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lunes, 22 de noviembre de 2010

Sueños insomnes

Soñé que estaba dormido, que despertaba y de la nada descubría que en la lengua tenía un montón de espinas atravesadas. Espinas grandes como palillos chinos y negras. Más o menos como espinas de erizos.

Lo raro es que no me dolían pero me daba mucha "cosa" y vergüenza y no se qué tener unas espinas tan feas en la lengua; así que decidí arrancármelas yo mismo. Y agarrré una pinza.

No sangraba al retirarlas, sólo me dolía un poco. Pero me aterraba la idea de que mi lengua se quedara con un montón de hoyitos e imagínense cuando tomara café caliente, todo se iba a colar entre los agujeros y, seguramente, me iba a doler mucho.

Poco a poco las iba quitando todas. Me sorprendió ver que en algún momento ya eran demasiadas las que había juntado. Todas sobre un platito.

Solo quedaba una, una que se veía la más gruesa y larga de todas; atravesando el frenillo de la lengua y llegando hasta atrás. La empecé a quitar y noté que ésta estaba como más encarnada y dolia mucho. Además tenía miedo de que, como a los que les hacen mal una perforación en la lengua, me quedara sin sentido del gusto. O eso es lo que dicen. No conozco a alguien que se haya quedado sin sentido del gusto durante una perforación en la lengua. Pero de todos modos pues qué pavor. Porque nunca podría saborear las cosas y todo sería como comer papel. O madera, o papel con madera.

Me vi en un espejo para ver cómo habia quedado mi pobre lengua y me desmayé. Desperté, en el sueño nuevamente, y me tomé un vaso de leche y no me supo a nada, comí otras cosas y nada. Había perdido el sentido del gusto. Y entre que estaba llorillore pues que despierto.

Desperté con mucha hambre, dolor de cabeza, y de malas y pues ya mejor me fui a comer y me desayuné unos waffles con miel de maple que me supieron a gloria, entonces me alegré que sólo haya sido un sueño y fui un poco más feliz. aunque seguía y sigo de malas y pues ¡putos todos!

¿Interpretaciones de mi sueño?

jueves, 22 de abril de 2010

Como perder un teléfono en unos sencillos pasos.

  1. Sea muy pendejo.

Fin.


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No, ya en serio:

  1. Vaya a desayunar a un café al cuál nunca ha ido.
  2. Aproveche el servicio y conecte su teléfono celular a la corriente eléctrica de tal lugar.
  3. Distráigase.
  4. Desayune.
  5. Haga sobremesa usted solo, haciendo la tarea que no hizo el día anterior.
  6. Pida más cafe.
  7. Pida la cuenta.
  8. Sea pendejo y olvide el paso 2 (ojo, este paso es importante).
  9. Pague y retírese.
  10. Acuérdese del paso 2 cuando hayan pasado dos horas.

Fin.

lunes, 8 de marzo de 2010

Cosas que me cagan. Volumen ocho millones.

La semana pasada me encontré en el messenger a un amigo que no he visto desde hace milenios. Muy emocionados -él más que yo- de que nos reuniéramos, quedamos de vernos al otro día. Él tenía muchas cosas que hacer y me dijo que temprano le mandara un mensaje, que él me iba a responder a qué hora y en dónde nos veríamos.

Al otro día hice eso. Yo supuse que iríamos a comer, pero como dieron las 3pm y nunca recibí su mensaje pues creí que iríamos por un café, pero como dieron las 7pm y nunca recibí su mensaje creí que iríamos por una chela, pero como dieron las 10pm y nunca me contestó creí que tal vez estuvo muy ocupado todo el día y no pudo. Así fue. Le llamé y me pidió disculpas diciendo que había tenido un 'día de locos' y que al otro día segurito segurito sí nos veríamos.

Al otro día le mandé el mensaje como habíamos acordado y nunca me respondió. Todo el día estuve esperando su pinche mensaje. Ya no le llamé. Han pasado varios días y no recibí su respuesta. El viernes me lo encontré en el messenger y no me dijo nada. Yo andaba bien emputado que tampoco le dije nada.

De verdad ODIO cuando la gente no tiene la amabilidad de responder a un pinche sms. Digo a veces no se puede lo sé. Que la batería, que la señal, que falla el sistema, que la verga. Pero ¡caray, qué feo cuando te hacen eso siempre! Me molesta porque yo siempre respondo. Claro, si el sms amerita respuesta. Si no tengo crédito siempre pido que me regalen un mensaje. Siempre aplica, ¡cuestan un peso! De verdad me desespero cuando no tengo forma de contestar. Pero los que me conocen saben que si me mandan un sms lo respondo.

Viene a colación, también, que la semana antepasada mandé como mil sms y sólo como dos me contestaron. Es frustrante que la gente haga eso. O sea, cuando los sms costaban millones de dólares y lo mínimo de saldo que se le podía poner a un teléfono era una ficha amarilla de 100 pesos que vendían en escasos lugares, lo creía. Pero ahora que sólo puedes ir al Oxxo y recargar 20 o 30 pesos es una mamada.

viernes, 26 de febrero de 2010

Paciencia, condescendencia y pendejez.

Muchas veces he mencionado que odio la impuntualidad, a pesar de que a últimas fechas me he vuelto -casi- uno de esos seres mutantes. Siempre trato de llegar a la hora acordada, si voy a llegar tarde me tomo la molestia de avisar de preferencia antes -y no ya que es el momento- para evitar que con quien me cito tenga que esperar de más y pueda hacer otra cosa mientras tanto. Antes de salir de su casa, por ejemplo.

Deben de saber que los puntuales saben administrar cada minuto; son seres mitológicos capaces de calcular el tiempo perfecto para salir de su casa o de donde estén y llegar al destino con tiempo de sobra, o exacto. Nada que ver con los frikis de la puntualidá, ésos que llegan 4 horas antes y/o ésos que te regañan por llegar 2 minutos y 17 segundos tarde y que hasta te dicen que por gente como tú el país está como está.

Para los puntuales hay reglas no escritas, como la que dice que el tiempo de tolerancia es de 10 o 15 minutos. Algunos son más generosos y otorgan 20. Hay quienes más, pero es seguro que ya no esperan con la misma paciencia que la de los primeros minutos. Con respecto a este punto quiero abundar:


Cuando tengo que esperar a alguien, no me impaciento si tengo que esperar 20, 30 o 40 minutos. A veces sí, pero finjo que no; siento que si alguien llega tarde tal vez es mi culpa por no avisarle con 3 días de antelación, que tal vez fue abducido y que hay que esperar. Digo, una abdudción no es cosa de unos minutos ¡que alguien piense en los aliens! Que tal vez no tengo porque desesperarme aunque me lo haya hecho anteriormente y aunque me lo haga después porque tal vez en alguna ocasión yo esté en el caso contrario y necesite esa tolerancia. Aunque todos sepamos que no.

Tengo una amiga que siempre llegaba una hora tarde y comencé a citarla una hora antes para que llegara a tiempo en lugar de hablar con ella y decirle cosas como: ¡Tienes un problema, imbécil. Eres impuntual! Después cuando descubrió que la citaba antes, a propósito, volvió a hacerme lo mismo: llegaba una hora tarde. Creí que lo tenía merecido por alterar sus costumbres natas de impuntualidad. Alguna vez la esperé dos horas para ir al cine ¡dos! ¡¡DOS!! Ella juró durante la última hora que sólo le faltaban "5 minutos". Fingí que no pasaba nada aunque hervía de rabia por dentro y al salir de la función se la dejé caer (sin albur, cerdos).

La próxima vez que nos íbamos a ver no llegó. Cuando le marqué me enteré que estaba en un hospital con la pata enyesada porque la habían atropellado por tratar de llegar puntual. No fue mi culpa, lo sé. Y ni fue tan grave ¡Tan pendeja ella! (hola) Pero en ese momento pensé que sí. A partir de ahí decidí soportar a los impuntuales aunque me dejaran plantado o esperando otras dos horas ¡dos! ¡¡DOS!! Porque que tal que les pasaba otro accidente.

El miércoles que Fayer nos citó para ir a cenar sushi a las 7pm., llegó casi a las 9pm (sí, él citó y él fue el que llegó tarde). Cuando me desesperé de que, aparte de él, los demás no llegarán, le iba a mandar un mensaje. Y escribí un mensaje muy molesto. Mucho. Cuando iba a enviarlo mi celular murió. Entendí éso como un mensaje divino, proveniente desde el cielo de los impuntuales. Acto seguido fayer apareció entre luces de colores, humo negro y su banda gay. Se hizo el sushi y todos vivimos felices por siempre. De haberle mandado el mensaje tal vez me hubiera arrepentido. O tal vez el metro en el que venía se hubiera descarrilado y hubiera causado la catástrosfe más grande después del terremoto del 85. Y no cabrían tantas patas enyesadas en mi conciencia.

Siempre he dicho que soy una persona muy paciente -tal vez ése es el error, decirlo- o tal vez soy muy condescendiente o tal vez muy pendejo. ¿Se dan cuenta cómo a pesar de todo sigo defendiento a tanto pinchi impuntual?

Así que para finalizar, diré un mensaje muy molesto y tal vez ofensivo y grosero a los ojos del lector para todos aquellos que no saben que puntualidad es respetar el tiempo de los demás:

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Ya, chavos. Bájenle a su impuntualidad. Gracias.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Los blogs no han muerto...

...Los que mueren son los bloggers.

Como blogger, yo crecí con muchos bloggers que hoy han dejado de postear parcial o totalmente, y los que lo hacen sólo dicen que su blog ha muerto o que están en una "pausa" porque todo lo que tienen que decir lo hacen por twitter, o facebook ¡Patrañas!
Me encantaba la originalidad de Plaqueta (¡gracias por volver!), la irreverencia de Chidoguan, la mamonería (sic) de NEB (que sigue posteando pero ya no es el mismo de antes ¿sólo yo pienso eso?) la locura de Mario Flores, la aún más grande locura de sirako, lo enfermizo de (I_I), los filosóficos escritos de Sofía Tellez, la creatividad de Sardina y algunos más que están igual de desaparecidos. ¿Dónde están señores?
Afortunadamente, algunos con los que "crecí" siguen dando lata por todos lados, como Chilangelina, Rox y Tazy. ¡Gracias, chicas!
Así es, los blogs no mueren, señores. Y siguen ahí como constancia para los que quieran ver lo grande que fueron y que no exagero; son los bloggers los que van muriendo. Son ellos quien han dejado de tener ideas y/o no saben conjugar la vida microposteril con la posteril. O lo que sea.
Mucho he leído sobre el tema, de que ya no tienen más que dar, que prefieren ahora lo chiquito porque es más conciso, rápido y sensual, pero ya lo dijo Lilián en este post: "SIEMPRE HAY DE QUÉ ESCRIBIR", palabras más, palabras menos. Y mírenla, qué bien lo hace ella.
Señores, tener un blog no es ninguna responsabilidad. lo sé. No es un trabajo pagado (tal vez para algunos sí) lo sé. No es un trato con el diablo del que depende sus vidas y deban escribir en él, también lo fucking sé. ¡Pero caray! Siempre hay de qué escribir (repitiendo palabras ajenas). Siempre podemos quitarle 5 o 10 minutos a algo de aquí y a algo de allá y escribir un post, por muy pequeño que éste sea. ¿Qué les pasó, carajo? Realmente me gustaría que esa gente de la que hablo (y a los que les quede el saco) dijeran. ¿En qué momento sucedió? ¿cómo fue? y ¿por quéee?
Siento feo que aquellos que "me formaron" como blogger se hayan ido. Aquellos con que soñaba que alguna vez me comentaran ya no estén con nosotros. Aquellos cuyas palabras me inspiraban hayan pasado a mejor vida. Y sí, hablo como si hubieran muerto. Pero sí, lo hicieron. Muchos lo hicieron. No la persona ob-via-men-te, sino los bloggers dentro de ellos.
Pero por suerte, existen nuevos bloggers. Una nueva generación de güeyes que como tú y como yo aún pueden complementar una cosa con otra. Hay muchos (habemos, pensando egocéntricamente, por qué no) que no por llegar tarde al boom de los blogs son menos talentosos que los "pioneros" que ganaron fama por ser los primeros en decir lo que muchos podemos decir. por contar lo que a todos nos puede pasar.
Y para muestra, para todos aquellos que creen que los blogs han muerto, para todos aquellos que se quedaron con la generación vieja y para todos aquellos que creen que con Twitter murieron los blogs; los invito a leer a éstos, que actualmente son mis bloggers favoritos, que, justo como antes lo pensaba, ahora lo hago: "quiero ser como ellos":
Y claro, las anteriormente mencionadas Chilangelina y Lilián. Y muchos más que tal vez olvidé listar, o que me falta conocer, pero que también están pegando duro, goeee.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Ubicación fail.

Mi sentido de la orientación siempre ha sido muy bueno. A mi familia le gusta tenerme de guía de turistas cuando vamos de vacaciones porque saben que con echarle una mirada al mapa y hacer una lista de lugares que me parecen interesantes, sabré cómo llegar. Siempre es así.

A muchos les aterra ir al DF porque creen que sus miles de calles son laberintos que los perderán por siempre jamás. Yo, nunca me he perdido en el DF. Desde la primera vez que fui siempre me he sabido ubicar bien.

Me burlo de aquellas personas incapacitadas mapísticamente para hallarse en el espacio y tiempo.

Corte a:

Hoy me perdí de la forma más estúpida que puede haber. En un pueblito fresa al que sólo había ido una vez, hace dos meses; que sólo tiene: como 7 calles, unas cuantas casas, una universidad fresa, un starbucks, un McDonald's, un Burger King y más negocios de ese tipo.

¿Quién es tan imbécil para perderse en un pueblo tan pequeño?

[Se escucha que todos los lectores gritan al unísono: ¡Pues tú gezeta!]

Pues sí. Me escupo a mí mismo y a mi superdesarrollado sentido de la orientación. ¡Dios! ¿Por qué me das Google Street Viewer sabiendo que sólo lo usaré para stalkear y no para los fines para los que fue creado? ¿Por qué me dejas que me duerma en los camiones? ¿Por qué no me despiertas a tiempo? ¿Por qué pones en mi camino a gente tan estúpida que no sabe lo que le pregunto y aún así me contestan?(¿No odian a esa gente que te dice: "Ps mire joven, camine dos cuadras. Dé vuelta a la derecha y camine media cuadra más y ya llegó", cuando no es cierto?) ¿Por qué no me recuerdas que hay que cargar el celular cuando hay que salir de casa? ¿Por quéeeee?

Soy un imbécil.

Declaro la guerra en contra de mi peor enemigo que es: Cholula. Pinche pueblito fresa.


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PD: Una disculpa pública a Gus por dejarlo plantadísimo (de nuevo). Ya me ha de odiar, no es la primera vez.

miércoles, 28 de octubre de 2009

¿Qué pedo con la vecina del 304?

Cuando uno se muda a vivir a cualquier lugar, deberían de dar un manual con las reglas para comportarse con los vecinos. Reglas básicas que sólo incluyeran unos cuantos puntos primordiales para llevar una relación cordial con aquellos que viven al lado, o enfrente de uno.

Un vecino, si bien, no es necesario que sea nuestro amigo, debería ser alguien en quien podamos confiar y ayudarnos unos a otros, en caso de que alguno lo necesitara. Pero en este mundo existen seres, que parece que nacieron en una cueva, alejados de la sociedad y que aprendieron a vivir así. Y que luego, en edad ya adulta los atraparon y no pueden acostumbrarse a la vida en cautiverio: Como mi vecina, la del 304, que para fines prácticos la llamaré: la vecinadeltrescientoscuatro, que se cree dueña del edificio en donde vivimos.

Vivo en un edificio que tiene varios departamentos. Veo entrar o salir mucha gente todos los días. Ya me familiaricé con algunos de los vecinos, y siempre he tratado de ser amable con todos, para recibir el mismo trato de ellos. Pero esa señora ¡Argh! por más que uno intenta, no'más no se deja domesticar.

Para empezar: TO-DO el santo día, la vecinadeltrescientoscuatro se la pasa regañando a su hija imaginaria, con llantos reales. Es que nunca he visto a la niña. Sólo la he escuchado llorar cuando la regañan por llegar 3 segundos tardes a la mesa, a comer, después de que le ha gritado que vaya a lavarse las manos, 2 segundos después de que le ha dicho que deje de jugar. No entiendo, de verdad, a esa gente que tiene hijos sabiendo que no los quiere o que no tienen la paciencia para aceptar que los niños son... pues niños. Llamaré al DIF.

Cuando el marido está en casa, no se oyen gritos de la señora hacia la niña. Sólo los del marido hacia la señora. De ahí viene, seguro, que la vieja ésta, se desquite con la pobre chamaquita.

Este chisme se quedaría en eso, de no ser porque la vecinadeltrescientoscuatro es toda una fichita.

Desde hace un mes más o menos, la chapa de la puerta de la entrada principal del edificio ha estado fallando, y se discutió entre todos, la posibilidad de cambiarla, porque a veces uno se tomaba hasta media hora en lograr abrir. El pedo fue que esta señora. De buenas a primeras, decidió un día cerrar dicha puerta con doble llave. Le puso llave a la otra chapa, de la cual, nadie, sólo ella tiene la llave, porque que'sque es la encargada del edificio. Esto provocó el enojo no sólo mío, sino de los otros vecinos, porque cerraba como a las 9 de la noche, y a esa hora muchos ni siquiera han llegado a su departamento. El problema real venía para los que no tenemos coche, pues no podemos entrar por alguna de las cocheras.

Un día, fui con mi roomie al gualmar que está a dos cuadras de la casa, a hacer el súper. Fuimos como a las 10, porque a esa hora casi no hay gente y es bien cómodo pasearse por los pasillos vacíos y ligar cajeros evitar tanta gente en las filas; total que para cuando regresamos, ya la vecinadeltrescientoscuatro había cerrado con llave la otra chapa. Se nos hizo fácil y obvio, tocar su timbre, pues si sólo ella tenía la llave, pues tenía que bajar a abrirnos. Tocamos el timbre varias veces. Hasta que respondió:

Vecinadeltrescientoscuatro: ¿Quién?

Nosotros: Los vecinos del 301, ¿puede abrirnos por favor? No tenemos la llave de la otra chapa. Y está cerrado.

Vecinadeltrescientoscuatro: Sí, ya está cerrado... Pero mira, pueden tocarle a otro vecino ¿Por favor? Porque estoy enferma de la gripa y está haciendo mucho frío, y pues no puedo bajar.

Nosotros: Peero... (y colgó su interfón)


Lo que tratamos de decirle es que nadie más tenía esa llave. Y sí, porque estuvimos tocando los timbres de los demás vecinos y nadie tenía. De no ser porque un vecino bajó y nos abrió una de las cocheras, pudimos entrar. Sino, nos íbamos a quedar de homeless toda la noche. Bueno, o hubiéramos llamado a un cerrajero.

Cuando subimos. Fuimos a tocar la puerta de la vecina, pero ésta había apagado todas sus luces, sólo para hacerle al cuento de que ya estaba dormida, porque al rato las volvió a prender.

Al otro día, todos los vecinos fuimos a reclamarle y ella se defendía con argumentos absurdos de que lo hacía "por nuestro bien, y por la seguridad de todos los que vivíamos en el edificio". ¡Patrañas! Se decidió, pues, que no volvería a ponerle llave a la otra chapa, y compusimos la chapa que no servía. Y todos felipes y con tenis. Todos, menos ella. Porque cada vez que nos la topamos, no nos regresa ni el saludo. ¡Pinche vieja malcogida!

¿Qué pedo con esa gente que no sabe vivir en armonía con los demás?

jueves, 10 de septiembre de 2009

Primer post en hora de clases

Tengo una clase aburridísima que desde que lees el nombre te da hueva, se abrevia DHTIC, que significa... Esperen veo el nombre... Ah sí: "Desarrollo de habilidades para el uso de la tecnología, la información y la comunicación" que es una materia 100% práctica "asegún" y nueva de todas las carreras en la BUAP, en donde nos la pasamos leyendo manuales. Puros temas interesantísimos como: La historia de internet, las ventajas de internet, lo emocionante de la tecnología y demás temas así bien fascinantes. Ok estaba siendo sarcástico por si no lo notaron.

Son temas bien interesantes, pero para todos aquellos que nunca en su vida han tocado una computadora y se sienten maravillados por "la nube de la información".

¡No miento! Los temas son así. sacados de libros de antaño -como de los 90's-, de esos que eran la novedad en su tiempo y manejan términos españolas como ordenadores, la supercarretera de la información y similares.

La actividad de hoy es sobre buscadores. Tuvimos que chutarnos antes un PDF de la historia de los buscadores, pasando por Yahoo, excite, altavista y claro, google. Bueno pues tenemos que hacer unas búsquedas y anotar cuantos resultados aparecen al teclear "Influenza AH1N1" , cuantos sin comillas, cuantos si le ponemos "en México" y cosas así ¿No mamen? ¿No es esto una porquería?

El entorno en el que trabajamos es una especie de Red Social chafa de la BUAP que incluye manuales, videítos, blogs, chats y cosas así. Y aparte hay que loggearnos. Debe ser para que nos sintamos acá "bien dos punto cero".

El martes nos dejaron una actividad que nos pedía dar la opinión de la plataforma y de la materia. Como yo soy bien valemadrista no me pude callar. Y el trabajo que originalmente debía ser de una hoja terminó siendo como de tres. Pura queja conmigo me cae. Pero todo lo que dije es cierto.

TODO está en el entorno, no sé por qué tenemos profesor. Sólo nos dice: "Den clic aquí, den clic allá y acullá". ¡Arghhh! Lo peor es que aún así hay muchos compañeros que dicen "¿En dóndeeee?" Ash. Odio esta materia. Jmjmjmjm

Lo bueno es que el profe no está. Los demás sólo abren su messenger y ya se creen los muymuy: Yo ya abrì tuiter, mi gúgul rider y me puse a postear ¿Quihubo?


UPDATE: ¿Qué demonios con esta actividad?


¡Jmjmjm! ¡Me niego!

viernes, 8 de mayo de 2009

Soy la persona más prejuiciosa de este mundo

Tiendo a juzgar demasiado a la gente por su ortografía o su forma de escribir. Soy demasiado fijado en los "horrores" ortográficos y a veces llego a hartar a los demás porque se los hago ver, a veces no de la mejor manera. Y no me molesta para nada que me digan ñoño o mamón por eso.

Soy tan, tan, TAN prejuicioso que incluso llego a considerar como PENDEJOS a todos aquellos que cometen errores ortográficos tales como "olle", "halla (refiriéndose a allá)", "haci", "boy", "aber" "aser", etc; Errores de intelecto (eso me dijo Borchácalas) como "Hayga", "vistes", "leistes", "terminastes" y demás "s" agregadas al final de las conjugaciones de la segunda persona en pasado; Los atentados terroristas al idioma como "k ondaz", "io", "zpero", "weno", "aiioz" y demás barbaridades metrofloggeras.

Simplemente no puedo evitarlo, no creo ser el único en pensar eso, pero de verdad que no entiendo qué pasa por la cabeza de estos idiotas. No pueden culpar a la "educasión" pues todos estaríamos igual, culpo directamente al intelecto de cada quien. Culpo también al poco interés por la lectura de las personas.

No pretendo decir con esto que se aprendan todas las palabras del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que se aprendan religiosamente todas las reglas ortográficas y gramaticales del español -que no estaría mal- pero por lo menos aprender las más básicas que existen. No es posible que gente de más de 15 años tenga errores tan garrafatales como los arriba citados. No soy una persona con una ortografía impecable. Sí, a mí también se me van errores a veces, pero me preocupo y trato de mejorar.

Lo reafirmo. Son PENDEJOS porque varios cometerán el error muchas veces aunque se los recalques mil veces, y creerán que están en lo correcto.

Hace dos años cuando aprendía francés, conocí a Blabdy, una francesa que estudia español, con la que me comunicaba por msn o skype. Me sorprendía saber que tenía una ortografía muy buena, mejor que la de muchos amigos míos a los que a veces me da vergüenza -lo juro- presentar por msn por su ortografía tan mediocre.

¡O sea NO MAMEN!


Y todo esto viene a colación (Si, no viene de a gratis) de que una PENDEJA, de acuerdo a mi definición antes dada se atreve a criticarme y decirme que en mis posts de Gaycolectivo me proyecto mucho y que le dan hueva. Pues claro que me proyecto, son MIS posts. Y si le dan hueva, pues que no los lea.

Seré muy mamón, pero opiniones como las de ella no valen nada para mí. ¿Y por qué me enojo? Porque suelo juzgar, pero antes veo a quien y por qué. Y me pregunto que con qué valor moral una persona juzga a alguien más cuando su único post en su blog es una pendejada que no merece ni ser exhibida.

En fin. Los quiero a todos