sábado, 2 de enero de 2010

De fiestas que no son fiestas, costumbres y muertes.

Hace un año se murió el último abuelo que me quedaba: el paterno; ésa, fue la primera vez que me tocó tan de cerca la muerte de un familiar pues en la muerte de mis otros abuelos nunca he estado ahí donde ellos fallecen.

En las vacaciones me tocó ver a un abuelo muy distinto al de siempre. Demacrado, débil y ya muy viejito. Me sorprendí, pues siempre, pasara el tiempo que pasara sin verlo, la próxima vez él siempre estaba igual que como la vez anterior. La última vez mi abuelo era otro. Para nadie era algo nuevo en pensar que sus últimos días eran esos que estaba pasando. Algunos creían que no llegaba a Navidad. Otros, que no llegaba a 2009. Fue el 26 de diciembre que él dejó de existir.

En el pueblo, como en muchos otros pueblos existe la tradición de hacer rezos durante 9 días para acompañar a la familia y para el descanso del difunto(sic). Nunca he sabido qué pasaje de la biblia hay que relate o se asemeje a esa tradición, pues casi todas las costumbres y tradiciones católicas tienen un trasfondo bíblico. El caso es que esa costumbre de los pueblos, en específico del pueblo de mi familia consiste en un gastadero enorme de dinero -independientemente de los gastos del sepelio y todo eso-, pues los días de los rezos se prepara café y pan para todas las personas que acompañan a la familia.

Pero la mía, como es una familia muy rara -aunque bonita-, y de competencia eterna y siempre quieren demostrar entre todos los hermanos quién es mejor que el otro, resulta poca cosa que lo que se sirva sea café y pan. Es por eso que en estos rezos, como los del año pasado, significó una batalla de quién era el que podía ofrecer lo mejor en el día que le tocaba (son 9 hermanos, uno no está en México, entonces 8: uno para cada día de los rezos y todos para el novenario). Entre todo ello hubo tamales, galletas, atoles de distintos sabores, chocolate, etc. Uno de los hermanos dio pan y chocolate y días después el otro hermano dio no sólo uno, sino DOS panes y chocolate. Cabe mencionar que como es un pueblo chico (y de infierno grande como en el post del fayer), todos se conocen entre todos y son muchos los que van a rezar(o a menos eso creo).

La batalla que decía de mis tíos, no existe como tal. No está escrito que así debe ser pero con las acciones uno se da cuenta; el novenario más que cualquier otra cosa parece una gran fiesta (como una mayordomía) en donde hay cervezas, tamales, chocolate, café, pan, agua y refrescos; una banda contratada para tocar durante casi toda la noche que uno pasa en vela. Es horrible. Es algo desgastante para la familia: física, emocional y económicamente pues imaginen todo lo que se tiene que hacer sólo para "agradecer" a la gente que va a acompañar a la familia.

Estoy de acuerdo en el novenario de cuando muere la persona, no en el del año. Nueve días de compañía de la gente son suficientes para que la familia supere la pérdida, sientan el apoyo de los amigos y los rosarios "calmen" a su religioso interior asustado por la muerte de alguien, pero estoy en desacuerdo con todo el gasto de dinero y de energía que se requiere para eso. Mucho es ya haber perdido al ser querido como para quedar pobre y desganado al final de todo. La gente que acompañe debería de hacerlo porque así lo quiere y no porque les darán de cenar (sé que muchos no lo hacen así pero y qué). No estoy de acuerdo en "se les agradezca" por su compañía así. Sé que la gente lo entendería.

Mi familia me gusta mucho por lo grande de ésta, por la diversidad y porque fuera de todo lo que sea sé que son chidos y bla bla bla la familia bla bla bla.

Son costumbres muy antiguas y nada cambiará lo que ellos piensan sobre eso, sólo expongo mi disgusto hacia estas cosas que me desesperan y así. Fin.

Si de repente sienten que este post no llegó a ningún lado es porque fue interrumpido repentinamente por la plática con mi hermana y primos. El punto principal ya quedó explicado y ahora me voy a disfrutar de una bonita noche con mis primos. Bla bla bla la familia bla bla bla.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Se exactamente de que hablas, hace casi un mes falleció mi abuela, y como tu dices durante 9 días se da "café y pan" a la "compañía", el "levantamiento de la cruz" fue un calvario moralmente hablando, mi prima (que es una niña) estaba ofendidísima porque aquello parecía fiesta (si es que se puede decir así) ella no entiende los trasfondos de todo eso. La vdd es una cosa dura y bastante desgastante, yo aun sigo mal u.u.


lustgirl

Bull dijo...

a mi se me hace tonto eso de tener que darle cosas a las personas que van. pero bueno, se me hace aun mas tonta las (no recuerdo el nombre), son unas señoras a las que les pagas cierta cantidad y van a llorar al funeral y asi.
pero si, los pueblos pequeños y sus tradiciones... en fin

---___--- dijo...

¬¬ pobre muerto(lo digo temiendo sonar irrespetuoso) su alma ni se ha terminado de ir y hay sarta comida en casa y el sin poder degustar nada


saludos!

tazy dijo...

antes que nada, mis condolencias.

luego... pues qué se le hace, a veces la provincia tiene cosas que nomás no comprendemos, pero para qué nos ahcemos, bien que las seguimos.

Mar dijo...

Sé de algunas personas que hacen de los velorios una fiesta. Como una despedida.

Y está bien.

Pero de eso a tener la obligación de satisfacer el apetito de vecinos que parecen ofrecer sus oraciones a cambio de un plato de pozole; encuentro una gran diferencia.
Apoyo eso mismo que mencionas. Es difícil perder a alguien como para todavía quedar jodido por haber gastado en la cena ofrecida en la novena.

Pero bueno... costumbres. A mucha gente no le importa. Como esas personas que le hacen fiesta a los santos patronos de noséqué. Andan sin un sólo quinto después pero con su santito bien festejado.

Imposible desechar costumbres tan arraigadas como ésas.

El Tipo dijo...

Yo quiero cuando me muera que lleven mariachis y un carton de cheves... suena trilladon pero es la pura verdad.

Vendré a molestar a todo aquel que quiera un velorio o rezarme durante dias, se me hace terrible. Morirse es normal... lloren cuando traigan a uno nuevo a este pinche mundo.

Jaime Rivera dijo...

De hecho, los que van a acompañar deberían hacer coperacha para comprar el pan y el café de manera que la familia no tuviera que gastar nada. Ya bastante tienen con la pérdida del pariente como para estar gastando. Pero así son las tradiciones y es dificilísimo cambiarlas.

Pablo Cabañas dijo...

Cuando se murió mi abuela materna (que era casi casi la matriarca de la familia), nomás fueron los rezos de los nueve días, o sea, nada de fiestas y esas cosas...



...solamente remordimientos, cotización de la herencia, apoyo tremendo por parte de mi abuelo (viudo con $$$$), y uno que otro pleito. Lo mismo, pero sin fiesta.
(la gastadera de dinero fue en las tres veces que la internaron meses antes de morir).
u_u

:::X@Vy::: dijo...

Eso de que la gente se muera es bastante poco grato, yo digo que presentemos quejas ante... lo que sea.

hola ce jota =D

Fabiola dijo...

Pues asi son las costumbres en algunos partes. El funeral de mi bisabuela casi fue igual al que describes como el de tu abuelo.

Hay cosas que si molestan, como el gastar un dineral pera alimentar a medio pueblo, dinero que puede ocuparse para otra cosa. Y luego en la pachanga que se arma en un velorio. Pero son "usos y costumbres". Saludos.

Kyuuketsuki dijo...

Ufff, las tradiciones familiares suelen ser una gran atrocidad. Pero que le hacemos, los que tenemos una gran familia siempre encontramos también momentos para divertinos con ella, oh si.

antifascista dijo...

los 9 dias que mencionas son los dias que jesucristo paso en el desierto y eso es el significado de los rezoz