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domingo, 5 de febrero de 2012

Post número 400: Sueño de espantos

Estaba con mi mamá en algún lugar que no conozco pero que se suponía era la casa de mis abuelos porque por dentro todo parecía como casa de abuelos estándar, con fotos viejísimas de ellos y sus hijos en las paredes y muebles antiquísimos bien cuidados y forrados con plástico para que no se "echara a perder" el terciopelo rojo de los sesentas.

Bueno, el caso es que (entre tantas más incoherencias de mi sueño) tenía el poder de volar (jijiji)) y usaba mis fantásticas habilidades para hacer cosas bien intrépidas como limpiar las ventanas del segundo nivel, o quitar las telarañas del techo, porque la casa de mi abuelos era de esas que los tenían altísimos no sé por qué. Pero ps todas las casas viejitas son así, entonces pues ustedes entienden de lo que hablo.

Total que mi mamá me puso a quitar las cornizas (o los balcones) que eran casi lo mismo. Que se estaban cayendo y ps podía haber accidentes. Porque creo que la casa se iba a vender o algo parecido. Pues así lo hice. empecé a retirar todo el piso del balcón que estaba dañado que era casi todo y aparte se desprendía fácilmente y me daba como cuscús de imaginarme que alguien se cayera ahí porque eran como cuatro metros al suelo.

Ya, ya viene la parte de espantos...

Abrí la ventana para poder limpiar mejor y descubrí una estancia bien padre y completamente cuidada. Como si estuviéramos en los 50's. todo limpio pero igual con decoración marca abuelita. [Yo tenía un "mal augurio" porque esta casa espuria de mis abuelos estaba muy rara. Y además no era la casa de mis abuelos que yo conocí]. Pues limpiando estaba, cuando en eso por la parte de atrás de una cortina vi pasar una sombra malévola que me sacó de onda. Y le dije a todos y no me creyeron y me dijeron que siguiera limpiando.

Como yo soy bien obediente pues seguí limpiando. ¡Y que se cae un cuadro! Pero me hice el que no vio nada (por eso de que los fantasmas fueran como los perros y olieran tu miedo). Y seguía en lo mío. Luego que se cae otro y luego que veo otra sombra y yo ya estaba bien ciscado y no podía limpiar bien ni concentrarme porque las cortinas se movían sin razón y no había viento y luego vi una sombra como de una mano saliendo de detrás de un sillón y al mismo tiempo sentí que una mano me agarraba de la pierna y ¡sopas! que me asusto tanto que me caí y no pude volar más (jijiji).

Nadie parecía creerme y me dijeron que estaba espantado porque mis abuelos habían muerto hace poquito y pues que los extrañaba y así. Entonces me dijeron que fuera a la cocina a tomar agua pa'l espanto y que les hago caso y que entro a la casa. Y que veo más sombras por todos lados y cosas que se movían y me asusté mucho y salí corriendo y gritando. Y tómala que cuando salgo de la casa ya no había nadie afuera. Es más, ya todo era distinto.

Me entró la ansiedad y corrí por todos lados y nada era como antes. Es como si al salir de la casa hubiera salido a 1950 y me daba mucho miedo saber que estaba en una época donde no conocía a nadie y nadie me conocía y nada era como yo lo conocía y me entraba el no-se-qué y me moría de tristeza y las sombras estas malas venían por mí para llevarme a sabe-dónde. Y pues ya

Saquen los diccionarios de los sueños, córranle.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Sueños y pesadillas ambulantes.

El sábado, creí que sería buena idea viajar aunque estuviera muriéndome del malestar: cuerpo cortado, garganta inflamada, tos y, aparte, fiebre a la hora que ya venía en pleno camino.

Cuando me subí al autobús me costó un poco de trabajo conciliar sueño (aunque en la sala de espera de la terminal yo estaba que ya quería subirme porque me pesaban los ojos) sobre todo porque un argentino machista, sentado a mi lado, no dejaba de hablar y hablar por teléfono. Me incomodaba -un poco- su acento. Su conversación. Su volumen, su altanería porque varias veces fue callado y al boludo le valió y su cercanía. Colgó hasta que se le "acabó" la señal y/o el T/A y todos fuimos felices.

Bueno, cuando por fin pude dormir tuve un sueño horrible muy horrible: De repente iba yo caminando en alguna amplia avenida que no reconocía pero que, por algún extraño motivo, me era muy familiar y me traía bonitos recuerdos. Y de repente, empezó a temblar. Y como, tal vez, algunos de ustedes saben: soy tremofóbico. Todo estaba bien, pues estaba alejado de cosas que me pudieran caer. Hasta que el temblor era más fuerte y la tierra se empezaba a abrir, los edificios de alrededor empezaban a derrumbarse y la gente corría, gritaba y empujaba.


No sé cómo pasó, pero seguro tiene que ver con Inception de que nunca entendí bien el final, y que me dejó bien traumado y marcó bastantes de mis sueños posteriores, pero en algún momento me dí cuenta que estaba soñando y que sólo bastaba con despertar y ya; salí de ese sueño y me encontraba en mi cama y, efectivamente, estaba temblando pero yo no me podía despertar -como cuando se te sube el muerto-. Y empecé a estresarme, alterarme, acobardarme y todo.

Otro poco y seguro me hubiera dado un infarto. Desperté y me di cuenta que sólo iba en el autobús y por eso todo se movía y que no había ningún temblor y que era yo un mariquita. Estaba sudando y me costaba trabajo respirar. Al principio creí que era porque me había alterado en el sueño pero luego descubrí que tenía fiebre y que mi garganta se estaba cerrando por la inflamación. Y ahí, en pleno viaje, a la mitad, ni cómo ni dónde ir al doctor, ni qué hacer.

Me paniqueé mucho y no quería dormir porque creía que en algún momento del sueño mi garganta se iba a cerrar por completo y yo no tenía ni un bolígrafo a la mano para dárselo al argentino que estaba a mi lado para que me hiciera una traqueotomía si fuese necesario; dudé en si sería buena idea y gritar preguntar si había un médico "a bordo" para saber a dónde correr en el caso de que empezara a perder la respiración. Imaginé claramente, las miles de formas en que le decía al chofer que necesitaba un médico urgente; desde la más sutíl: "-oiga, me estoy sientiendo muy mal y creo necesitar un médico", hasta la más alarmante: "¡auxilio, no puedo respirar!" e imaginé, tambien, los miles de escenarios posibles como llegar hasta una caseta de cobro y que seguramente ahí habría servicio médico. Otro de desviarse y meterse en un poblado situado entre la frontera de los estados de Puebla y Oaxaca y pasar la noche en un petate con una compresa en la frente mientras un chamán hablaba algo que yo no entendía y olía a copal por todos lados. O que algún helicóptero iría por mí y me llevaría de vuelta al DF en cuestión de muy rápido.

Desperté. Efectivamente estaba soñando de nuevo y mi garganta sí estaba muy inflamada y sí tenía fiebre. Y sí, estaba a medio viaje. En -casi- ese momento el autobús se detuvo en una caseta de cobro y dijo que teníamos 5 minutos para bajar y/o salir a comprar algo. Mi corazón latía rápido, sabía que era la ÚNICA oportunidad que posdría salvar mi vida, ésa de buscar un médico, un chamán, medicina o algo. Y entonces le pedí permiso al argentino y bajé corriendo. Lo único que conseguí con eso fue que, como díce mi mamá: "me entrara un aire". Y me empezó a doler mucho mi oído derecho. Ya más sereno, en el baño, supe que estaba exagerando, que el (los) sueños previos son los que me habían puesto así. Que nadie se ha muerto de garganta inflamada (¿verdad?), que de fiebre tal vez, pero sólo faltaban dos horas para llegar a Oaxaca y que la hipocondria se me había trepado y que por eso me puse así y que debía calmarme.

Intenté dormirme de nuevo pero el dolor de oídome recordó que mi exageración se pagó cara. Y no me dejó y sólo iba viendo por la ventana tratando de distraerme; cerraba los ojos tratando de "programarme" para un sueño específico y no lo logré. Entonces, decidí que fue, por mucho, el peor viaje de la historia.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Sueños insomnes

Soñé que estaba dormido, que despertaba y de la nada descubría que en la lengua tenía un montón de espinas atravesadas. Espinas grandes como palillos chinos y negras. Más o menos como espinas de erizos.

Lo raro es que no me dolían pero me daba mucha "cosa" y vergüenza y no se qué tener unas espinas tan feas en la lengua; así que decidí arrancármelas yo mismo. Y agarrré una pinza.

No sangraba al retirarlas, sólo me dolía un poco. Pero me aterraba la idea de que mi lengua se quedara con un montón de hoyitos e imagínense cuando tomara café caliente, todo se iba a colar entre los agujeros y, seguramente, me iba a doler mucho.

Poco a poco las iba quitando todas. Me sorprendió ver que en algún momento ya eran demasiadas las que había juntado. Todas sobre un platito.

Solo quedaba una, una que se veía la más gruesa y larga de todas; atravesando el frenillo de la lengua y llegando hasta atrás. La empecé a quitar y noté que ésta estaba como más encarnada y dolia mucho. Además tenía miedo de que, como a los que les hacen mal una perforación en la lengua, me quedara sin sentido del gusto. O eso es lo que dicen. No conozco a alguien que se haya quedado sin sentido del gusto durante una perforación en la lengua. Pero de todos modos pues qué pavor. Porque nunca podría saborear las cosas y todo sería como comer papel. O madera, o papel con madera.

Me vi en un espejo para ver cómo habia quedado mi pobre lengua y me desmayé. Desperté, en el sueño nuevamente, y me tomé un vaso de leche y no me supo a nada, comí otras cosas y nada. Había perdido el sentido del gusto. Y entre que estaba llorillore pues que despierto.

Desperté con mucha hambre, dolor de cabeza, y de malas y pues ya mejor me fui a comer y me desayuné unos waffles con miel de maple que me supieron a gloria, entonces me alegré que sólo haya sido un sueño y fui un poco más feliz. aunque seguía y sigo de malas y pues ¡putos todos!

¿Interpretaciones de mi sueño?

viernes, 4 de junio de 2010

Pinche narcolepsia, pinche gente, pinche ciudad y anexos.

El sábado pasado, mientras viajaba en metro, alguien decidió que mi bolsimochila le iba mejor a él que a mí y me la arrebató mientras yo dormía. Podría parecer muy cómico pero no lo es. O sí, pero no para mí, pues nunca antes me había pasado que mi sueño fuera tan pesado que no me di cuenta ni supe cómo fue el momento en que este finísimo tipo -o tipa- me despojó de la bolsa.

Desperté exactamente en la estación a la que iba. Sólo que en dirección contraria cuando el tren ya había dado la vuelta y recorrido cerca de 30 estaciones en total, mientras dormía.

Lloré como magdalena en los andenes de una de las estaciones más concurridas de la líneazul del metro del puritito coraje, tristeza, infelicidad y por puto, claramente. Me enojé, como quien se enoja con la muerte, de algo inanimado y estúpido: mi enfermedad. Aparte, que por quedarme dormido, no sé si por narcolpesia o por flojera -de verdad no sé qué fue esta vez. Y no es pretexto-, no llegué al lugar donde me vería con Fáyer y Jordy para ir con Lilián a emborracharnos de queso y empacharnos de vino, o al revés a la provincia queretana. Supongo -no he leído sus blogs- la pasaron bien chido.

Me robaron, evidentemente, la bolsa que me acababan de regalar hacía menos de una hora. Unas llaves que no eran mías y que tuve que reponer, sin contar el llavero cuyo valor sentimental es cuantioso -eso dicen todos, pero sí-y que no hubo ni cómo hacerle, sólo pedir perdón. Un cargador de celular, el segundo que pierdo en menos de dos meses. Dinero y cigarros. Dos cajas NUEVECITAS de modiodal, que fue lo que más me dolió.

Dinero va y viene y las cosas materiales también y blablablá pero pinche gente. No pinchesmamen, qué coraje. Todos los que me vieron ese día pueden hacer constancia de mi estado de ánimo tan cambiante -más que de costumbre-, mis enojos, mis achaques y todo eso. Mi antojo de helado y mis quejas por aquel espantoso de coco que me compré en Coyoacán.

Pasaron los días y pasaron los días y pasaron los días. Y que aunque no fueron tantos se me hicieron eternos porque dormí como nunca y como siempre. Hacía nada y volvía a dormir. Todo esto porque aparte soy bien codo y para no tomar el modiodal que me quedaba, pos dejaba que la enfermedad siguiera su curso y dormía cuando fuera necesario. Y nunca era suficiente.

El miércoles decidí dejar atrás todo eso y salir de la hibernación y comprar modiodal.

Y que me asaltan.

Un güey, cerca del centro en la tardinoche, cuando iba de regreso, salió de repente y me amenazó con un cuchillo. Me dijo que le diera todo el dinero, pero pa' como están los tiempos supongo que él traía más varo que yo. Le dije que no tenía nada y saqué mi cartera, se la enseñé y efectivamente: nada. Apenas me quedaban como veinte pesos en monedas, de cambio. Pero de tonto le decía. Si no, cómo regresaba.

Me pidió mi celular y se lo di. Cuando el tipo vio que era uno de esos chafitas que cuestan como 300 dineros se rió de mí. Me dijo que era yo un jodido. Cuánta razón tenía. Y cuánto cólera me dio que me lo dijera. ¡Cómo alguien que asalta a la gente le dice jodido a otro! No'más porque mi celular es uno de los baratos me dice jodido y ahora pues no lo tengo. Él me lo quitó. Y... y... y... sí, estoy jodido.

Mueran todos.

Si me buscan, estoy incomunicado así que no me encontrarán. Dejen prendo el Biper.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Otra de las 13,490 cosas que odio. Aparte de la exageración.

Odio que me hagan preguntas del tipo: "¿Qué se siente...[bla bla bla] ?" todas absurdas.

Entendería: "¿Qué se siente que te caiga una piedra en el pie?" o "¿qué se siente que te muerda un perro?", digo, suponiendo que ya me ha mordido uno, pero cosas como "¿Qué se siente ser narcoléptico?" No mamar... O sea, ¡¿Qué putas debo sentir o qué?! Me duermo y ya. ¿Qué se siente? Pues sueño, ¿no?

Digo, se puede responder, pero es absurdo preguntarla sabiendo la respuesta con antelación.

Otra que me han hecho: "¿Qué se siente ser gay?", o con otras palabras: "¿Qué se siente que te gusten los hombres?" ¡Carajo! Como si el hecho de que a uno le guste una cosa u otra le haga sentir algo de una manera, no sé, física y pueda describirse tan fácilmente.

Ni modos que: ¡Oh, me gustan los hombres; siento cosquilleo en la mano izquierda, porque a los que les gustan las mujeres les cosquillea la derecha (la mano pues, cerdos)! Pfff

Dan ganas de responderle de la misma manera con: ¿qué se siente ser tan estúpido? ¿qué se siente tener el cerebro tan pequeño? ¿qué se siente hacer preguntas tan absurdas? ¿qué se siente que tu madre sea una puta?

Otra: "¿Qué se siente haber ganado el premio al mejor disfraz de reina de la primavera?" O cualquier otro premio. Lo digo porque pues es el que yo gané... digo, mi hermana. Sí, mi hermana lo ganó.

No pinchechinguenputasmamen ¿Qué carajos de debe de sentir o qué? Pues nada, porque, creo, que la única respuesta, igual de prefabricada que la pregunta, sería: "Pos' bien".

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¿Cuál es la pregunta de este tipo más pendeja que les han hecho? ¿qué se siente que les hayan hecho tal pregunta?

jueves, 22 de abril de 2010

Como perder un teléfono en unos sencillos pasos.

  1. Sea muy pendejo.

Fin.


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No, ya en serio:

  1. Vaya a desayunar a un café al cuál nunca ha ido.
  2. Aproveche el servicio y conecte su teléfono celular a la corriente eléctrica de tal lugar.
  3. Distráigase.
  4. Desayune.
  5. Haga sobremesa usted solo, haciendo la tarea que no hizo el día anterior.
  6. Pida más cafe.
  7. Pida la cuenta.
  8. Sea pendejo y olvide el paso 2 (ojo, este paso es importante).
  9. Pague y retírese.
  10. Acuérdese del paso 2 cuando hayan pasado dos horas.

Fin.

jueves, 18 de marzo de 2010

Sueño y paranoia Vol. 2

Dormir en el transporte público nunca me ha preocupado pues lo hago desde toda la vida. El problema es cuando, como ahora, mi reloj biológico falla y al viajar una distancia muy corta me quedo dormido. Y luego me paso. Eso me sucedió ayer. Y antier.

El neurólogo, en resumidas cuentas: me regañó. Me regañó de que por qué no me había tratado por mi insomnio, pues éste siempre es un síntoma de algo más y no una sola enfermedad ni un hobbie ni una moda, como los emos.

Desde los trece años he tenido problemas para dormir. Yo me sabía toda la programación nocturna y todos los infomerciales de CVC -en esa época- de la televisión abierta. Cuando descubrí el internet cambié la televisión por la computadora; no es que yo quisiera desvelarme y pasar las veinte mil horas frente al monitor, era simplemente que no me daba sueño; Me regañó porque mis hábitos para dormir son paupérrimos; no tengo una hora específica para dormir aunque sí tenga una para despertar; Me regañó por tomar tanto café; comer mucho y muy tarde. Fumar y beber, como en comercial de Clorets.

Me regañó por respirar y no pedir permiso.

Me hizo unos exámenes físicos de rutina como reflejos, temperatura y demás. Cuando soné mi nariz me dijo de manera muy suspicaz: ¡Ajajá! ¿Cuánto tiempo tienes con la gripa?. Le dije que no era gripa que sólo era escurrimiento y que empecé ese mismo día y que por alergia. Como cliché de televisión él acariciaba su barbilla con la comisura del dedo índice y el pulgar y frunció el entrecejo. -A veces la fatiga crónica empieza como síntomas de gripa y blablablá, dijo. Tal vez es eso y murmuró cosas para sí mismo como si ya hubiera resuelto mi problema. Dio unas tres vueltas por el consultorio y... nada. ¡Por favor que los médicos de verdad dejen de ver House!

Le platiqué mi paranoia y toooodo lo que había leído acerca de la narcolepsia y me dijo que sí, que era una opción, que es un transtorno (¿o enfermedad?) difícil de diagnosticar y que tenía que hacerme algunas pruebas de laboratorio porque podría sólo tener anemia o algo así y había que descartar. Escribió con su típica letra de doctor, aprendida en las clases de: Tipografía médica I, II, III, IV, y Jeroglíficos de la salud VII una receta donde anotó mi nombre, edad, sexo, peso, altura y todas esas cosas que sólo los médicos entienden; así como el nombre de 126,765 pruebas de laboratorio que me tenía que hacer. Que en realidad eran como 4.


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Hoy por la mañana fui a hacerme los electros. Uno tenía que ser despierto y el otro dormido. No hubo que esperar tanto para dormir. Mientras la "señorita" decía que debía de dormir yo ya estaba bien empiernado con Morfeo.

Alguien me dijo que me tendrían que rapar y me asusté mucho, pero no es cierto, y eso lo hemos aprendido en la televisión en muchas películas donde les hacen electroencefalogramas como si nada a la gente. Como si fueran tan baratos. Mjmjmjmj.

Yo esperaba una habitación rara y una computadora tosquísima de monitor monocromático con numeritos verdes cayendo, como en Matrix y soniditos de hospital y que me metieran en una maquinota como horno de pan, pero no. Todo es más moderno y más sencillo que no vale la pena contarlo. Los electrodos vienen en una diadema y no se toman la delicadeza, las señoritas, de colocarlos uno a uno como, insisto, hemos visto en mucha televisión.

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Los resultados los sabré en una semana. Lo menos peor que podría tener es anemia y lo más feo, pues creo que la narcolepsia. Espero que sólo sea lo primero y no lo segundo porque si no, no podré realizar nunca mis sueños de ser piloto aviador ni microbusero ni conductor de metrobús ni trailero ni bombero ni taxista.

lunes, 8 de marzo de 2010

Cosas que me cagan. Volumen ocho millones.

La semana pasada me encontré en el messenger a un amigo que no he visto desde hace milenios. Muy emocionados -él más que yo- de que nos reuniéramos, quedamos de vernos al otro día. Él tenía muchas cosas que hacer y me dijo que temprano le mandara un mensaje, que él me iba a responder a qué hora y en dónde nos veríamos.

Al otro día hice eso. Yo supuse que iríamos a comer, pero como dieron las 3pm y nunca recibí su mensaje pues creí que iríamos por un café, pero como dieron las 7pm y nunca recibí su mensaje creí que iríamos por una chela, pero como dieron las 10pm y nunca me contestó creí que tal vez estuvo muy ocupado todo el día y no pudo. Así fue. Le llamé y me pidió disculpas diciendo que había tenido un 'día de locos' y que al otro día segurito segurito sí nos veríamos.

Al otro día le mandé el mensaje como habíamos acordado y nunca me respondió. Todo el día estuve esperando su pinche mensaje. Ya no le llamé. Han pasado varios días y no recibí su respuesta. El viernes me lo encontré en el messenger y no me dijo nada. Yo andaba bien emputado que tampoco le dije nada.

De verdad ODIO cuando la gente no tiene la amabilidad de responder a un pinche sms. Digo a veces no se puede lo sé. Que la batería, que la señal, que falla el sistema, que la verga. Pero ¡caray, qué feo cuando te hacen eso siempre! Me molesta porque yo siempre respondo. Claro, si el sms amerita respuesta. Si no tengo crédito siempre pido que me regalen un mensaje. Siempre aplica, ¡cuestan un peso! De verdad me desespero cuando no tengo forma de contestar. Pero los que me conocen saben que si me mandan un sms lo respondo.

Viene a colación, también, que la semana antepasada mandé como mil sms y sólo como dos me contestaron. Es frustrante que la gente haga eso. O sea, cuando los sms costaban millones de dólares y lo mínimo de saldo que se le podía poner a un teléfono era una ficha amarilla de 100 pesos que vendían en escasos lugares, lo creía. Pero ahora que sólo puedes ir al Oxxo y recargar 20 o 30 pesos es una mamada.

viernes, 5 de febrero de 2010

El Ya sabes qué.

Coger es un verbo muy bonito. Lacónico y muy exquisito. No sé por qué en pleno 2010 existen tantos eufemismos tontos para hacerle referencia.

Hace rato, en un parque, sentado en una banca mientras me comía un sandwich, escuchaba atento la plática de unas pubertas, donde una le contaba a la otra una película o telenovela o fiesta o algo así. El caso es que ella decía que el protagonista se iba con la protagonista a hacer yasabesqué. Todos sabemos qué es el yasabesqué. O no, no deberíamos, pero nuestra mente retorcida sabe siempre que nos referimos a coger.

Cuando somos niños grandes (o sea no tan niños-niños) y nos vamos poco a poco enterando de como gira este mundo, de qué lado masca la iguana , de qué cosa va dentro de qué otra y así, decir yasabesqué es muy aceptado. Si dijéramos coger sin ningún tapujo, seguro nos costaría un castigo de -al menos- 20 días sin atari (aún la consola de moda es el atari ¿verdad?). Usar el correcto, y muy propio: "relaciones sexuales" es ya un "eufemismo" de coger un poco más complejo. Sinónimo de que hemos recibido muy bien las clases de 6to de Primaria o más. Pero aún así, cuando decirlo parece como si diéramos una pedrada a nuestra inocencia que amenaza con desmoronarse ya por esas épocas, preferimos usar su versión corta: "relaciones". Ni hablar de la horrenda palabra que no es eufemismo, de las aburridas clases de Biología en la secundaria: Coito. ¡Miedo! ¿no?

No, no señores. Coger es bonito. úsenlo y practíquenlo. No hace daño si se usa con cuidado. Deberíamos de perderle el miedo y enterrar esa horrible versión de yasabesqué para siempre. Conjúguenlo, no pasa nada. Como maestra de inglés "repeat after me".

Yo cojo
Tú coges
El coge
Nosotros cogemos
Ustedes cogen
Vosotros follaís (es que de la manera mexicanizada del verbo no concuerda con este pronombre español)
Ellos cogen

Otro que también me gusta (no tanto, pero sí) es acostar pero puede prestarse a malas interpretaciones (o buenas según sea el caso) no como su versión francesa que lo plurinominal lo vuelve totalmente entendible; porque no es lo mismo decir on va coucher que on va se coucher. Bueno que ya depende de quién no los diga; pue'que aceptemos cualquiera de las dos.

Y con permiso que me voy a yasabenqué. ¡Ah verdad! Pero no. Snif.

martes, 26 de enero de 2010

Extraño.

Extraño tanto despertar por las mañanas viendo el humo de la cervecería Pacífico enfrente, el olor a mar y el bochorno matutino.

Extraño el sabor de los frijoles puercos, los tacos y vampiros, el chilorio, el aguachile, los nachos de la plazuela del burro -ésos sí son nachos no puro totopo con queso y chile- , los duros con cueritos y ese ceviche de pescado auténtico. Sí, de ése que lleva zanahoria y se hace con pescado crudo y limón. No el que lleva tomate y cebolla. No, ése no.

[Aclaración: no se vale alburear con nada de lo mencionado en el párrafo anterior, son comidas, cerdos]

Extraño absorber ese caracerístico acento que siempre me ha parecido gracioso, a las dos semanas de escucharlo constantemente. Y que el hablar fuerte sea algo tan común y no algo golpeado.

Extraño esas mañanas patinando por el malecón, contemplando aquel Hospital del IMSS, que antes fuera uno privado, en donde, dicen, nací; pasar junto a los monos bichis, y descansar ahí comiéndose una rica escamocha. ¡Oh! O ir por el viejo Mazatlán y tomarse un café en uno de esos tantos pintorescos rincones; pasar junto al Ángela Peralta y tomar muchas fotos como turista japonés.

Las pizzas Ring Ring en cada esquina. Las Ley ¿Aún existen? y tomarse un Tónicol, y cómo no, viajar en una pulmonía.

Los viajes a la isla de a 10 pesitos ida y vuelta (en ese tiempo) El Ferri a la paz, aunque vomite, los barcos de la marina, la JUMAPAN, Olas altas, los cerritos, los pinitos, el cerro de la nevería, las tres islas, el monumento a la pulmonía, al monumento a don Cruz Lizárraga, el acuario, el café marino, las gorditas con atole de pinole para cuando hace frío, La zona dorada, el camarón-sábalo, Los bolis de galleta y los de ciruela.

¿Será cierto eso que dice la canción de Gloria Estefan que "La tierra donde naciste no la puedes olvidar, porque tiene tus raíces y lo que dejas atrás"?

[Se levantan los lectores y bailan] ...

Siguen los pregones, la melancolía,
y cada noche junto a la luna
sigue el güajiro entonando el son.
y cada calle que va a mi pueblo
tiene un quejido, tiene un lamento
tiene nostalgia como su voz.
y esa canción que sigue entonando
corre en la sangre y sigue llegando
con más fuerza al corazón...

Y bueno. El caso es que ¿cómo es posible que un lugar en donde sólo nací y visité algunas que otras vacaciones me haga tanta falta?

¿Quién me lleva a Mazatlán?

sábado, 16 de enero de 2010

Post innecesario.

¿Recuerdan cuando Homero engordó mucho para trabajar desde su casa, y luego quería hablar por teléfono y la operadora le decía que no podía comunicarlo porque sus dedos eran muy gordos para marcar?

Paréntesis (
Pues deberían, porque los Simpsons han marcado la vida de todos por generaciones y hemos aprendido más de ellos que de la escuela, como cuando supimos que el agua del retrete (estoy usando la palabra retrete, ¿ya vieron?) gira en sentido contrario en el hemisferio sur o que las mentiras hacen llorar al niño Jesús o que en chino la palabra crisis también significa oportunidad o que la vida es un fracaso tras otro, hasta que deseas que Flanders se muera o que el alma se puede vender o que las caricaturas japonesas pueden causar epilepsia o que las computadoras no tienen una tecla cualquiera o que Fidel Castro tiene un billete de un trillón de dólares; y si no: son unos perdedores sin vida.
) Fin de paréntesis.


Pues así me siento yo. Odio las netbooks. Snif.

Fin del post


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Las netbooks son inventadas para los Hobbits.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Sin Patria.

Previamente en moneda al aire:

"Gezeta hace proselitismo de Tu mero mole con esta página. Descubrimos que es un torpe con los tenis de la marca de la estrella, que los viajes le causan una sensación rara y que está enamorado ."

Cuando me preguntan ¿De dónde eres? me cuesta trabajo responder, porque a ciencia cierta ni yo lo sé. Políticamente soy oaxaqueño. De la costa para ser exactos. Sin embargo geográficamente soy del Estado de Sinaloa. Yo nací en el paradisíaco puerto de Mazatlán; pero casi toda mi vida la he pasado en la Ciudad de Oaxaca. Así pues, yo no soy de aquí, ni soy de allá.

Volviendo: cuando me preguntan mi origen prefiero explicar todo esto que acabo de decir porque a pesar de todo eso no tengo un lugar al que sienta que pertenezco. Mazatlán, Oaxaca (centro y la costa) me encantan, pero no siento ninguna de ellas como mi patria. Como mi casita. Al tener padres separados esto es aún más difícil pues tengo dos casas en dos ciudades distintas.

También me encanta Puebla (la ciudad (no la gente)) y amo el DF. Me gustaría vivir ahí, me gustaría ser chilango. O me gustaría ser de Morelia. O de Guanajuato. O de Jalisco. O etc,. etc., etc.

Tiendo a enamorarme fácilmente de los lugares que visito; tanto que al poco tiempo imagino cómo sería y si me gustaría o no vivir ahí, soy un facilote, ciudadísticamente hablando.

No tengo patria. No siento pertenecer a ningún lugar. Soy de donde me guste ser.



martes, 24 de noviembre de 2009

Catarsis

Tenía un buen texto preparado en mi compu sobre esto, pero no prende, entonces improvisemos antes de caer en la desesperación que eso implica, sobre todo porque si no lo hace, no habrá histerieta este viernes, Twitter por las noches y Facebook por la tarde, pero tengo cosas más importantes que hacer, que preocuparme de eso. De momento.

Alguna vez mencioné lo mucho que disfruto viajar, aunque sea un viaje relámpago. Aunque sea un viaje a un lugar muy cercano. Disfruto de sobremanera hacerlo. Mi sueño guajiro es ser millonario y pasar toda mi vida viajando. O tener un trabajo donde me paguen por viajar, sería mejor aún. O tener una casa donde tenga muchos muchos gatos. O volverme un blogstar y que también me paguen por ello. O vivir comiendo queso toda la vida. O la paz mundial.

Volviendo al tema: últimamente los viajes que he hecho me han resultado muy catárticos. Empiezo a creer que yo soy un trotamundos y no soy una persona que está destinada a estar en un sólo lugar.

Estando en Oaxaca me emocionaba la idea de venirme a Puebla. La he pasado bien aquí, y tambièn no tanto. Pero no termino de darme a la idea de que NO soy un turista y que si estoy acá es porque así lo elegí. Creo que me sentiré un turista toda mi vida. Siento de pronto que estoy en un sueño y despertaré de nuevo en Oaxaca y mi vida continuará normalmente: así de aburrida como hasta ese entonces. Así de aburrida como hasta ahora, y voy a querer de pronto irme a otro lugar porque me canso y no me hallo en ningún lado.

Tal vez me emociono mucho con los lugares nuevos y ya que siento que no tienen nada que ofrecerme me dan ganas de botarlos y huir. Desaparecer y empezar de nuevo. Si yo hiciera un viaje como el que hará Lilián, al regreso estoy seguro que estaría desubicadísimo, como siempre. Espero que a ella le vaya bien.

Aún recuerdo el comentario que le hice y me siento tonto leyéndolo porque no aplica para mí, no ahora.

"Creo que la nostalgia anticipada siempre es más fea que la nostalgia nostalgia. Después ya ni te acuerdas tanto, y más si vienen cosas más bonitas. También me pasó."

Y sí, luego vienen cosas bonitas, pero me aburro. Y sí me acuerdo de la nostalgia, y es ahí donde decido que lo mejor es que todo inicie de nuevo. Y me da otra vez esa nostalgia anticipada de la que ella habla, que no termina siendo nostalgia, sino anhelo. ¿Estoy mal? ¿Se entiende mi punto? Porque yo no lo entiendo bien.

Conclusión: soy un perdedor que no sabe lo que quiere, bái.

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Update: ¿Vieron la película Into the Wild? Yo quiero ser como el personaje que hace Emile Hirsch, pero sin morir de hambre y con dinero. Y sin los osos ni comiendo alce. Ni el rìo ni comiendo esas plantas raras goeeei.

martes, 17 de noviembre de 2009

No mames. Digo, No memes

Usted, querido y amable lector ¿sabe lo que es un meme? La wikipedia nos dice esto. Y según un diccionario bloggero que alguna vez vi y del que he olvidado su url, son ideas lanzadas en un sitio o blog, que rápidamente se propagan por toda la red. Como un virus.

En muchos blogs es común encontrar posts diciendo que han sido premiados por fulanito y que deben contar algo referente a algún tópico y luego "pasarlo" a chorrocientas mil personas, que a su vez lo pasarán a otras chorrocientas mil personas, ad infinitum. (¿Recuerdan las cadenas de mail?).

Gente, de verdad agradezco cuando me toman en cuenta para algo así, pero no siento ese premio como mío cuando me lo avientan junto a 417 personas más. Si me enfermo de algún virus desconocido o que sólo ha infectado a un grupo pequeño de personas, me sentiré especial. Pero si tú, tú o tú, me contagias de gripa y yo contagio a mi familia, y así sucesivamente no tendrá nada de especial. ¿Se entiende mi punto?

Así que hoy quiero decir: "Adios a los memes". Adios a los premios virales. Repito, agradeceré de nuevo cuando me lo "pasen", pero ya no esperen que lo coloque en la barra lateral de mi blog, ni que haga el test/cuestionario/confesiones/texto o lo que pida. Recibiré y presumiré los premios que sean hechos sólo para la ocasión y no esos que están destinados a estar por toda la blogósfera. Lo sé, soy un mamón, pero quiero sentirme especial. ¡Quiéranme!

Si quieren, hagan premios como los que yo hice cuando fue el aniversario de mi blog y que muchos hacen alguna vez al año/semestre, porque esos son diferentes. Son como en la analogía del virus raro y de la gripa, el virus raro. Esos si se sienten bonitos chingáo. Esos son especiales porque van sólo para algunas personas.


¿Y de qué viene todo esto?

De que en el próximo post, pretendo hacer una pequeña cadena que realmente valdrá la pena seguir. Y que no será como todas esas cadenas que todo mundo hace.


sábado, 14 de noviembre de 2009

Hablando de estupideces.

Tal vez algunos recuerden que durante la época de muertos yo rogaba en Twitter que alguien se dignara a aventarme -por lo menos- un pan duro de muertos y compartirlo con el chocolate de Oaxaca que yo tengo en mi casa. Me negué, en un principio a comprar porque esperaba que alguna alma caritativa me lo donara, y como eso no sucedía, decidí comprar. Esperé que alguien me recomendara un panadería en Puebla donde fuera delicioso (Pero cuando me enteré que ahí al pan de muerto le llaman hojaldra, se me desantojó, pero esa es otra historia) y tampoco lo logre. Bueno sí después, pero ya no era lo mismo.

Creí entonces que este sería el primer año en toda mi vida en que no comería pan de muerto, lo cual ya estaba un poco bien, porque he comido como cerdo en estos últimos días.

Los dias pasaron ya con mucha tranquilidad como lo han notado. Mi berrinche en Twitter acabó tal vez el 4 de noviembre con una resignación total. Hoy que llego al DF a casa de mi tía, lo primero que me dice, después de que me dio de comer fue: "Mira mi'jo, traje pan de muerto que hornearon tus tías". Por un momento creí que serían fósiles de pan de muerto, pues ya pasaron muchos días de eso ¿no? ¿a cuánto estamos? Pero el pensamiento fue interrumpido por mi tía que me dijo: "Es de hace tres días. Lo prepararon tus tías especialmente para que nos trajéramos y para que te diéramos a ti y a tu primo, porque el pan de acá no sabe igual. Orita en la noche te preparo chocolate". En ese momento me sentí la persona más feliz del mundo.

Cómo era posible que algo tan simple como el pan de muerto me causara tanta alegría...

[Señor lector, usted se deberá estar preguntando que cuál es la relación del título del post con este texto y con este tuit. Yo también me lo pregunto. Así que vamos al grano]

Mi tía me dijo que pusiera un mantel en mesa. El nuevo. El que acababan de comprar. El que es color blanco resplandeciente.

Recibo mi taza de chocolate. Veo el pan, estoy tan emocionado, comeré pan de muerto. Babeo. Babeo más. No puedo esperar a probar el pan de muerto horneado por mis tías. Chopear el pan en el chocolate y disfrutarlo. Es un sueño... Estiro mi mano, y soy tan estúpidamente imbécil que tiro TODA la taza de chocolate sobre el mantel nuevo. Una taza de chocolate como de 734 ml. -ok, exagero- Todo el chocolate sobre el mantel que no sé dónde compraron, pero que aún tenía en la envoltura la ficha del precio, y que no voy a mencionar porque me siento estúpido de llenar de chocolate un mantel tan caro. Nuevo.

No logro entender cómo me puedo cargar tanta estupidez y torpeza.

Ahí voy de nuevo: ¡Dios! ¿Por qué me hiciste tan pendejo?, ¿Quién compra manteles tan caros?, ¿Por qué me haces hacer estos osos? ¿Por quéeeee?

Soy un imbécil.




Ubicación fail.

Mi sentido de la orientación siempre ha sido muy bueno. A mi familia le gusta tenerme de guía de turistas cuando vamos de vacaciones porque saben que con echarle una mirada al mapa y hacer una lista de lugares que me parecen interesantes, sabré cómo llegar. Siempre es así.

A muchos les aterra ir al DF porque creen que sus miles de calles son laberintos que los perderán por siempre jamás. Yo, nunca me he perdido en el DF. Desde la primera vez que fui siempre me he sabido ubicar bien.

Me burlo de aquellas personas incapacitadas mapísticamente para hallarse en el espacio y tiempo.

Corte a:

Hoy me perdí de la forma más estúpida que puede haber. En un pueblito fresa al que sólo había ido una vez, hace dos meses; que sólo tiene: como 7 calles, unas cuantas casas, una universidad fresa, un starbucks, un McDonald's, un Burger King y más negocios de ese tipo.

¿Quién es tan imbécil para perderse en un pueblo tan pequeño?

[Se escucha que todos los lectores gritan al unísono: ¡Pues tú gezeta!]

Pues sí. Me escupo a mí mismo y a mi superdesarrollado sentido de la orientación. ¡Dios! ¿Por qué me das Google Street Viewer sabiendo que sólo lo usaré para stalkear y no para los fines para los que fue creado? ¿Por qué me dejas que me duerma en los camiones? ¿Por qué no me despiertas a tiempo? ¿Por qué pones en mi camino a gente tan estúpida que no sabe lo que le pregunto y aún así me contestan?(¿No odian a esa gente que te dice: "Ps mire joven, camine dos cuadras. Dé vuelta a la derecha y camine media cuadra más y ya llegó", cuando no es cierto?) ¿Por qué no me recuerdas que hay que cargar el celular cuando hay que salir de casa? ¿Por quéeeee?

Soy un imbécil.

Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es: Cholula. Pinche pueblito fresa.


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PD: Una disculpa pública a Gus por dejarlo plantadísimo (de nuevo). Ya me ha de odiar, no es la primera vez.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Hazlo tú mismo

Tal vez lo sepan, pero para los que no. Soy alguien al que le encanta la “todología”. Siempre he pensado que yo sería feliz haciendo cualquier cosa. Que mi vocación es inexistente, porque mientras empiezo a conocer algo, descubro gusto por otras cosas, y así sigo. Nunca me detengo.

Desde siempre me ha gustado ser una persona independiente. Valerme por mí mismo siempre ha sido algo primordial. En mi casa, mis hermanos siempre fueron muy dependientes de mi mamá para comer. Si ella no estaba, preferían esperarse a que llegara, o comer lo clásico: huevos. Yo, siempre prefería improvisar y preparar cosas distintas, porque no me gusta comer lo mismo dos días seguidos. Ahora sí lo hago, pero porque soy pobre.

Una vez que quería ir a cortarme el cabello porque estaba ya muy mechudo, encontré cerrada la estética, y como soy muy desesperado y tenía que ir a una fiesta, me corté el cabello yo mismo. Un desastre, pero pues ya qué. A partir de esas vez aprendí que no es necesario depender por completo de algo o alguien, siempre que podamos hacerlo solos. Claro, aprendí a cortarme el cabello sin darme en la madre tan feo. En general sí voy a la estética, pero “por si acaso” no está de más saber.

La primera vez que viví solo, mi obsesividad compulsiva casi me hace llorar después de recorrer toda la ciudad y no encontrar un clóset que cupiera a la perfección en el espacio destinado para ello. Lo solucioné yendo a una maderería a comprar madera y me fabriqué mi propio armario que no es por presumir pero quedó chingón. Y como sobró madera, fabriqué la base de la cama, porque aún no la compraba.

Tal vez es medio jipi mi idea, pero también siempre he tenido el sueño de tener un gran jardín en donde pueda sembrar mis propias hierbas para la cocina y algunos vegetales ¿no es tan mala idea no? Entre más independiente sea yo, más feliz me siento.

En la cocina de mi casa, hubo muchos productos que preferí investigar cómo se elaboraban y hacer yo, como mermeladas, mayonesa, crema de cacahuate, granola, aderezo mil islas, barras de avena, pasteles, cajeta, leche condensada, tés, pulpa de tamarindo, y cualquier cosa que me llamara la atención. Incluso el pan de muerto y la rosca de reyes los hacíamos en casa.

Una vez pasando por una tienda donde vendían cosas hechas con materiales reciclados, vi una lámpara que me encantó, que estaba hecha con los conos de cartón en dónde vienen los huevos. Cuando vi el precio se le quitó el encanto, pues costaba 400 pesos que porque según es una tienda bien alternativa gooooeeei. Sólo inspeccioné un poco el diseño y esa misma noche puse manos a la obra. Me corté varias veces, porque soy bien torpe, pero gasté, si mucho, 30 pesos del aerosol negro para pintar y ya.

Las bufandas son uno de mis accesorios favoritos. Pero siempre me han gustado aquellas que son largas, y que les puedes dar vueltas y vueltas sin que te queden como moño. Entonces como no encontraba suficientemente largas, pues aprendí a hacerlas, y ahora yo me tejo mis propias bufandas.

Cuando entraba a los webcómics me asombraba de lo bien que dibujan esos seres superdotados, comúnmente llamados moneros. Cuando veía sus perfiles en Twitter me gustaba ver como ponían avatars hechos por ellos mismos. Días después, surgió “La Historieta”.

Pienso que si nos dedicamos y encontramos esa satisfacción en fabricar nuestras propias cosas, podremos hacer lo que sea. Sé que a veces es más fácil ir al super y comprar una mermelada de naranja, pero si comemos una, hecha por nosotros y más rica, vale la pena el esfuerzo ¿Soy muy chairo? ¿O sólo a mí me pasa?

lunes, 2 de noviembre de 2009

¿Adivinen qué?

Me fui al DF.

Ya regresé y ando con sentimientos encontrados.

El DF me sigue gustando mucho.

No puse la Histerieta del viernes -se las debo-.

Prepararé un post al respecto de mi viaje.

Pero hoy no.


Salebái

jueves, 29 de octubre de 2009

Alguna vez dije: "Cuando viva solo, voy a comprar mucho queso, y sólo eso voy a comer"


Y ahora estoy obeso.


Siempre he sido fanático de los quesos. Cualquiera que éste sea. No importa si es suave, duro, añejo, azul, enchilado, seco o fresco. Todos son geniales. No he encontrado hasta el momento alguno que no me sepa bueno.

Desde que tenía como 7 años tuve la inquietud de probar todos los quesos existentes. Pues cuando iba al súper con mi mamá, me sorprendía ver la cantidad de ellos. Mi mamá me compraba uno que venía en triangulitos que se llama "La vaca que ríe", buenísimo; Me encantaba también, cuando iba a visitar a mi abuela y ella preparaba queso fresco; Hay un queso de la costa de Oaxaca que se llama "de prensa" que en textura es muy similar al Cotija, más no en sabor. Es delicioso; De las pizzas siempre me han gustado las que lleven más queso. Cuando era niño pedía, o bien de 4 quesos*, o una margarita (la que sólo es con salsa de tomate, orégano y queso), y si había que pedir de otra que no fuera esa, la pedía con extra queso.

Siempre he creído que el queso es un alimento maravilloso. Puede usarse para preparar infinidad de recetas como ingrediente principal, o puede ser excelente acompañante de muchas otras. Yo, soy de la idea que el queso le va a todo. No importa qué haya de comer, siempre debe existir una variedad de queso que le vaya a esa comida, como "guarnición".

Cuando estaba en la prepa, compraba, del dinero que me daban para mi semana, uno o dos pedazos de queso distintos en el súper, para probarlos. Decidía en qué sería muy bueno ese queso. Y si me gustaba mucho, repetía la dosis la siguiente semana.

Cuando empecé a trabajar, que ya podía darme más lujos, me compraba de aquellos que son más caros, igual sólo para probar y adoptar, tal vez, algunos como parte de mi dieta. Algunos de ellos en tiendas especializadas. Mis amigas francesas (Blabdy y Flo), que decían que yo era un francés nacido en México, me apodaban "Monsieur fromage" (Señor queso) pues siempre quería intercambiar recetas con ellas, y yo me interesaba particularmente, en aquellas en donde hay queso de por medio. Me mandaron alguna vez un libro de quesos franceses. De los cuales, obviamente he probado como el 2%, que son de los que venden acá, o de los que ellas me han mandado.

Alguna vez dije: "Cuando viva solo, voy a comprar mucho queso, y sólo eso voy a comer" Y eso he hecho. Yo, prefiero comer queso, por encima de la carne. La carne me harta a veces y prefiero algo un poco más vegetariano y/o con queso, obviamente. El queso es genial. ¡Simplemente maravilloso!

En mi refrigerador (pero hoy no, porque ya me lo acabé casi todo) generalmente se puede encontrar: queso de prensa, queso fresco, quesillo (queso Oaxaca), queso manchego, queso cotija, queso seco, queso mozzarella y algún otro que haya comprado.

De verdad que puedo pasar toda mi vida comiendo sólo queso. Bueno, menos el amarillo, porque ese sólo es bueno si no nos excedemos. Y en los nachos. Pero de todos los demás sí. Por eso estoy gordo.


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*Nunca pidan la pizza de 4 quesos de Domino's. Es asquerosa. Usan una combinación rara de quesos que se obtiene de la leche de alguna vaca radioactiva. Bueno, no lo creo, pero no usan la combinación de 4 quesos de algún restaurant italiano.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Soy eso que critico

Soy bien raro. Muchas veces (muchas de verdad) hago eso que critico. Muchas veces me doy asco de hacer cosas que me caen tan mal como la de dejar las cosas para el final.

Odiaba a mi hermana cuando me hacía acompañarla en pleno 24 de diciembre a las nueve de la noche por una blusa, pantalón y/o vestido porque no sabía qué ponerse para la cena de navidad. Odiaba a mi hermano menor cuando me decía que lo acompañara a la papelería en domingo a las ocho de la noche porque olvidó comprar la lámina del Reino animal y vegetal. Odiaba en la escuela a mis compañeros de equipo (siempre odié a mis compañeros de equipo pero eso es para otro post) cuando me pedían en el último momento cuál era el tema que teníamos que exponer al día siguiente.

Odio ser impuntual (aunque últimamente lo he sido (y mucho)) porque me choca hacer las cosas a la carrera y no tener tiempo suficiente de lo que sea, incluso de disfrutar ir en el camión, viendo todo y nada, y dormir; en lugar de estar pensando en lo tarde que llegaré, que plantaré a alguien y que se enojarán conmigo de por vida.

Odio dejar las tareas para el último día porque soy muy desesperado. Soy un ñoño, prefiero hacer algo de calidad y corto, pero con tiempo, que algo largo, de ultima hora y todo gracias a wikipedia.

Odio la comida rápida (bueno, no la odio, pero evito consumirla mucho) porque no me da el tiempo de disfrutar la espera y saborearla. Me encanta la comida lenta porque a fuego bajo siempre es mejor.

Corte a:

Con mi cuerpo siempre he sido muy despreocupado. Desde que era muy pequeño.

Cuando me operaron del apéndice casi muero porque la apendicitis se complicó más de lo normal por no tratarse a tiempo; en el previo cuando tenía dolor de estómago tomaba un té o un alka seltzer a escondidas para sentirme mejor y voilà.

Muchos recordarán cuando me lastimé mi dedo. Posts acá, yacá. Que por la desidia de no atenderme a tiempo y creer que era algo menor que se curaba solo. Si Wolverine podía por qué yo no, nada más era cuestión de tiempo; tuvieron que hacerme entonces una minicirugía y estuve con el dedo vendado e inútil por mucho tiempo. Yo lo hice ver cómico porque soy bien mamón y había que sacar provecho, pero pudo haber estado peor.

Hace unos meses me lastimé mi rodilla y fue muy incómodo y doloroso durante dos semanas caminar, correr, moverme y muchas cosas más que no pretendo decir porque hoy es domingo familiar. ¿Qué hice? NADA, no fui al doctor ni me compré unas X-ray, ni me preocupó ¿Y qué pasó? El dolor se fue, de repente quedó una molestia menor pero el dolor se fue. Me es incómodo a veces cuando bajo las escaleras, pero incómodo, como no duele pues no me preocupa.

Corte a:

La semana pasada estuve dos días y medio sin comer simplemente por la razón de que: no-me-daba-hambre, ¿qué-de-malo-hay-en-eso? Luego me comí una sopa; después pasé otro día y medio sin comer también por la misma razón y ayer de nuevo comí, pero no sólo comí. Tragué. Todo el día. Como si hubiera guardado todo el hambre de varios días para ayer.

Corte a:

No aguanto el dolor de estómago por haber tragado como perro. ¿Y adivinen qué? En mis planes sólo tengo contemplado: Lavar un poco de ropa, hacer mi tarea y hacer el aseo del departamento. No me pidan ir al médico si ya me conocen. Si sí, cuando ya no pueda más díganme "Te lo dije" pero saben que ahora no lo haré.

Me caigo mal.