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domingo, 7 de noviembre de 2010

De la torpeza

Siempre me lo han dicho y nunca lo he negado. Me lo repiten y repito tanto que me lo creo: Soy torpe.

Soy de ésos que, caminando en la calle, se tropiezan por distraerse un poco con cualquier cosa. Y generalmente lo hago, cuando camino, voy viendo los edificios de los lados, los árboles, los anuncios; que luego, sin querer, me caigo, piso caca o me caigo sobre caca. Bueno, eso nunca me ha pasado.

La última y más dolorosa vez es cuando me resbalé, como en las caricaturas, con una cáscara de plátano mientras iba viendo el celular. ¿Quién demonios se cae con una cáscara de plátano que no sea de Disney o Warner Bros.? Me dolió más el ego, claro está, que el golpe porque era temprano y había muchos oficinistas a mi alrededor, apenas dirigiéndose al trabajo. Les alegré el día.

Suelo alegrarle el día a muchos. Y a veces no y me alegro, pero me duele. Como la vez que llovía y me resbalé de las escaleras de un puente cuando iba bajando. Y que por cierto, ahí también explico más de mi torpeza.

En el metro o en el camión siempre estoy de “aquí para allá” porque no puedo pararme bien ni agarrarme correctamente del tubo y cuando frena pues ahí no’más me ando tambaleando. Varias veces me he caído. Es que no entiendo. ¿Hay un método para agarrarse y no caerse? ¿Cómo le hacen los vendedores para tener tanta pericia y desafiar a las leyes de la inercia y no caerse mientras van ahí vendivende sus cosas?

Volviendo a lo de la calle. Siempre meto la pata en hoyos, me tuerzo una pata o me tropiezo con una piedra. También, me pasa que cuando explico algo uso muchos ademanes y sin querer golpeo gente a cada rato. Cuando digo que algo está grandotote abro mis brazos y le pico el ojo a alguien que viene atrás. Podría parecer a propósito pero no lo es. Soy torpe y no mido las dimensiones de mi cuerpo.

Cuando estoy en la mesa y estiro mi mano para tomar algo tiro un vaso o golpeo una jarra o un tenedor sale volando. O algo tiene que pasar.

Cuando estoy con mi novio y lo quiero abrazar, le pico un ojo o le doy un golpe en la cara. Y dice que me va a acusar de violencia doméstica. Pero no mes mi culpa -o sí-. Pero es más de mi torpeza.

Y ya, sin rodeos: pues soy una mamada.


¿La torpeza se cura?

miércoles, 9 de junio de 2010

Cosas del peso que pesan.

Desde que era niño fui muy gordito. Y digo gordito porque suena menos feo que decir gordo. Gordo es una palabra que resuena en todo tu interior cuando la escuchas dirigida a ti, la sangre se vuelve espesa como grasa y tus lonjas se mueven cadenciosamente al ritmo de esas dos sílabas tan tajantes: GOR - DO. En realidad sólo para los traumados, como yo.

Era, pues, uno de esos niños que sufría de obesidad. Y no es que lo fuera tanto, sólo que solía juntarme con gente más delgada. Entonces, indudablemente, en un grupo alguien será el gordo, y ése era yo. Me alegraba cuando al grupito llegaba alguien de más peso porque automáticamente el apelativo cambiaba de dueño y yo vivía feliz.

Cuando estuve en sexto de primaria fui elegido para ser el abanderado de la escolta escolar y todo era hermoso. Pero llegó la maestra de educación física y me dijo que estaba yo muy GORDO y que tenía que ponerme a dieta. Y así, a la tierna edad de 11 años empecé con mi primera dieta que consistía en desayunos a base de un pan tostado y un jugo, pechuga o pescado como comida y atún para la cena. ¡A los 11 años! Y nada de golosinas ni tentempiés ni nada.

Sí bajé mucho de peso y era yo el mejor abanderado de toda la comarca. Pero como la vida es tan cruel y yo soy de esos que respiran y engordan, engordé de nuevo cuando mi reinado como abanderado de la escolta terminó y por tanto, la dieta.

En la secundaria me mantuve delgado el primer año porque me operaron de apendicitis y tenía una dieta muy rigurosa de cuidados postoperatorios pero después, de nuevo era el gordo de los grupos, la burla de las masas, la oveja negra, el autosegregado, etc.

En la prepa, ni se diga. Hubo un momento en que sobrepasé los 100 kilos de peso y llegué a ser talla 36 en pantalones. Era yo una bola de grasa, literalmente. Veo fotos y me da asco de recordar los momentos en que la gente y mi propia familia me decía miles y miles de motes despectivos. Y como buen gordo, sufría de lo que me decian, pero me refugiaba por las tardes -y a escondidas- en la comida.

En la universidad decidí por cuenta propia, por primera vez en mi vida, bajar de peso. E hice lo que nunca en mi vida he hecho porque me da flojera: ejercicio. Sí funciona, y mucho pero requiere de demasiada disciplina. Más cuando se tiene un metabolismo tan culero. Todo esto porque quería gustarle a alguien. ¡Qué estúpido era! Lo logré pero la relación fue tan tormentosa que incluso él, de vez en cuando me decía GORDO y lo mucho-muy delgados que eran sus ex'es.

Esto me creó un trauma tan grande que a veces me sentía culpable de lo que comía y lo vomitaba. Si yo hubiera sido un poco más masoquista seguro hubiera llegado a la bulimia pero eso de vomitar es muy difícil y mejor se lo dejé a los profesionales. Me empastillé, dejé de comer como desesperado y hacía todas las dietas que me recomendaran.

Llegó un momento en que dije que el peso dejaría de importarme, que lo que importa es lo que uno tiene en el interior, goeeee. Y todas esas mamadas y que cuando tienes un buen corazón lo demás es lo de menos y todas esas cosas que dicen los que se creen bien zen. O que decimos los resignados.

Subí de peso, pero la diferencia es que dejó de importarme. Lo malo es que solamente fue por un tiempecillo; después otra vez el trauma y el gusanito de bajar de peso seguían ahí. Y sin esperarlo, cuando me salí de casa para vivir solo empecé a adelgazar sin yo así quererlo, por el cambio de los hábitos alimenticios. Entonces el NO ENGORDAR, de nuevo, se volvió a apoderar de mi mente y aquí sigue.

Ahora, estoy en el mínimo histórico de peso y talla de pantalón (31-32) pero aún así me sigo sintiendo un manatí. Estoy, incluso más delgado que en la prepa y la mayor parte de la universidad. Los cumplidos me funcionan a veces pero soy muy duro conmigo mismo y no me dejo seducir.

En mi cabeza la imagen nunca cambió y a pesar de que muchos me dicen que me ven más delgado, yo sigo viendo a ese preparatoriano de 100kilos en el espejo. Esto es, supongo, un desorden muy grave. Un trauma muy severo de autoestima y esas mamadas, pero mientras la palabra gordo siga existiendo, mientras a mí me la sigan anunciando de vez en cuando, o el eufemismo -más que diminutivo-: gordito, todo seguirá igual.

El día en que el peso deje de importarme de verdad, más que si estoy delgado o no, ese día seré feliz.

viernes, 18 de diciembre de 2009

De mi incapacidad para manejar.

De entre todas las cosas que no puedo hacer, como: cruzar un puente sin caerme, caminar sin tropezarme, dibujar una línea derechita, usar ropa de lana sin hincharme, salir al sol sin estornudar, estresarme sin que me salgan manchas en la cara, está una que es graciosa, estúpida y muy triste a la vez: estoy imposibilitado física y mentalmente para conducir un automóvil.

Y no es porque me falte alguna extremidad o esté tuerto, sino porque no puedo. Y tampoco es porque no sepa conducir, sino porque soy una desgracia al volante. Un peligro andante.

Ser una persona distraída no es nada bueno cuando uno toma el control de un coche. Una vez, casi choco un carro ajeno por ir platicando, mi cerebro no puede hacer más de una cosa a la vez. O manejo o platico, no puedo con las dos. ¡Entiéndanme! La plática era más interesante que el camino, no me culpen. La música: uffff. me distrae de una manera sobrenatural. Ni pensarlo.

Tener una coordinación pobre también es malo. Una vez (distinta a la vez pasada) casi atropello a alguien porque -esto sólo cuando apenas aprendía a manejar- al voltear a ver por el espejito de al lado (¿retrovisor?) sin querer movía las manos, por ende el volante en la dirección que volteara. El horror.

Soy desesperado en el tráfico, soy impaciente, soy ansioso, soy paranoico y soy obsesivo compulsivo. Pero todo esto al volante, de copiloto: soy el mejor. Paciente, nada desesperado aunque haya tráfico, dicharachero, alegre, etc., etc.

Ni siquiera es necesario mencionar que no sé cómo cambiarle el aceite, agua, anticongelante y todas esas cosas necesarias para un coche. No sé el porqué de muchas cosas. No sé como se llaman sus partes; hasta hace un tiempo le decía "la cajuela del motor" al cofre. Soy un fracaso. Lo sé.

Manejaré bien o trataré de hacerlo cuando sea necesario y mi vida dependa de ello, antes no. Disfruto mucho el transporte público y de no buscar estacionamiento y todo lo que conducir implique.




jueves, 17 de diciembre de 2009

Sin Patria.

Previamente en moneda al aire:

"Gezeta hace proselitismo de Tu mero mole con esta página. Descubrimos que es un torpe con los tenis de la marca de la estrella, que los viajes le causan una sensación rara y que está enamorado ."

Cuando me preguntan ¿De dónde eres? me cuesta trabajo responder, porque a ciencia cierta ni yo lo sé. Políticamente soy oaxaqueño. De la costa para ser exactos. Sin embargo geográficamente soy del Estado de Sinaloa. Yo nací en el paradisíaco puerto de Mazatlán; pero casi toda mi vida la he pasado en la Ciudad de Oaxaca. Así pues, yo no soy de aquí, ni soy de allá.

Volviendo: cuando me preguntan mi origen prefiero explicar todo esto que acabo de decir porque a pesar de todo eso no tengo un lugar al que sienta que pertenezco. Mazatlán, Oaxaca (centro y la costa) me encantan, pero no siento ninguna de ellas como mi patria. Como mi casita. Al tener padres separados esto es aún más difícil pues tengo dos casas en dos ciudades distintas.

También me encanta Puebla (la ciudad (no la gente)) y amo el DF. Me gustaría vivir ahí, me gustaría ser chilango. O me gustaría ser de Morelia. O de Guanajuato. O de Jalisco. O etc,. etc., etc.

Tiendo a enamorarme fácilmente de los lugares que visito; tanto que al poco tiempo imagino cómo sería y si me gustaría o no vivir ahí, soy un facilote, ciudadísticamente hablando.

No tengo patria. No siento pertenecer a ningún lugar. Soy de donde me guste ser.



domingo, 8 de noviembre de 2009

Hazlo tú mismo

Tal vez lo sepan, pero para los que no. Soy alguien al que le encanta la “todología”. Siempre he pensado que yo sería feliz haciendo cualquier cosa. Que mi vocación es inexistente, porque mientras empiezo a conocer algo, descubro gusto por otras cosas, y así sigo. Nunca me detengo.

Desde siempre me ha gustado ser una persona independiente. Valerme por mí mismo siempre ha sido algo primordial. En mi casa, mis hermanos siempre fueron muy dependientes de mi mamá para comer. Si ella no estaba, preferían esperarse a que llegara, o comer lo clásico: huevos. Yo, siempre prefería improvisar y preparar cosas distintas, porque no me gusta comer lo mismo dos días seguidos. Ahora sí lo hago, pero porque soy pobre.

Una vez que quería ir a cortarme el cabello porque estaba ya muy mechudo, encontré cerrada la estética, y como soy muy desesperado y tenía que ir a una fiesta, me corté el cabello yo mismo. Un desastre, pero pues ya qué. A partir de esas vez aprendí que no es necesario depender por completo de algo o alguien, siempre que podamos hacerlo solos. Claro, aprendí a cortarme el cabello sin darme en la madre tan feo. En general sí voy a la estética, pero “por si acaso” no está de más saber.

La primera vez que viví solo, mi obsesividad compulsiva casi me hace llorar después de recorrer toda la ciudad y no encontrar un clóset que cupiera a la perfección en el espacio destinado para ello. Lo solucioné yendo a una maderería a comprar madera y me fabriqué mi propio armario que no es por presumir pero quedó chingón. Y como sobró madera, fabriqué la base de la cama, porque aún no la compraba.

Tal vez es medio jipi mi idea, pero también siempre he tenido el sueño de tener un gran jardín en donde pueda sembrar mis propias hierbas para la cocina y algunos vegetales ¿no es tan mala idea no? Entre más independiente sea yo, más feliz me siento.

En la cocina de mi casa, hubo muchos productos que preferí investigar cómo se elaboraban y hacer yo, como mermeladas, mayonesa, crema de cacahuate, granola, aderezo mil islas, barras de avena, pasteles, cajeta, leche condensada, tés, pulpa de tamarindo, y cualquier cosa que me llamara la atención. Incluso el pan de muerto y la rosca de reyes los hacíamos en casa.

Una vez pasando por una tienda donde vendían cosas hechas con materiales reciclados, vi una lámpara que me encantó, que estaba hecha con los conos de cartón en dónde vienen los huevos. Cuando vi el precio se le quitó el encanto, pues costaba 400 pesos que porque según es una tienda bien alternativa gooooeeei. Sólo inspeccioné un poco el diseño y esa misma noche puse manos a la obra. Me corté varias veces, porque soy bien torpe, pero gasté, si mucho, 30 pesos del aerosol negro para pintar y ya.

Las bufandas son uno de mis accesorios favoritos. Pero siempre me han gustado aquellas que son largas, y que les puedes dar vueltas y vueltas sin que te queden como moño. Entonces como no encontraba suficientemente largas, pues aprendí a hacerlas, y ahora yo me tejo mis propias bufandas.

Cuando entraba a los webcómics me asombraba de lo bien que dibujan esos seres superdotados, comúnmente llamados moneros. Cuando veía sus perfiles en Twitter me gustaba ver como ponían avatars hechos por ellos mismos. Días después, surgió “La Historieta”.

Pienso que si nos dedicamos y encontramos esa satisfacción en fabricar nuestras propias cosas, podremos hacer lo que sea. Sé que a veces es más fácil ir al super y comprar una mermelada de naranja, pero si comemos una, hecha por nosotros y más rica, vale la pena el esfuerzo ¿Soy muy chairo? ¿O sólo a mí me pasa?

sábado, 7 de noviembre de 2009

Equidistancia

Hace más o menos, dos años y medio. yo era usuario activo de ese lugar de chistes involuntarios más divertido que uno encuentra en toda la red: Yahoo! respuestas; Yo no era de esos que contestaba cualquier pendejada, de hecho me gustaba que me dieran los 10 puntos a la mejor respuesta y por eso me esforzaba en contestar lo mejor posible. Pero bueno, no es sobre Y!R que he venido a platicar, sino un acontecimiento que me sucedió estando ahí y que cambió mi vida (aunque se lea bien de telenovela).

En ese tiempo yo empezaba tomar cursos de francés, un idioma que me apasiona -demasiado para los que no lo sepan aún- y de repente, llevando apenas unas 5 clases, sin saber caminar, quería yo correr. Y entonces, estando en Y!R se me ocurrió preguntar:

Je suis mexicain et j'étudie français. Quelqu'un ici veut m'aider avec français et je l'aide avec espagnol?


Totalmente sin sentido mi pregunta ahora que lo veo, pero el mensaje principal se entendía: necesitaba yo a alguien con quien practicar francés a cambio de español. Recibí varias respuestas de Marroquíes, franceses y canadienses, dándome su correo para que pudiéramos escribirnos, ayudarnos con lo que pudiéramos y blablablá; pero de todos esos, me sorprendió el correo de una francesa: Blandine, quien muy amablemente se ofrecía a ayudarme, ya que ella, similar a mi situación (pero en caso contrario) le apasionaba el español; me dio su msn, para que de esta forma pudiéramos tener una interacción más cercana. La agregué.

Nació de ahí una gran amistad y un gran interés mutuo por aprender uno del otro sobre nuestros idiomas, nuestra cultura, nuestro país y sobre todo, nuestras vidas. A través de ella encontré en la filatelia un gran placer. Cambiamos un poco nuestra manera de platicar acerca de nosotros a través de cartas y postales enviadas por correo tradicional -como en los viejos tiempos-, dormíamos tardísimo platicando, a pesar de las 7 horas de diferencia existentes en nuestros horarios. Por medio de ella conocí a Florence, otra francesa que me cautivó con su locura, su amistad y su interés también por descubrir más acerca de México, desde el principio. Éramos, a pesar de miles de kilómetros de separación, unos grandes amigos. Pasaron muy rápido a formar parte de mi vida. Mis amigos y familia sabían de su existencia. Cabe mencionar que gracias a ellas, en un periodo muy rápido, aprendí y mejoré mi francés, ya que siempre hablábamos por Skype, nos comunicábamos en el messenger y nos escribíamos cartas. Toda una maravilla.

Al tiempo, les presenté a mis amigos Víctor y Raúl. Y éramos ya, todos, unos muy buenos amigos. Poco después, entre Flo y Raúl empezó a surgir un cariño especial, distinto al que teníamos uno de otro en este pequeño grupito. De inicio a mí me molestó -me arrepiento tanto - porque pensé que ese "jueguito" no los iba a llevar a ningún lado. Porque "Mamá, ahorita vengo, voy al centro", "Mamá, en unos días vuelvo, voy al DF" y "Mamá, ahorita vengo, voy a salir con mis amigos a bailar" no es lo mismo que "Mamá, ahorita vengo, voy a Francia a ver a mi novia" ¿Verdad?

Me puse muy celoso de ambos, y me molesté, porque creía que eso sólo les iba a causar un gran daño, y me empecé a alejar de los dos. No sé qué demonios pasaba por mi cabeza esa vez, que también me distancié de Blabdy muy feo -también me arrepiento mucho-. Como si de la noche a la mañana, botara a la basura más de un año que llevábamos de conocernos y el hecho de ser unos amigos muy unidos a pesar de estar separados por un inmenso océano.



(Pausa intencional para que el lector tome aire, le conteste a los que le hablan en el messenger y se pregunte: "Pinche gezeta, ¿ a dónde me lleva este texto?).



Bueno, en diciembre, del año pasado, Raúl, tuvo la oportunidad de viajar a Francia (aún sin saber bien francés) y conocer, después de casi dos años, por fin, a Flo. Por mi mente pasaron muchos pensamientos. Uno de ellos, el mejor de los casos, era que lo suyo (de ellos) sí resultara efectivamente como esperaban y que todo fuera chido, pero con el pesar de que sólo iba por un mes, y que tendría que volver "a la realidad"; y el segundo escenario, que de plano no fueran el uno para el otro y que su viaje hubiera resultado un fracaso. Afortunadamente pasó lo primero y todo estuvo muy bien.

En enero, regresó Raúl a México y la verdad no sé qué pasaba por su mente, porque Francia no está a la vuelta de la esquina como para volver a cada rato, pero bueno. Pasaron los meses, y en julio, de este año, fue el turno de Flo, de venir a conocer México y pasar más tiempo con su amorcito. Igual, un mes. Tuve la maravillosa oportunidad de conocerla y sí, era exactamente como la conocí a través del intercambio de bytes día y noche; pasó el mes y tuvo que volver.

Debe ser. Lo es, muy difícil estar en esa situación, de poder ver a la persona que amas, una vez al año, si bien te va. Así, que repente, Flo tomó, una decisión que tuvo que haber sido, sin duda, de las más difíciles en su vida: Venirse a la aventura. Regresar a México para estar al lado de la persona que ama, aún sabiendo que no tiene un trabajo o futuro asegurado.

Creo, que esto es algo que se valora mucho. ¡Qué bonito! ¿No?

Ahora, sólo le deseo lo mejor, que logre encontrar un buen trabajo y que su amor por Raúl, continúe así por siempre; que esas decisiones, que ella sabe por qué tomó, le ayuden a lograr sus sueños.

Por mi parte, ya espero que sea diciembre para ir a verla nuevamente a Oaxaca, y para esperar con ansias y con los brazos bien abiertos, la llegada de Blabdy, que nos visitará a finales de este año y principios del próximo. Por fin.

Tengo mucha emoción.

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La moraleja (como en las fábulas) es que si uno tiene sueños, nada es imposible (sí, así de trillado) y que el famoso dicho de "Amor de lejos, es amor de pendejos" es una completa tontería. Si dos personas se quieren, no habrá distancias que puedan separarlas. Cuando la separación entre los corazones es equidistante, qué más da la separación física. Y no tengo ejemplo más claro que éste que les he contado; y hoy, más que nunca, he descubierto que sí se puede.




¡Te quiero, Alex!


jueves, 15 de octubre de 2009

Sobre la caballerosidad

Nunca me he considerado caballeroso. No es algo que presuma, pues no lo soy.

Cedo el asiento en los camiones a l@s señor@s grandes, a las mujeres embarazadas y a los discapacitados (o, personas con capacidades distintas, pa’ no ofender). Sólo a ellos. Creo que una muchacha puede ir parada sin ningún problema. No es que sea culero, es que creo en la igualdad de géneros. No morirá ¡vamos!

No me acomido a cargar lo que una chava lleva cargando, sólo en el caso de que de plano sea excesivo y vea que ella no puede. Y lo hago por amabilidad, no por caballerosidad.

Una vez tuve una discusión con mi amiga, porque ella llevaba cargando una bolsa, con ropa, -nada pesada- y me dijo: “No seas malo, ayúdame” y yo sólo le dije: “¿Y yo por qué?” , a lo que ella dijo: “Pues porque eres hombre” . No no no, ni me lo hubiera dicho. En ese momento le contesté “Pues soy hombre, pero no tu burro para estarte cargando tus cosas” . Con asombro ella me miró y me dijo: “¡Ash! No eres nada caballeroso” . Y le dije: “Pues no lo soy, eso lo sé, pero una cosa es que yo no sea caballeroso, y otra muy distinta es que tú seas gandalla y quieras hacerme cargar algo que tú sin problemas puedes cargar. No por ser mujer debes ‘colgarte’ de eso y hacerte la débil. En todo caso, define caballerosidad primero” . Y ya a no dijo nada. Pero siguió viéndome feo.

Nunca más volvió a pedirme un favor. La caballerosidad no es para nada eso que ella cree, a menos eso es lo que opino. No es nada malo lo que dije ¿o sí? Obvio si fuera cargando un botellón de agua, pues sí le ayudo. Tampoco soy un mala onda. Sé que físicamente una es mujer más débil que un hombre. Pero no por eso es “el sexo débil”.

A veces cuando voy con un grupo de amigos y amigas, y subimos a un camión, me vale si soy yo o una mujer la que suba primero ¿Dónde quedó la equidad entonces? No dejo de ser más hombre, o ellas menos mujeres por no cumplir lo de “Las damas primero”

Creo, que si seguimos viendo a las mujeres como personas más débiles que los hombres seguiremos sin avanzar ni un cachito en eso que ellas desde hace mucho tiempo han peleado.

Odio esos pensamientos machistas que muchas siguen teniendo. Por un lado pelean por igualdad y por el otro creen que un hombre debe hacer todo lo que se les antoje. Mujeres del mundo compórtense como seres humanos, no como princesitas, que esas sólo en los cuentos.

¿Pa’ ustedes qué es la caballerosidad? ¿Hago mal?

jueves, 13 de agosto de 2009

Soy la persona más prejuiciosa de este mundo Vol. 2 (o: el origen)

Siempre me he jactado de tener una buena ortografía, es una de las cosas que sin duda me encanta presumir. Desde que yo era un niño me esforzaba por escribir las palabras correctamente y preguntar antes de escribir si algo iba con “be grande” o “ve chica”. Leer me ayudaba mucho, pues veía cómo y cuándo se usaban de forma correcta algunas palabras que me causaban mucha confusión, como aquél y aquel, cómo y como, donde y dónde, que y qué, este y éste, etecé, etecé.

Con el paso del tiempo, cuando entré en la prepa fui olvidando muchas de estas reglas y fui confundiendo unas otras. Ahora tenía mala ortografía ( pero mejor que la de muchos) y cometía algunos errores que, según yo, eran correctos. Dejé de pronto de poner acentos, salvo en los casos que el sonido es muy obvio, como en algunas conjugaciones de los verbos en futuro, como: iré, terminará, comerás, reiré, etc. Mi consuelo de tonto para escribir así, era que mi ortografía aunque yo sabía que había decaído era mejor que la de muchos y no tenía empacho en decirlo.

Una vez, ya en la carrera, escribí algo y se lo mostré a un güey que me gustaba mucho. En menos de 5 segundos señaló todos los errores ortográficos que yo había cometido. Empezó a reírse y me dijo:


"No se escribe órden, ni imágen, hay muchos el en lugar de él, fui no lleva acento, no acentuaste aquí, no acentuaste allá, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla bla bla bla


En ese momento escuché mi corazón romperse y cada error que me decía retumbaba en lo más profundo de mi cerebro.

Ese mismo día, llegando a mi casa busqué libros, diccionarios, enciclopedias, artículos en el rincón del vago y monografías.com (porque no había wikipedia en ese entonces) sobre ortografía, reglas de acentuación y toooooodo lo que me hiciera hacer recordar la buena ortografía que mucho tiempo atrás había tenido; en menos de una semana lo logré. Mejoré notablemente, e incluso en el Messenger comencé a escribir acentuando lo que había que acentuar. Nunca escribí “k” como sustituto de “qu”, así que ese no era un problema para mí. Lo único que no hacía era poner acentos.

Cuando pasé la prueba: Enseñarle un escrito al mismo tipo de aquella vez, sin que me señalara un solo error; me sentí tan pero tan contento. Empecé entonces una campaña de evangelización ortográfica con mis amigos, señalándoles sus errores y el porqué de éstos.

Empecé a tener resultados favorables con algunos de ellos y eso me ponía contento. Después si veía que alguien repetía un error luego de habérselo explicado me ponía bien mamón y le hacía burla con ese error (aún lo hago a veces) por toda una semana hasta que la persona en cuestión aprenda. Pero a veces la gente no sé qué piensa y es muy necia, e insisten en creer que están en lo correcto cuando escriben algo mal, a pesar de que saben que no. Como los que escriben HABER en lugar de A VER (¡Hola andantte, hola El Tipo!) O los débiles intelectuales (no sé si se les pueda llamar así. Bueno, o pendejos) que por más que les repites que algo no se escribe así lo siguen haciendo.

Como dije en el post pasado (No el pasado pasado, sino el volumen uno, o sea con el mismo título que este post, o sea éste): a mí, no sé si a los demás, la buena ortografía me dice mucho de la persona.

Considero muy inteligentes a aquellas personas que tienen una ortografía impecable.

Lo que aún, después de mucho tiempo no he podido dejar de hacer es abusar de las comas, paréntesis y cualquier otro signo de puntuación. Pero mi ortografía, esa sí es chingona me cae.

Ahora ya no escribo bien por temor a que alguien me señale los errores como aquella vez, escribo bien porque me gusta y porque es correcto.

jueves, 25 de junio de 2009

[Des monologues]

Hay cosas que a veces resulta mejor tratarlas como monólogos y platicarlas para uno mismo. No todos sentirán esa emoción que uno tiene y quiere compartir; hay cosas, creo, que uno debe guardarse. Pero cómo hacerlo si la experiencia nunca enseñó.

Frenarse uno mismo hace descubrir y vivir tardíamente cosas que los demás hace años vivieron y descubrieron y que tal vez ahora no entiendan lo que uno siente. Y uno queda en ridículo ante tales cosas.

Y de repente pienso, que tal vez... Tal vez, al final, el soliloquio es lo mejor...


...Algo falta por aprender



Mais putain! et j'sais pas pourquoi j'ai besoin de le raconter...

miércoles, 24 de junio de 2009

Dios es malo y no quiere que yo fume

Como bien sabrán, yo ODIO la colonia Reforma...

Paréntesis:

(La colonia no está fea, al contrario, porque a todos los que viven por ahí les queda cerca TODO, sobre todo el centro, y hay de todo tipo de negocios (menos cines) entonces ha de ser muy cómodo para los que en ella viven.

Lo malo es que a mí siempre, SIEMPRE, desde que era niño se me hacía muy difícil encontrar cada cosa. Hay muchas calles que se parecen entre sí (me pasa seguido que las confundo) y luego entonces, la panadería europea que vende panes (obviamente) deliciosos, se me pierde de vez en cuando.

Las cosas grandes con las que te puedes guiar ahí es: el Soriana, La iglesia y algunas otras cosas más que no recuerdo.

Otra cosa que confunde demasiado es que las calles tienen nombre de árboles, plantas y flores raras. Cosas así como: Amapolas, jazmines, Violetas, Encinos, Abetos, etc. Entonces resulta que me pierdo porque en la vida real yo no sé identificar cuál es una violeta, una amapola, un encino, un jazmín o un abeto; luego, dos de las calles más grandes, las que sirven de guía, son unas que se llaman Heroica Escuela Naval y Heroico Colegio Militar ¡Pero también se parecen y no sé cual es cual!

En el centro, por ejemplo, es fácil pues las calles no se parecen, entonces después de un tiempo puedes aprenderte los nombres, pero en la Colonia Reforma no ¡Maldita sea!

Odio cuando me mandan ahí y me dan una dirección que no incluye “Enfrente de tal”, “cerquita de esto”, “cerquita del otro” y así, porque de verdad es muy difícil. Luego le preguntas a la misma gente de ese lugar y te dice “Híjole, no sé eh”; y para colmo, siempre que voy me tengo que encontrar a alguien que me pregunte: “dónde queda la calle de Pensamientos”, “dónde queda la calle de Margaritas” ¿y qué la gente no sabe que yo no sé? ¡Malditos! Los odio.

Los odio porque yo no vivo ahí. Sniff)

...¿Y qué les iba a contar? ¡Ah sí! Que Dios no quiere que yo fume. De hecho ya se me olvidó….





PD. Pues con la novedad de que en estos días he "tenido" que visitar esa colonia muchas veces...

domingo, 24 de mayo de 2009

Del divorcio necesario

Antes me gustaba coleccionar todo. TODO. Guardaba en una cajita boletos del cine, boletos de los que daban antes en el camión, boletos del metro de cuando iba al DF, boletos de autobus, boletos de avión, folletos de otros lugares, publicidad, envolturas de chicles o golosinas que me recordaran algún momento especial. Todo aquello que lo pudiera asociar con algún momento lo conservaba. ¿Para qué? No lo sé. Tal vez sólo para poder después recordar ese momento. Disfrutar el olor si es que tiene para viajar un poco en el tiempo.

Cada vez que limpiaba mi cuarto no sabía donde colocar esa cajita porque de tantas cosas que contenía no cerraba bien y decidí abrirla para tirar lo que no me sirviera y acomodarla en algún lugar. Tiré, con mucho pesar todas aquellas que eran demasiado inútiles como la envoltura de palillos de cuando fui a comer sushi con mi exex por primera vez, unas envolturas de chocolate que no tenía idea de cuándo y por qué eran, unos tickets que ya estaban blancos y no sabía ni de qué fueron.

Tiempo después la cajita volvió a llenarse y cada vez que hacía el aseo de mi cuarto ésta iba para acá y para allá sin un lugar fijo. Estorbando y haciéndose más grande cada vez. Pasé después por una etapa fea a causa de mi corazoncito de pollo y muchas cosas de las que ahí tenía me traían ya no tan gratos recuerdos pero muy masoquista yo, las seguía conservando.

Cierto día cuando me di cuenta que eso no me hacía ningún bien decidí tomar la caja y sacar todas aquellas que me hacían recordar malos momentos y las tiré. Aún habia muchos objetos y los vi una y otra vez hasta el cansancio, mejor opté por tirarlos todos de una vez. Me di cuenta que no necesito de algo para recordar algún momento en especial, sólo hace falta buscar en los archivos de la memoria para tenerlos. Es bonito (creo yo) dejar las cosas cuando éstas ya han perdido su utilidad y continuar sin ellas.

Hoy Ayer mientras ayudaba a Andantte con la limpieza de su cuarto reviví al verlo ese momento de dejar las cosas cuando éstas ya no nos sirven. Descubrí como hay veces que divorciarnos de cosas que ya no aportan ningún beneficio es difícil, y que si las conservamos es más por costumbre o sobrevaloración que por otra razón.

Con todo esto me di cuenta que con las cuestiones emocionales sucede exactamente lo mismo. Hay veces que necesitamos dejar algunas cosas atrás para evitar que se acumulen y se desborden. Podemos cambiarla de lugar, vaciarlas tantito pero ahí siguen llenándose. Estorbando al haber perdido la utilidad que en su momento tuvieron. Lo mejor es dejar ir y continuar. O ¿ustedes qué opinan?





miércoles, 13 de mayo de 2009

Melomaneando

"La música debe escucharse a media luz, a fin de que la atmósfera musical no se vea alterada por las sensaciones visuales"
Stendhal


Detengan su música, denle play a esta canción, luego lean el post:




Cuando voy en el camión siempre me gusta ir del lado de la ventanilla y recargarme. Duermo casi siempre, duermo si no voy leyendo.

En estos días no he leído, entonces escucho música, y duermo.

Cuando las canciones me gustan las puedo repetir una y otra vez hasta el cansancio. Alguna vez platiqué acá de la sinestesia con los sonidos agradables. Entonces, sumado a esto las canciones que me gustan resultan un goce placentero.

Volviendo al camión, que es en donde más puedo estar haciendo sólo eso -escuchar la música- cierro los ojos, me recargo e imagino una historia para esa canción. De forma muy protagónica le pongo soundtrack a una anécdota del pasado, o a una historia del futuro. Eso hace más rico el momento de escuchar la canción.

Dos veces me ha sucedido que he dormido con una sola canción -o un sólo disco- repitiéndose una y otra vez ad infinitum y esas raras o -no tanto- historias se vuelven sueños.

Esta canción que están escuchando es la que me está retumbando los oídos últimamente y me crea una historia muy linda y un poco nostálgica (que ESTRICTAMENTE no es eso porque la nostalgia es un anhelo del pasado. Y yo, yo siento lo mismo pero respecto a algo que apenas vendrá)** y que si quisiera postearía acá, pero esa si la guardo para mí.




** ¿Cómo se llama ese sentimiento entonces? que no es nostalgia pero que se siente igual.

***

UPDATE: Hace unos cuántos meses tuve la oportunidad de conocer a una gran persona -en persona- porque la conocía por internet, que llegó para quedarse. Misterioso, paranoico, loco, imaginativo y raro serían algunos de los adjetivos que lo describen, pero sin duda un GRAN amigo que como al Duvalín, no lo cambio por nada. Hoy es su cumpleaños y por eso quiero mandarle desde acá un gran abrazo y muchas felicitaciones.


martes, 21 de abril de 2009

Antes

Antes, cuando vivía sin preocupaciones, en un mundo alterno creado por la infancia y parte de la adolescencia encontraba placer en cosas tan pequeñas como el hecho de comprar un CD -original- y tomar el cancionero y hojearlo, y ver la letra de las canciones.

Esto lo recordé porque hace rato, en el trabajo una alumna me enseñó su disco de un grupo que no conozco pero a ella le fascina y con mucha emoción lo tomaba entre sus manos. Entonces me recordé a mí en mis tiempos mozos comprando CDs de esos grupos y cantantes que ahora me da vergüenza de sólo pensarlos.

Cada vez que me preguntan si me gusta el mar los recuerdos que mi mente evoca son los de mi infancia también -de las primeras veces que iba y que me encantaba- y contesto que sí. Aunque dentro de mí yo sé que no me gusta y muchos motivos me sobran. O bueno, no es que no me guste, sino que ya no lo disfruto como antes. Incluso son momentos en específico los que se sobreponen.

Los recuerdos de la infancia son tan grandes, o de mayor calidad tal vez, que quedan muy marcados. Me sucede lo mismo con las albercas, las calcomanías (¿Alguien recuerda las rascahuele?), el helado de coco, la Navidad, los plátanos flameados, los aviones, los esquímos, y muchas cosas más que no están necesariamente reservadas para niños y que podría disfrutar sin ningún problema.

Creo que me estoy haciendo muy muy viejo ¡Snif!

A ver mi estimado público. ¿Cuáles objetos o situaciones ya no disfrutan tanto como lo hacían cuando eran niños?


¿Acaso soy el único traumado con eso?

domingo, 22 de marzo de 2009

El día que me convertí en hombre

Escribo este post mientras me cocino en mis jugos (literalmente) después de que mi último baño lo tomé ayer a las 11 de la mañana. Como dato adicional anoche salí, bailé y sudé mucho.

Debería ser pecado despertar a alguien a las 8 de la mañana en domingo después de haber dormido sólo 3 horas y media.
Hace una semana mi mamá me dijo que me tocaba ir al tequio que iba a haber en mi colonia porque a los anteriores ya habían ido mis hermanos y no iban a estar los malditos, y si no iba tendría que pagar una multa =( Total que iban a escarbar y la chingada para meter una nueva tubería de agua y después pavimentarán (Sí, mi colonia no está pavimentada aún, y en épocas de lluvia hay mucho lodo y me resbalo y me caigo y me enlodo todito snif!).

Bueno pues me puse un pantalón, una playera vieja y mis converses; Tomé una pala y salí cual hombre trabajador a la espera de ver qué hacer. Me dijeron que había que anotarse con alguien y fui corriendo al pase de lista, pues tenía una idea. Iría a anotarme y luego me escabulliría y me iría a mi rica camita a descasar mientras todos los demás trabajaban como negros. Peeeero justo cuando me iba a mi casa apareció de la nada "Doña Licha!" Y es bien sabido por todos que Doña Licha es la informadora número uno de la colonia. Cualquier chisme que desees saber sólo hace falta preguntarle a ella. Es una señora ya grande y que a todos cae bien, menos a mí, por chismosa. Entonces sabía que si me iba me delataría y me cobrarían multa entonces me quedé y decidí hacer lo que mejor podía hacer en ese momento. Hacerme pendejo; me paseaba por toda el área donde todos trabajaban con pala en mano para que pareciera que yo trabajaba horrores también. Incluso ensucié mi pantalón a propósito y me paraba en el sol para sudar y que todo se viera más real (lo sé, soy un pillín).

Llegó una máquina retroexcavadora que hacía la mayor parte del trabajo, y nosotros ellos tenían que acarrear tierra, escarbar un poquito, etc. Entonces yo seguía en mi papel de supervisor de obra hasta que al pasar por uno de los montones de arena habia varias señoras de la colonia trabajando las pobrecitas y me entró el sentimiento, me compadecí tanto que me puse a ayudarlas.... Naaah!! en realidad una de ellas me pidió que la ayudara y ni modo de decirle que no (Y no soy culero por verlas y no ayudarlas en un principio, simplemente creo en la igualdad entre hombres y mujeres, jeje).

En ese preciso momento, cuando tomé con la pala el primer montón de tierra mis manos vírgenes dejaron de ser de señorita para convertirse en manos de macho dominante. En cada una de esas paladas iban cachos de mi inocencia y me convertí en todo un hombre ahí. Al principio era divertido, luego era cansado, luego doloroso por las ampollas que me salieron, las reumas y todos los achaques, aparte que desde hace dos semanas tengo lastimado mi dedo pulgar y ahora me punza mucho Snif!! (el dedo).

Como si fuera una quermés, el trabajo fue recompensado, pues a la hora de que empezaron los trabajos varias vecinas salieron a darnos tamales, sandwiches y aguas frescas para compensar el esfuerzo. Después de todo ya no era tan malo estar ahí trabajando como hombre, pero en ese momento hice uno de los descubrimientos más grandes de todos! Había un grupo de vecinos que no paraban de trabajar y cuando fui a asomarme descubrí que era el "grupo de los borrachitos" de la colonia, los cuales ni siquiera estaban comiendo tamales, ni changüiches, ni tomando aguas frescas, ellos se conformaban con cerveza. ¡Sí! ¡cerveza! Fue ahí que hice la mejor inversión que he hecho en toda mi vida. Compré una caguama y se la ofrecí a uno de ellos para que me ayudara a hacer mi trabajo, porque yo tenía según un compromiso muy importante y chalalá chalalá y que no podía quedarme y que no quería que me cobraran multa. El caso es que él aceptó hacer mi trabajo a cambio de la chela. Fui feliz por siempre jamás y huí a toda velocidad.

Llegué a mi casa, desayuné (de nuevo) y me dormí por 3 horas más ¡Oh qué rico! Al despertar -todo amodorrado- fui a hacer pipí y a lavarme la cara. Cuando bajé me dijo mi mamá que mientras dormía a la retroexcavadora se le pasó la mano cuando escarbaba cerca de mi casa y que rompe el tubo del drenaje -Changos- fui a asomarme afuera y en efecto ¡Había fuga! Salía agua XD Uff ¡Qué bueno que no fui a hacer popó XD!

Y ahora, no me he bañado desde ayer por esa razón. El plomero sigue arreglando el tubo de drenaje roto y yo acá oliendo a rosas =)

jueves, 12 de marzo de 2009

Al otro lado de la pantalla

Querido blog:

Una de las cosas más chidas que me ha pasado en las últimas fechas en mi vida seudogeek es la oportunidad de llevar a la vida real lo que hasta ahora era algo etéreo y un mundo desconocido y cuasiimaginario.

Lo que me gusta de las redes sociales es el hecho de encontrar un lugar para convivir con gente que al igual que nosotros busca pasarse un momento agradable (hay excepciones). Entro a twittear, bloggear o facebookear para salir de mi rutina diaria, para olvidarme un poco de los problemas que nos suceden a diario. Aunque este blog en específico (mi blog más querido) es el lugar que más conecta mi vida diaria con mi vida virtual, pues es aquí donde vengo a quejarme, enojarme, alegrarme, desahogarme y dejar mis traumas, entre otras cosas XD

Muchos de mis amigos (¡SÍ! esos mismos que se mueeeeeren por verme y luego me cancelan los compromisos XD) me han acusado de pasar más tiempo acá que en "mi vida real", pero últimamente ésta es un caos, y hay muchos cables cruzados que me hacen poner varias cosas en stand by por el momento mientras analizo otras (igual y no más importantes pero con más prioridad) que decidirán mi futuro.

Mientras paso por ese momento acá estoy. En internet. Acá he conocido gente maravillosa con la que me identifico y comparto muchas cosas, lo cual es fascinante. Pues no es que cambie a mis amigos que ya tengo, es algo totalmente distinto.

El año pasado empecé a conocer a varios de mis ciberamigos pero cruzando la frontera de la pantalla, poniéndole cara al nickname, poníendole vida al avatar. Y es como en todo, te encuentras gente muy chida que vale mucho la pena, y también gente que es mejor no haber conocido.

Pero lo mejor de todo eso cuando al tratar a la gente, ves que sí es realmente como pensabas, o incluso mejor, y llegar a cruzar esa barrera y poder "intimidar" al grado de ya no necesitar los nicks hace que te des cuenta que has encontrado a un verdadero amigo.

La idea es clara, la inspiración se me ha ido... again... Ustedes entienden.



"On ne voit bien qu'avec le coeur; L'essentiel es invisible pour les yeux"

martes, 17 de febrero de 2009

Chaos (2do post del día)

Puto despertador que no ha sonado y desperté tarde (Más de lo normal) Luego la rutina de siempre. Baño, hacer trabajo, ver Camila (Jajaja no es cierto) y hacer la comida mientras twitteo.

Hubo que apurar las labores pues el pinche paro nacional de transportistas nos dejó sin camiones en la ciudad, que podría irme fácilmente caminando, pero la fotofobia, el calor, y el poco tiempo no me dejaban. Tuve entonces que tomar un colectivo como cuando es temporada alta de bloqueos, en conocida zona de la ciudad de Oaxaca. Un colectivo que me sacara de mi rancho, y luego había que tomar otro de "fuera de mi rancho" al centro.
Realmente no creí que las dimensiones del problema fueran tales, que no se veía un sólo autobús por las calles y había tanta gente en las paradas.

Hubo tanta falta de transporte público que muchos carros particulares la hacían de colectivos (camionetas, vochos y autos varios). Y claro, no faltaban los abusivos que querían cobrar 15 o 20 pesos por un viaje que normalmente cuesta $4.50 (claro, cuando hay camiones)

Bueno me decidí a pagar máximo $10 Pero TODOS, TODOS iban a otras rutas y no al centro que es por donde trabajo. Y gracias a Dios mi celular pude tener twitter y no morir de desesperación ya que era imposible tomar un colectivo. La gente se amotinaba como si trataran de entrar al arca de Noé con todas sus ganaso no sé qué chingá pero era un caos.

De pronto me di cuenta que faltaban 2 minutos para entrar a trabajar ¡2 MINUTOS! entonces la desesperación me entró y tuve que gritar y decirle a toda la bola de gente que estaba ahí -¡¿QUIÉNES VAN AL CENTRO?!- Obvio todos me veían bien raro y una señora se me acercó y le dije -Pidamos taxi, juntemos otros dos o tres - Y llegaron más y ahora éramos como 12 que queríamos ir al centro, entonces nos dividimos en 3 grupos, pedimos taxis, nos fuimos al centro y todos felices y contentos.
No entiendo, ¿Porqué todos esperan a que alguien venga a organizar todo y no hacen las cosas por sí mismos?

En todas las paradas había mucha gente y la ciudad lucía hermosa. Sufrí, pero eso sí la ciudad muy bonita. Cero camiones, ergo cero tráfico. Las calles se veían más grandes y más, no sé, limpias tal vez. Fue lo único bonito de este pinche paro.

Llegué al trabajo 20 minutos tarde, pero llegué ¡ja! Todo sin complicaciones. Y de salida pensé que me esperaba lo mismo ¡Pff! Fui a entregar mis plumones y la secretaria me dijo que cuándo íbamos por un café y/o "algo más". Ese "algo más" me dio mucho miedo y me sonó muy ligador-acosador entonces le dije, -oqueeiiiii- y salí corriendo. Jajaja

Estaba decidido a caminar todo lo humánamente posible y después tomar un(os) colectivo(s) para llegar a mi casa, pero en eso me habló un amigo, fuimos a cenar y me trajo hasta mi casa. Fue una de esas cosas en las que piensas mucho y luego suceden ¡jojojo! Ya estaba yo harto y cansado de caminar y pensaba -¡Debería de encontrarme al alguien conocido y que me dé raitttt!- Y sonó mi teléfono en ese momento.

Llegando a mi casa recibí un mensaje de la secretaria. De veras que no entiendo.

"Profe, olvidó usted una libreta, la guardaré en mi escritorio,. Si viene mañana (es que martes no trabajo) avíseme y acá lo espero =) "

O sea... ¿MI escritorio? Siempre que olvido algo lo dejan en la dirección y ahí paso. ¿ACÁ lo espero? O sea pretende entregarme la libreta personalmente =S. Esta secretaria algo quiere, jojojo. Pero aparte como si no fuera evidente. Una alumna me ha preguntado si soy gay (ya no le respondí porque interrumpió alguien más) y la secretaria... ¿no ha podido darse cuenta?


Le aceptaré el café =)




PD: Post escrito para poder dormir bien, tomando en cuenta que son casi las 4. La terapia, you know.

lunes, 15 de septiembre de 2008

El post gay


Hace unas cuantas semanas empecé a recordar a aquella primera persona que hizo latir bien fuerte mi corazón. En ese entonces como que me daba miedo "ese tipo de relación". Algo imposible según el punto de vista machista que heredé de mi familia y aprendí de la sociedad.

¡Super raro! ¡Primera vez que sentía lo que era querer a alguien! (O casi) porque yo mismo me lo impedía. Pero en el bachillerato como que aún no estaba listo (Tal vez era yo bien teto para eso y como que me importaba mucho aún todo lo que los demás pensaran).

Entre las cosas y pláticas de la fiesta del viernes recordé una canción que durante mucho tiempo me ofendía de una manera increíble y que ahora me da igual (Iván y Conchis saben a la canción a la que me refiero) y refiriéndome a una pregunta que Iván (un día le dedicaré a este muchacho un post porque vale mucho la pena) me hizo el jueves he decidido escribir este post.

¡Hoy salgo del closet oficialmente! ¡Bueno no! ¡Aparte como si alguien no lo supiera! Ya había salido, pero nunca había escrito un post acerca de esto.
Iván* me preguntó -Oye ¿y desde cuándo te diste cuenta que eres gay? - Así de directa la pregunta y así de directa la respuesta - Desde siempre-

¡Y sí! desde siempre uno se da cuenta de lo que es y de lo que pasa consigo mismo. Pero el proceso es lo interesante, el mío como el de muchos yo creo fue raro y acá se los platico:

Desde que yo era niño sabía que algo andaba "mal" conmigo. Yo era más bien asexual (Conchis deja me explico no te me vayas a poner mamona, já) cuando era niño, no me gustaban ni los niños ni las niñas, aparte que era yo un ñoñísimo. Pero aparte era yo un poco amanerado y con gustos bien raros y muchos niños me decían maricón, puto, marica, y toda la bola de palabras peyorativas que puedan poner acá. Entonces ¡imaginense el trauma!, en parte yo creo que lo de la asexualidad viene de eso.

Cuando entré a la secundaria todo era un poco distinto, yo trataba de que la jotez no se notara tanto, estaba yo así tan traumado que prefería aislarme de las gentesss para no ser "detectado".
En segundo de secundaria me fui a estudiar a Puerto Escondido y no sé si fue el calor o qué pasó que de repente no podía ocultar la cruz de mi parroquia y de nuevo no faltaban quienes usaran en mí de nuevo cuanto adjetivo fuera necesario para discriminarme por mis "actitudes raras". Fue tanto mi miedo creo que una vez, Axel, uno de mis mejores amigos en ese entonces me dijo -¿Porque no te haces novio de Arianna? Tú le gustas- y yo -¿Ah sí?- es todo lo que pude pensar. Y tooooooda la tarde me puse a pensar en eso y ¡A huevo! Al otro día que me hago novio de la Arianna así como para evitar que siguieran pensando mal de mí (que de repente lo seguían pensando) y pues para mi eso era bien nuevo, ¡hasta aprendí a besar con ella!
Y claro, mi primer beso fue con ella. Después la "relación" "no funcionó" ¡Já! y terminamos como amigos. Ya pues pasé lo que resta del año bien, pues tuve novia ¡No era puto! ¡Había algunos que ni novia habían tenido!
Ya para tercero me regresé a Oaxaca de nuevo y ese año fue chido (aunque es del que menos recuerdo). Y como conté acá en mi salón habíamos tres gays. ¡Imagínense! Pero había dos que eran bien locas y como yo era el más macho de ellos, de mi ni decían nada.

En el bachillerato me volví a ir (¡Pinche inestabilidad!). Y lo mismo de siempre, insultos, discriminaciones, y cosas así. Pero esta vez ya me valían un poco más entonces trataba de ya no ponerme emo cada vez que me insultaban así bien feo. De repente por ahí apareció otra novia y shalalá shalalá pues no funcionó de nuevo. Historias, amigos, amigas, aventuras y desventuras.
Y sucedió que casi al final conocí a alguien (y todo fue tan pero tan secreto que muy pocos adivinarían, y muy pocos se enteraron) y fue como que mi primera "relación de a de veras" y todo fue bien chido, y empezó a valerme lo que los demás opinaran. Al final cada quien tomó su rumbo. Él al DF, yo a Oaxaca.

Después entré a una universidad media fresita, pero bien chafa y mi vida ahí transcurrió tan pero tan equis que creo que fui asexual durante ese semestre.
Después que me salí de estudiar ahí viene uno de los grandes momentos de mi vida (que no tiene nada que ver con lo que estoy relatando, sino que aprendí a cocinar) estuve de ocioso unos cuantos meses y después me metí a trabajar en esa tienda donde cuesta menos y surgió por ahí un pequeño amorío que no creo que se pueda establecer como un gran descubrimiento emocional. Pero sí fue algo lindo.

Y así hasta que empieza, el segundo capítulo de mi vida, jajajaja, ¡qué mamón!

Recién entrado a la escuela mera mera, pocos meses, y con algunos nuevos amigos, todo pasaba normal, cuando un día. No sé ni porqué, desperté diciendo -Soy gay-, -¡Sí!, -¡hasta hoy lo admito!
¡Y sí! apenas a los 19 años estaba aceptando mi homosexualidad. Todo un proceso de 19 años para aceptarme como era. 19 años para "no saber que lo era" pues ya lo sabía, sino para aceptarme y no importarme.
Ese mismo día decidí decírselo a alguien. Nydia me cautivó desde el principio y me inspiró toda la confianza del mundo y fue ella, la primera persona a la que se lo dije.
No importaba que lo supiera ya, no importaba que lo sospechara, lo importante era que yo lo decía, yo lo confirmaba.
Y así fue como empezó un largo proceso de aceptación. Porque a pesar que ya me había "aceptado" aún mi machismo me impedía hacer o decir ciertas cosas. Fue cuando conocí a G (mi primer amigo gay (porque los otros no cuentan, pues yo no estaba listo y no los consideré amigos)). Él me ayudó muchísimo con el proceso, me ayudó muchísimo a saber cómo pensar en mí y no en los demás. Siempre le agradeceré eso.
Yo estaba feliz con mi descubrimiento, y no por serlo sino porque ya no me importaba, ya me valía, pero y mi familia ¿Es necesario decirlo? ¿Nadie dice "papá soy hetero"? entonces ¿es necesario decirlo?. Pero sí. El ser o no ser hetero u homo no te define como persona, pero es una cosa tan importante de tu vida que es necesario compartirla con tus seres queridos.
La primera en saberlo fue mi hermana (quien me lo había preguntado mil veces anteriormente y yo lo negaba). Aún recuerdo perfectamente que se lo dije minutos antes de la cena de Navidad (já). Después el hecho de que ella lo supiera me sirvió muchísimo y ya no me importaba. Ya todos mis amigos lo sabían, ya no había que ocultar nada. Ya no era necesario tener novias para disimular algo que no soy.

Una vez en una plática con mi mamá surgió el tema, pero todo fue tan rápido que pensé que no había quedado claro y decidí no tocar el tema de nuevo ¡Tendrá que salir alguna otra vez! Y hace un año aproximadamente en una comida con mi papá y mi mamá (los tres juntos por segunda ocasión (que yo recuerdo)) Todo quedó aclarado de mi parte y ahora ellos lo saben.

Ahora el ser gay no representa para mí un peso como lo fue durante 19 años de mi vida, en los que cualquier insulto aunque no fuera hacia mí me afectaba. El que me preguntaran que por qué no tenía novia también o el simple hecho de ser señalado como un "rarito".

En el bachillerato me pelée con alguien a golpes por eso, no soportaba ser señalado como gay (¡Y sí! fue a golpes, no a cachetadas, ni arañazos ni mariconadas de esas).
A veces lloraba al llegar a mi casa por ser "raro" y los pensamientos suicidas que mencioné acá no se debían a otra cosa más que a eso, querer ser "normal" y no poder serlo, sentirme atacado por todos, sentirme un defecto de la naturaleza y no valer nada en este mundo.

Recuerdo que una vez, Víctor, uno de mis mejores amigos me preguntó -¿Y por qué decidiste ser gay?- y yo dije -Bien lo sabes que vivimos en una sociedad machista, donde el gay es señalado y atacado ¿Tú crees que yo hubiera elegido ser gay si supiera que iba a sufrir?, si llovieran piedras en la calle y estás seguro en tu casa que haces ¿Acaso saldrías? Es lo mismo, quién quiere vivir en un lugar donde lo estén atacando si pudiera elegir algo más seguro.- ¡Así es señores! ¡Los gays nacen, no se hacen!

A veces me costaba trabajo imaginar que mi vida no será como yo la soñé muchas veces.
Casado, con hijos, y demostrándole a mi padre y sobre todo a mí que yo no soy capaz de cometer los mismos errores de la infidelidad, y lo importante que es para un niño tener a sus dos padres juntos (siempre que sea posible). Pero despertaba y me daba cuenta que a pesar de todo, a pesar de lo que no podré tener. Soy feliz como soy.
Estoy muy contento por el lugar en el que estoy. Ser gay me coloca en un lugar privilegiado. De entrada las mujeres nos tienen mucha más confianza que a un hétero, por el simple hecho de ser "más como ellas". Y los hombres al morder mucho su machismo y tragárselo pueden tener también a alguien en quien confiar pues "somos hombres al final de cuentas" y que los veamos llorar no les importa, total "somos más putos que ellos" ¡já!
La sociedad avanza y aún me falta mucho que aprender, madurar y vivir. ¡Pero soy feliz!




* Este muchacho es bien chido, directo, gracioso, alegre, amable, pero sobre todo un buen amigo.

jueves, 7 de agosto de 2008

24 años

Los veinticuatro años llegaron, ¡Chale! ¡Pinche crisis, puro pancho! No fue tan malo como esperaba. Al contrario recibí felicitaciones y regalos incluso desde antes que fuera 5 de agosto, como el regalo de mis francesas con todo y Tomme de Savoie que sabe delicioso y Obélix y le Petit Prince entre otras cosas.


¡Qué agradable fue hablar largo y tendido con mi hermana después de mucho tiempo!, recibir la llamada de Othón (pensé que no se acordaría) y la felicitación de todos mi amigos que estaban online.

Por la mañana fui invitado por Conchis y su familia a desayunar a Naturel, un lugar muy agradable, caro y rico donde me dieron un pastelito (que no era pastel) al final y pusieron las mañanitas pa'l quinceañero o sea ¡para mí! =)



Después una deliciosa comida familiar con lo que sería una Pizza a los 4 quesos, que terminó siendo a los 7 u 8 ya no me acuerdo, pero estaba buenísima acompañada con Pesto y un vinito (¡Oh! *_*¿Qué podría ser mejor?) Y un pastel de noséqué con Piña y coco ¡muy bueno!



Felicitaciones, llamadas, sms, artículos en blogs y mails, pero sobre todo los apapachos pueden mucho para levantar el ánimo y estar contento de los veinticuatro, jeje

Joyeaux Anniversaire!
¡Feliz Cumple!
Happy Birthday!

Al otro día la fiesta, llena de sorpresas comenzando por Tronki quien dijo que no iba a ir y no había escaneado mis postales, pero sí fue y con postales de 1967 ¡para mí!; Angelina con la simple presencia ya era más que suficiente; Nelly sin Polo y muchas cosas más que hicieron que todo valiera la pena. ¡Casi salen con ligue mis niñas!¡¿Verdad Ange y Nydia?! Lo único malo de la noche fue que no encontramos la chamarra ni suéter de Angelina, ¡pero siempre hay un negrito en el arroz! ¡Ni modos! ¡Buena fiesta!




¡Gracias a todos los que se acordaron de mi cumple!