ese momento. Disfrutar el olor si es que tiene para viajar un poco en el tiempo.

Cada vez que limpiaba mi cuarto no sabía donde colocar esa cajita porque de tantas cosas que contenía no cerraba bien y decidí abrirla para tirar lo que no me sirviera y acomodarla en algún lugar. Tiré, con mucho pesar todas aquellas que eran demasiado inútiles como la envoltura de palillos de cuando fui a comer sushi con mi exex por primera vez, unas envolturas de chocolate que no tenía idea de cuándo y por qué eran, unos tickets que ya estaban blancos y no sabía ni de qué fueron.

Tiempo después la cajita volvió a llenarse y cada vez que hacía el aseo de mi cuarto ésta iba para acá y para allá sin un lugar fijo. Estorbando y haciéndose más grande cada vez. Pasé después por una etapa fea a causa de mi corazoncito de pollo y muchas cosas de las que ahí tenía me traían ya no tan gratos recuerdos pero muy masoquista yo, las seguía conservando.

Cierto día cuando me di cuenta que eso no me hacía ningún bien decidí tomar la caja y sacar todas aquellas que me hacían recordar malos momentos y las tiré. Aún habia muchos objetos y los vi una y otra vez hasta el cansancio, mejor opté por tirarlos todos de una vez. Me di cuenta que no necesito de algo para recordar algún momento en especial, sólo hace falta buscar en los archivos de la memoria para tenerlos. Es bonito (creo yo) dejar las cosas cuando éstas ya han perdido su utilidad y continuar sin ellas.

Hoy Ayer mientras ayudaba a Andantte con la limpieza de su cuarto reviví al verlo ese momento de dejar las cosas cuando éstas ya no nos sirven. Descubrí como hay veces que divorciarnos de cosas que ya no aportan ningún beneficio es difícil, y que si las conservamos es más por costumbre o sobrevaloración que por otra razón.

Con todo esto me di cuenta que con las cuestiones emocionales sucede exactamente lo mismo. Hay veces que necesitamos dejar algunas cosas atrás para evitar que se acumulen y se desborden. Podemos cambiarla de lugar, vaciarlas tantito pero ahí siguen llenándose. Estorbando al haber perdido la utilidad que en su momento tuvieron. Lo mejor es dejar ir y continuar. O ¿ustedes qué opinan?





miércoles, 20 de mayo de 2009

Recuerdos de buenos tiempos



"- Mi vida es monótona. Yo cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida resultará como iluminada. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los demás. Los otros pasos me hacen volver bajo tierra. Los tuyos me llamarán fuera de la madriguera, como una música. Y además, mira ! Ves, allá lejos, los campos de trigo ? Yo no como pan. El trigo para mí es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. Y eso es triste ! Pero tú tienes cabellos color de oro. Entonces será maravilloso cuando me hayas domesticado ! El trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y me agradará el ruido del viento en el trigo... "

El principito - Antoine de Saint-Exupéry


El principito es mi libro favorito. Amélie es una de mis películas favoritas. De uno tomo ese texto para convertir a la segunda en mi campo de trigo. La canción que suena si le pusieron play es muy especial. Me recuerda la primera vez que me enamoré y de lo lindo que eso se siente.

Si tienen tiempecito, me gustaría que leyeran este post, titulado Conejos Blancos, es del año pasado y que, siento es el mejor post que he escrito. Entenderlo es difícil, pero digo que es el mejor por el momento en que lo escribí y las ideas que en ese instante se cruzaron.


¡Quiero que me domestiquen! Ser esa única y especial rosa en todo el mundo para alguien, seguir las migajas de nuevo. ¡Hey! Pequeño amigo zorro ¿dónde estás?¡Quiero enamorarme de nuevo!

viernes, 1 de mayo de 2009

Nostalgiando un poco

Antier, revisando algunos textos (incompletos casi todos) que tengo en mi compu, me encontré con un archivo antiquísimo en donde estaba copiada una conversación de MSN con un amigo. En esa conversación menciono mi anterior blog, el cual escribí de Octubre del 2004 a Mayo del 2006 (muy inconstante, pero escrito en ese periodo). Bueno el caso de todo esto es que no lo había borrado como yo creía, estaba privado. El problema fue que como lo creé con otra cuenta no recordaba la contraseña y tras aaaaaños de intento (Bueno ayer y hoy) lo logré desbloquear y como era un blog similar a éste decidí exportar las entradas e importarlas acá.

Cabe mencionar que en esa época hubo un momento en que estuve emisisisisímo y me tocó postear varias cosas emas en el blog. Pero creo que hay cosas rescatables. Pueden echarle un ojo dándole clic a la etiqueta "Post del pasado" Y por mientras dejaré el otro blog abierto, ya después lo eliminaré.

Algo chido es que también tiene muchos muchos borradores ese blog, que luego checaré, les quitaré el polvo y los pondré.

Estoy hartísimo feliz. Me puse bien nostálgico recordando varios momentos. Amo mi blog. ¡Snif!

No comenten acá (además ni se puede). Mejor comenten en este post, o en éste, o en este otro, o en éste de aquí, o en éste de acá, o en este que está cotorro, o aquí, o acá, o en éste también, o en este post dopado, o en este post, o en éste en mood zombie, o en éste de aquí, o en éste otro, o en este, o en éste o en este. O en cualquiera de los del pasado. jijiji

Con confianza denle clic a uno aleatoriamente y ahí comenten al respecto de ESTE POST y de ESE POST en el que caigan. Que sea sorpresa.

domingo, 26 de abril de 2009

Yo era un niño piojoso, Snif!

Mi mamá trabajaba en un pueblito guajolotero con olor a caca de vaca, entonces por comodidad de ella me inscribió en la primaria de ese pueblito-guajolotero-con-olor-a-caca-de-vaca.

Pasó primero y segundo sin ninguna novedad. ¡Ah esperen! Si hubo novedad. Siempre fui ñoñísimo (pero eso ya lo saben), entonces sacaba diez en todas las tareas y era el niño ejemplo para cada uno. Me encantaba presumir mis diéceses esos de primaria a todos. Pero una vez por no sé qué cauas me enfermé (no de influenza) y falté unos días a clases. Total que ya cuando volví algunas cosas que no había visto se me complicaban. La maestra Adela dejó una tarea y no le entendi muy bien, entonces me puso un nueve porque no era perfecta. ¿Y qué creen que hice?

Así es, me frustré, me enojé, lloré, chillé, pataleé, rompí la hoja para que nadie viera que tenía un espantoso nueve. Jojojo. ¡Claro! Como siepre he sido bien propio y decente, esto lo hice encerrado en el baño para que nadie me viera ¡Ay, mi vido!...

Bueno bueno, ahora sí a lo que nos ocupa.

Tercero lo recuerdo muy bien porque fue ahí cuando empecé con el hábito de la lectura. Leí "El Principito", mi primer libro; Llegó una niña nueva que la odié porque me tiró del burro. Ahora era ella la listilla y yo me la pasaba segundeándola ¡Snif!

Y otra cosa por lo que recuerdo tercero es porque ¡Me pegaron los piojos! ¡Sí! En la escuelucha esta del pueblito-guajolotero-con-olor-a-caca-de-vaca había chamacos piojosos y me los pasaron a mí. A mí que llevaba mi peinado bien bonito de libro abierto que me hacía mi mamá con medio kilo de gel cada mañana. A mí que me bañaba todos los días en agua de rosas y leche de burra. ¡Sí! me pasaron los piojos esos malditos niños del pueblito-guajolotero-con-olor-a-caca-de-vaca.

Fue de verdad un trauma. Primero miles de remedios caseros, luego mi mamá expulgándome cual perrito pulgoso, peinándome miles de veces, cortándome el cabello. Hasta que me compró el único y auténtico shampoo Herklin.

(el único matapiojos y liendres)

¡No mamar! Recuerdo que este shampoo huele de la verga. Y se siente de la ídem (bueno, ni huele, ni se siente como la ... cof cof... porque ...ejem, bueno no) porque como los piojos son hemtófagos pues dejan heridas bien feasen el cuero cabelludo y arde horrores. Les juro que me sentía como perrito bañado con asuntol.

Le exigi a mi mamá que me sacara de la escuela del pueblito-guajolotero-con-olor-a-caca-de-vaca porque no me pasó una ni dos veces sino tres ¡TRES VECES!

Tres veces anduve de piojoso. Y pues sí, me cambió de esa escuelita rural y viví feliz por siempre jamás.

Pero bueno, ahora cuéntenme de ustedes ¿Alguna vez han tenido piojos mis estimados lectores (las ladillas también cuentan)?

martes, 21 de abril de 2009

Antes

Antes, cuando vivía sin preocupaciones, en un mundo alterno creado por la infancia y parte de la adolescencia encontraba placer en cosas tan pequeñas como el hecho de comprar un CD -original- y tomar el cancionero y hojearlo, y ver la letra de las canciones.

Esto lo recordé porque hace rato, en el trabajo una alumna me enseñó su disco de un grupo que no conozco pero a ella le fascina y con mucha emoción lo tomaba entre sus manos. Entonces me recordé a mí en mis tiempos mozos comprando CDs de esos grupos y cantantes que ahora me da vergüenza de sólo pensarlos.

Cada vez que me preguntan si me gusta el mar los recuerdos que mi mente evoca son los de mi infancia también -de las primeras veces que iba y que me encantaba- y contesto que sí. Aunque dentro de mí yo sé que no me gusta y muchos motivos me sobran. O bueno, no es que no me guste, sino que ya no lo disfruto como antes. Incluso son momentos en específico los que se sobreponen.

Los recuerdos de la infancia son tan grandes, o de mayor calidad tal vez, que quedan muy marcados. Me sucede lo mismo con las albercas, las calcomanías (¿Alguien recuerda las rascahuele?), el helado de coco, la Navidad, los plátanos flameados, los aviones, los esquímos, y muchas cosas más que no están necesariamente reservadas para niños y que podría disfrutar sin ningún problema.

Creo que me estoy haciendo muy muy viejo ¡Snif!

A ver mi estimado público. ¿Cuáles objetos o situaciones ya no disfrutan tanto como lo hacían cuando eran niños?


¿Acaso soy el único traumado con eso?

jueves, 2 de abril de 2009

Crédito, del latín creditum (sustantivación del verbo credere: creer), que significa "cosa confiada"

Alguna vez tuve una tarjeta de crédito la cual me cancelaron cancelé por tenerla casi todo el tiempo sobregirada. De repente olvidé la premisa principal que era tenerla como emergencia para algo y no como si fuera dinero extra.

Recuerdo que al principio todo era perfecto. Lo que yo compraba, al mes lo pagaba sin ningún problema y así la volvía a usar. El mundo era feliz y maravilloso al lado de mi tarjeta de crédito. Después descubrí lo fantástico (NOT) de los 6, 12, 18 y 1000 meses sin intereses y ahí valí de nuevo. De repente veía que mensualmente pagaría poquito y lo pagaría a mucho mucho tiempo ¡Error! Se me empezaron a acumular los "poquitos" y ya era muuucho lo que tenía que pagar y durante muuuucho tiempo. A veces lo que me compraba ya ni siquiera existía y yo seguía pagándolo =( Como mi ipod que se rompió =S

Una vez pasé por un piticó y no traía dinero (efectivo course) y moría de sed. ¡¡En verdad me estaba muriendo de sed!!, entonces se me ocurrió la brillantísima idea de que podía pagar con la tarjeta, pero la encargada me dijo que debía tener un consumo mínimo de 50 pesos para poder usarla, entonces se me hizo fácil comprar más cosas para juntar los 50 varos y pagué con la tarjeta, jijijiji soy un pillín.

Ésto se me hizo costumbre entonces a veces sólo necesitaba comprar unos chicles, ¡¡¡UNOS CHICLES!!! Y salía con unos chicles, un bote de agua, unas papitas, unos kleenex, unos cigarros, un encendedor, no no no! de todo, todo lo que fuera posible comprar con 50 pesos o más porque siempre me pasaba. Y lo peor es que eran cosas que ni necesitaba T__T

Por eso ahora soy libre, y si no tengo dinero, pues no tengo y ya. Soy muy malo con eso de las tarjeta de crédito... ¿Soy el único?


PD: Me acordé de todo esto porque hace rato saliendo de mi casa me hablaron para ofrecerme una tarjeta de crédito de otro banco, jujuju

lunes, 16 de febrero de 2009

Verde

Hace mucho tiempo, en una de esas fiestas que terminan en la playa hubo un amigo que de repente así de la nada sacó su churrito de mota y que lo prende y que se pone a fumar. Fue ésa, la primera vez que supe cual era el olor ese característico de petate quemado del que muchos hablaban. Entonces me alarmé, porque eso olía mucho y alguien podía venir, y llevarnos a la cárcel y pudrirnos ahí el resto de nuestras vidas por posesión ilegal de drogas. Ok, no tanto así. Pero me asusté y como yo era bien ñoño (sí, más) que me voy porque a mi no me gustaban esas jodederas.

Otra vez, cuando otra de esas fiestas acabó en la playa, otro güey sacó su churrito, pero ahora lo roló y vi que todos le jalaban y entonces pues decidí probar. Y no me gustó porque el sabor era más fuerte que el del cigarro y aparte raspaba la garganta y daban ganas de toser. Entonces mejor no le seguí y nada más me senté con una amiga a contemplar como los demás andaban riése y riése de cualquier cosita. Y yo nada más medio mareado y con un poco de sed.

La primera vez que la probé, así bien bien. Tenia yo como 18 años y ¡fue bien raro goeeey! Estaba yo con unos amigos en una fiesta, ya había acabado casi todo y dijeron -Vamos a fumar- y al principio me puse bien fresa como de costumbre pero mi amiga que sabía que ya le traía ganas (a la mota, no a ella) me dijo -ay andaleeeéeéé, volemos juntos - Y pues decidí entrarle (a la mota, no a ella). Total que como a la tercera pasada yo ya andaba bien puesto y no supe dónde andaba mi amiga que según iba a volar conmigo. Tomó otro rumbo y ya ni supe.

Fue bien raro porque toooodo se hacía más lento. Las canciones duraban hooooras. Cosas que nunca había sentido, como el corazón latiendo a una velocidad increíble y haciendo bonitas melodías (eso sentía yo ) Y las lucecitas de colores y los túneles. ¡No, no, no! bien chida la cosa. Luego me dormí y mi amiga nunca volvió. Hasta el lunes en la escuela la volví a ver. Que según se había sentido mal y otro amigo la "acompañó" a que se "durmiera".

Mucho tiempo después un amigo quería probarla, pero no teníamos amigos jipis que nos pudieran abastecer, entonces recurrimos a una amiga de la escuela que tenía un novio que le entraba (a la mota... Bueno a ella también) para que nos dijera dónde, cuándo y con quién conseguirla. Y nos mandó a la Escuela de Bellas Artes con una japonesa, que nunca supimos quien era. No la encontramos y nos dio penita preguntar porque al parecer ya tenía la fama de vender eso nada más, y entonces que siempre no. Además había que proteger nuestra reputación.

Pero entonces una vez mi amiga, la del novio de la mois. Me dijo que haría "pasteles mágicos" y le pedí que me guardara un pedacito. Total que me llevó una rebanada grande y yo decidí compartir con mi amigo (ahora examigo) el que la quería probar, y nos lo comimos ahí afuera de la escuela. Y no pasaba nada, y salimos al centro, fuimos a acompañar a la amiga a una estética, regresamos al centro y no pasaba nada. Volvimos a la escuela, y que nos pega, pero así bien poquito y ya. Fue como un placebo creo. Nos reímos como mensos durante mucho tiempo pero no supimos si fue por el pastel porque de por sí nos reíamos de cualquier pendejadita.

Después después. A un amigo le confisqué la mota que guardaba para una fiesta para que no se la fumara porque estaba por una etapa en que le entraba muy muy seguido y yo como buen amigo que me la llevo y la escondo.

Y entonces ya después estando acá en mi casa que la encuentro y que me da la curiosidad y que me fumo un churrito ¡YO SOLO! ¡Nooooo! esa vez fue horrible. Primero estaba todo normal. Yo andaba platicando con gente en el messenger y de repente ya no enfocaba, y empecé a reírme solo, pero así bien fuerte. Y se me iba el avión, y mejor apagué la compu, y que me meto en mi cama y de repente veía mucho humo y me asusté. -No vaya ser que me asfixie. Y me asomé por mi ventana tantito y vi a mi mamá en la cocina. Y la escuchaba que hablaba y de repente creía que se había dado cuenta y que en cualquier momento subiría a mi cuarto a ver, y no no no! Una paranoia loca. Me asusté así bien malpedo, entonces cuando escuché que se metió a su cuarto yo seguía escuchando que hablaba de mi y que vendría. Que abro un poco la ventana qu'esque para que se fuera el humo, y como veía que no se iba que la abro toda y que apago las luces y que me acuesto en mi cama, y mi corazón latía rápido y sentía como unas pequeñas convulsiones arrítmicas que movían toda la cama y que el sonido era tan fuerte que todos escuchaban, y sentía que en cualquier momento vendrían. Entonces el efecto, sumado al miedo hacía que mi corazón latiera tan rápido que sentía que me daría un paro y vendrían por mí los de la cruz roja me llevarían en la ambulancia y que moriría en el camino. Jajaja Una paranoia como nunca. En serio, esa vez fue horrible y prometí ya no hacerlo nunca más.

No hace falta mecionar que desperté super resfriado y casi con hipotermia porque llovió y hacía frío y las ventanas abiertas toda la noche y me cayó todo el sereno de la media noche, jijiji

Pero después la probé otra vez (ahora sí no estaba solo) y estuvo chido Jejejeje. y luego otra, pero el malviaje estuvo bien feo también, que conté acá. Entonces mejor ya no. Ahora sólo me drogo con café y con chocolate.

Me acordé de todo esto leyendo un post de Plaqueta, sobre eso mismo.

Por eso chicos. ¡No consuman drogas..... si están solos Jojojo!

sábado, 24 de enero de 2009

Amistades (Re:De Adolescentes)

Estaba trabajando, pero de repente me harté y sólo necesitaba un pretexto para distraerme, y Abbita llegó a decirme "Gracias", ya que dice que mi post de Gaycolectivo de esta semana, la inspiró para escribir este post en su blog. Y bueno, si mi post la inspiró, pues a mí su post también me inspiró. De hecho pensaba dejárselo de comentario, pero como es muy largo, mejor lo posteo.

Sucede que lo que dice es algo muy cierto. A menos a mí me ha pasado mucho de que a veces confundo los celos que siento por algunos amigos con algún tipo de enamoramiento.

Siempre he tenido la premisa de no enamorarme de mis amigos hombres hétero bajo ninguna circunstancia, ya que eso será algo que no me llevará a nada, más que a sufrir, porque ahí no hay ni como moverle. Pero hace mucho tiempo, en el bachillerato, yo convivía mucho con un amigo, y de repente empecé a sentir celos cuando me hablaba de la chava que le gustaba, de sus amigos, de sus amigas, del perro, etc. (Ok del perro no) Y eso me movió el piso bien feo porque creí que me estaba enamorando de él y no podía decírselo porque obviamente se alejaría de mí. Aparte que lo suyo son las nenas y no los nenes. Y todavía que en esa época yo no sabía ni que onda con mi sexualidad (Bueno sí sabía pero me hacía el wey).

La sensación al no estar con él era bien difícil. Así que mi única salida fue alejarme. Dejar de estar cerca de él. Me costó muchísimo trabajo despegarme pero lo hice. Y al final me sentí tan bien de descubrir que mis celos eran más bien de amigo, no era enamoramiento y eso me daba un tremendo alivio. Sentía celos cuando me hablaba de la chava que le gustaba no porque a mí me gustara él, sino porque sabía que si se hacían novios nuestra amistad iba a valer queso.

Más o menos en esa época, me sucedió igual con una amiga, y pasaba exactamente lo mismo. Los celos de que me platicara de alguna otra cosa y así. Entonces se me hizo raro que fuera un sentimiento similar, y comparé y era exactamente lo mismo al final de cuentas. Celos de amigo.

Y es que cómo conté en este post, yo estaba frikeado con eso de perder amigos.

Así que lo único que hice fue ajustar unas cuantas tuercas en mi cabeza y sacar un poquito de telaraña y todo quedó como si nada.

Después de todo eso aprendí que para que una relación funcione, ya sea amistad, noviazgo, o lo que sea, es importante que cada uno de los involucrados aprenda a darle su espacio al otro. no por estar relacionados somos los dueños del otro. Pues a fuerzas ni los zapatos entran.

Y pues el problema en todo esto es, cómo darse cuenta si lo que uno siente en ese momento son celos de amigo o celos de enamoramiento. Creo que es muy difícil de entender, pues eso de los sentimientos es todo un caos. En fin.

Bon Week-end à tous!

miércoles, 21 de enero de 2009

Chocodrugs

He descubierto que el chocolate es adictivo, provoca en mí una reacción de placer como una sensación de estar después de una buena dosis de amor ... o sexo. Ahora entiendo porque tiene propiedades antidepresivas. Llegó un momento en que creí que caería en una sobredosis por la cantidad de chocolate que ingerí en todo el día, pero no fue así. Era exagerada la dosis de chocolate que debía de haber en mi organismo. Me sentía como aquella vez en que me drogaban....



***

Hace unos años cuando yo estaba rebelde con mi papá y nuestra relación no era nada buena. Decidió pues llevarme con un psicólogo. Mi prima que es médico dijo - ¡Ah! yo conozco a uno, que es psiquiatra, pero también tiene sus estudios de psicología.
Entonces a mi papá se le hizo fácil mandarme con él y para colmo cobraba re-caro el wey.

Recuerdo que las sesiones eran de lo más harto aburridas y tediosas que ustedes puedan imaginar, y yo no ponía atención de lo que decía el tipo porque él era viejo y aburrido. Todo iba bien, o más o menos bien, en lo que cabe porque aprendí después de varias sesiones a ponerme en un estado de trance muy alto y mi cabeza sólo asentía mecánicamente a sus preguntas mientras yo desenmarañaba otras cosas en mi mente y volaba fuera de su consultorio.

Une vez el doc tuvo la fantástica (pfff) idea de hacer una terapia junto con mi mamá y mi papá. ¡No, no, no, no! ¡Error! Mi mamá le dijo al doc que yo sufría de insomnio, que a veces me deprimía, que hacía esto y hacía el otro y así. Mi papá también empezó a meter su cuchara. Y ahí empezó todo. Lo del insomnio era cierto, pero lo de las depresiones fueron sólo algunas etapas de mi vida, y en ese momento pasaba por una decpción amorosa, pero bueh... eso ya había sido hace muuucho tiempo, pero ellos lo maximizaron todo mal plan.

Entonces lo que pasó después es que a partir de ese momento el wey me empezó a medicar. Las pastillas eran muy fuertes, así que me la tenía que tomar junto con alimentos, una al día. Y con esa tenía. Eran tan pero tan fuertes que sólo te las venden con la receta y al final te la sellan atrás con uno de esos sellitos de la Secretaría de Salud, y con tres sellitos ya no te vendían más hasta que llevaras otra receta.

La pastillita esa me apendejaba brutalmente que me dormía luego, pues me aguangaba todo y prefería estar en cama. Las depresiones volvieron, pero pues ¡obvio! Pinche pastilla me tenía super apagado siempre y me ponía triste y pensaba en pendejada y media y mi mente volaba. El doc me recomendaba salir a caminar en las tardes, pero ni madres los hacía porque aparte con la droga que me daba ni ganas me tenía de hacer algo, menos moverme.

Una vez organicé una fiesta en mi casa y ¡uff! estuvo buenísima, pero todo el malibú con jugo de piña (aparte bien fresa) que me tomé se cruzó con el medicamento, porque me sentía horrible en la noche, no quise decirle a nadie para que no se preocuparan así que me fui a acostar a mi cuarto. Sudaba frío, me dolía la cabeza, me sentía mareadísimo, tenía naúseas y no, no no, era bien feo. Tuve pesadillas, ¡juro que vi que la virgencita! ¡y que me hablaba! ¡No, no, no! y al otro día mi cuerpo temblaba bien feo. Y así todo todo crudo-tembloroso-dopado me tuve que poner a hacer el aseo de la casa.

Entonces en ese momento me enojé y dije que ya nunca más volvería a ir con el doctor, y así fue. Eso y aparte que quería ponerme a hacer dibujitos, quería que escribiera historias y esas mamadas que dan un montón de flojera. Y pues ya nunca más volví.

¡Desde ese momento dejé las drogas!



Ahora me basta con sólo chocolate para estar igual

lunes, 5 de enero de 2009

Crónicas panteoneras... Parte 2

Yo creía que las historias así tipo Marimar, María la del Barrio y todas esas de Televisa no existían pero pues que me voy enterando que sí.

El sábado fue la vela de los 9 días de mi abuelo, entonces el viernes, fuimos con una tía al panteón a limpiar la tumba, tirar las flores marchitas y todo eso que se hace. Como yo andaba limpiando tumbas de paso limpié la de mi abuelita y la de mi bisabuelo (el papá de mi abuela) y le pregunté a mi tía si no sabía nada él ya que ayer, él cumplía 54 años de fallecido y me contó lo que todos (menos yo) sabían de él.

Mi bisabuelo vivía en un pueblo cerca de Oaxaca que se llama Miahuatlán con sus papás. Él era español, o semi español no se sabe bien, pero traía ascendencia española. Su familia era muy acomodada, así bien riquillos ellos y tenían casa grande y toda la cosa. Ahí en su casa trabajaba mi bisabuela (a la que sí conocí, que falleció hace como 5 años) Ella era la sirvienta... ¡Chaaass! Pues resulta que mi bisabuelo se enamoró de mi bisabuela pero toda la familia de él no estaba de acuerdo, sin embargo él estaba enamorado y quería todo con ella así que se casaron y tuvieron dos lindas hijas (una de esas mi abuela) Bueno, hasta aquí termina la historia Televisa's style con la boda y los hijos y felices y todo, que cuando me la contaban juro por Diosito Bimbo que imaginaba a Thalía, jajajaja.

Bueno no, pues la gente del pueblo que conoció a mis bisabuelos cuentan que no sabían qué le había visto mi bisabuelo a mi bisabuela, pues él era altote, güerote y así bien guapo, ojo azul y ella era así morenita, pachiche y chaparrita ojo normal, jiji.
Pero bueno, la historia continua. Como la familia estaba en contra, él decidió salirse de su casa con mi bisabuela, y no sé por qué razón se vinieron hasta por acá a la costa tan lejos de todo.

Ya estando por acá cuenta mi tía que perdieron mucho dinero cruzando el río porque la corriente se llevó al burro (¡Ay pobre burriiiiiito!) con muchas pertenencias y el dinero. Entonces mi abuelo salvó a sus hijas y a la esposa, y no al burrito (¡Snif snif!), entonces se quedaron pobres, pero como mi abuelo le sabía a eso de la matada de animales pues se dedicó a eso por un tiempo y ya después compró su ganado y vivía de eso, de la venta de ganado y esas cosas. Pero un día de enero del '54 lo asesinaron para robarle el dinero que había ganado de una gran venta. Y ahí acabó la historia.

¿Qué tal?

Es bien bonito escuchar crónicas familiares de ese tipo.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Aromas, secretos y recuerdos

Ayer mientras hacía unas compras de navidad. ¿No ven que les decía que ahora soy todo un ama de casa desesperada? Pues entre todas las vueltas que dí, pasaba por un lugar y de repente sentí "El olor a Navidad". Lástima que ya no tengo mi antiguo blog sino enlazaría el post donde hace un año comentaba que, o ya estaba yo muy viejo, o las navidades ya no son iguales porque el año pasado la navidad se me hizo que llegó para mí muy rápido, sin toda la parafernalia de siempre, la emoción y todas esas cosas.
Bueno el caso es que al instante que me llegó el "olor a navidad" que no era más que el olor de un pino de navidad de una tienda empecé a recordar muchísimas cosas. Pero aparte no era de cualquier pino, sino uno en especial. Uno era el que tenía ese aroma. O tal vez soy sólo yo el que identifica ese olor como distinto porque huele al pino que cada año se ponía en mi casa y como vivía en una casita chiquita de infonavit el olor al sacarse el arbolito de su caja invadía todo el ambiente y "olía a navidad".
Ese olor fue el que ayer me trajo muchísimos recuerdos y a la vez ninguno. Porque a pesar de que el olor me remontaba a las Navidades de mi infancia no recordaba ninguna pasada en esa casa chiquita de infonavit. Y aunque suena mamón ese olor ayer como que representó para mí lo que muchos llaman "El espíritu de la Navidad" pues más allá de cualquier cosa que yo crea, o no crea más bien, de la Navidad, esos recuerdos de infancia son los que me hicieron sentirme feliz porque valen muchísimo más que cualquier otra cosa.

***

Una vez caminando por la calle sentí un delicioso aroma, el perfume de algún chavo que pasaba a mi lado y no pude evitar aspirar profundamente como queriendo quedarme con todo el olor y voltear a verlo. Ese perfume del cual desconocía en ese momento el nombre me hizo recordar a alguien muy importante para mí que olía así. No cabía duda, el mismo perfume.
Una vez (distinta a la una vez anterior) en una tienda departamental estaba yo decidido a comprarme mi perfume. El de siempre pues ya se me iba a acabar el que yo tenía. En eso mi hermano me dice: huele estos, acercándome su brazo para que yo percibiera los que se había puesto. Y ahí estaba el que tanto quería saber desde hace mucho tiempo como se llamaba. Lo busqué y compré ese. Recuerdo que exageraba en el uso que le daba a ese perfume. Lo usaba en exceso. Pero es que me transportaba ese perfume, era como una droga que me envolvía de recuerdos y todo muy chido. Hasta que se me acabó y ya no lo he comprado.
Hace unos días encontrábame yo en en el super donde tienen aprecio por tí y pasó un muchacho a mi lado y ahí estaba. Ese perfume. Lo seguí hasta que la obviedad era demasiado y preferí dejarlo por la paz. Definitivamente ese perfume es mi perdición. Lo compraré de nuevo, O regálenmelo.

***

Desde hace unos días estoy acordándome mucho de las calcomaías esas de "Rasca y Huele" ¿Alguien se acuerda? Había de muchos olores. En especial la de olor a nuez. ¡Oh! qué recuerdos. Aún no he logrado encontrar nada con ese olor pero cuando lo haga seré feliz y miles de recuerdos volverán. Muchísimos más de los que ahora tengo sin necesidad de olerlo.


Y así.



PD. El perfume es Emporio White de Armani por si alguien desea regalármelo para Navidad.

lunes, 27 de octubre de 2008

De la vez que me manosearon en el taxi

Hace rato fui a la tienda a comprar todas las cosas del mandado, con mi canasta y mi rebozo de bolita, me iba meneando al caminar y en eso que veo a alguien que se me hizo muy conocido pero que nunca había visto por mi rancho. Pues ya compré, pasé a la caja, lo volví a ver más de cerca cuando llegó a la caja, me fui, se fue, y durante todo el camino me puse a pensar que quién era y de dónde lo conocía, y era nada más ni nada menos que "El puberto-ebrio-manoseador-del-taxi.

Sucede que en mi pueblote los camiones dejan de pasar muy temprano así que no se puede andar muy tarde por el centro porque si no hay que pagar taxi. Aunque también hay forma de no pagar tanto, y esa es tomar un camión de esos que van hacia los pueblos del oriente de la ciudad, bajarse en un punto específico y tomar un taxi-colectivo. el cual cobra lo mismo que un camión hasta antes de las las 10 de la noche, después, y hasta las 11, cobra el doble.

Bueno pues una de esas tantas veces que yo llegaba tarde para mi casa, me senté en el asiento de atrás y era yo el único entonces luego hay que esperar a que se llene, para poder irse. Como yo tenía harto sueño, me eché una jetota y me recargué en la ventana. De repente me dí cuenta que alguien más se subía al auto y se sentaba junto a mí, entonces continué con mi sueño.

No me dí cuenta cuando el carro empezó a moverse, pero de repente sentía que alguien me tocaba, ¡Sí! alguien me tocaba, pero por un momento creí que era parte de mi sueño y mi nula vida sexual jugándome una broma. De pronto, entreabrí los ojos, bajé la mirada y... ¡Sí! ¡Un wey me estaba manoseando! El wey que se sentó a mi lado muy discretamente pasaba su mano por mi entrepierna. Estaba aprovechando lo oscuro del trayecto y una chamarra que intencionalmente había colocado sobre mis piernas.

Por unos instantes me quedé estupefacto y no sabía que hacer, así que mi reacción natural fue darle un codazo en las costillas, tan fuerte que hasta brincó del susto y dijo ¡Ayyyy!
¡Pues sí! ¡Pos ese! ¿Qué se creyó?

Inmediatamente después dijo -¡Aquí bajo! y nada más me dijo -¡Con permiso!- Y entonces noté que estaba hasta la madre de alcohol el tipo ese, que no tenía más de 20 años a mi parecer. Me bajé para que él pudiera bajar y todavía se atreve a lanzarme una mirada maliciosa. ¡Pinche gente! En ese momento me dieron ganas de gritarle -¡Pinche puto hijo de la chingada!- Pero como todo caballero y hombre respetable que soy me contuve.

Estoy seguro que el puberto-ebrio-manoseador-del-taxi ni siquiera me reconoció pero yo a él sí, y ya lo tengo identificado al putito ese.


PD. ¿A pesar de eso sigo siendo virgen verdad?
¡Cof cof! Jajajaja
PD2. Si alguien lo ve pásele mi número por favor ¡cof cof cof!