La moneda al aire
Anotaciones, divagaciones, historias e histerias.
domingo, 5 de febrero de 2012
Post número 400: Sueño de espantos
domingo, 27 de noviembre de 2011
La bolsita de té
Luego en tuíter pregunté qué debía hacer cuando tenía flojera. Que si era más apropiado echarla en la inorgánica o la orgánica. La respuesta de algunos fue que en la orgánica porque al final de cuentas el papelito, el hilito y la bolsita eran biodegradables y que al paso de los años se deshacen y blablablá. Porque si la echábamos en la inorgánica "contaminaríamos" con el resto del té todo y sería más difícil reciclar. Otros me dijeron que en la inorgánica que total nadie separaba la basura y otros me dijeron que no fuera flojo.
Pensando en la primera respuesta llegué a la conclusión que siempre, toda la vida lo hemos estado haciendo mal, que las campañas del gobierno y de los grupos ambientalistas no han servido para nada y que nos vamos a morir todos por cochinotes. Porque no basta con separar la basura en orgánica e inorgánica sino que hay que separarla ya "limpia" para no contaminar todo y hacer un desmadre ontológico de basuras.
Las latas vacías de atún las tiramos en la inorgánica, el cartoncito de leche vacío también, el tetrapack del puré de tomate también. Pero ¿cuántos de nosotros los desechamos limpios? Es el mismito caso del té y me dicen flojo por no romper la bolsita. Y meh!
Pero ái viene la otra cuestión.
Tengo una amiga bien chaira que enjuaga todos los envases, latas, cajitas y botellas que va a tirar en la basura inorgánica. Eso es perfecto ¿no? Una persona ejemplar que no entrega su basura inorgánica ni pegajosa ni apestosa. Peeeero, ¿cuánta agua necesito para tal acción? No para enjuagar su latita vacía de sardina sino para enjuagar todas las latitas vacías de sardinas que ha desechado en su vida.
¿Qué es más válido? ¿Contaminar la basura inorgánica dejando restos de comida en ella o gastar mucha agua en la labor de "limpiarla" antes de deshecharla? Opinen.
miércoles, 26 de octubre de 2011
Descubrimiento inútil del día No 1
Vuelvan a leer su blog completito (o hasta donde aguanten). Van a ver qué bonito resulta como un ejercicio personal de recordar, tristear, alegrarse y volver a vivir chingos de cosas que a veces ya ni están presentes pero pasaron y en el momento fueron importantes (o no) como para escribir de ellas.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Entre lo correcto, lo fácil y lo cómodo
Nunca he entendido por qué, en el metro, la gente se mete a los vagones que van más llenos (los de en medio) pudiendo caminar un poco más a los primeros o los últimos que generalmente van más vacíos. No se trata ya a estas alturas de encontrar lugar sino de viajar cómodo. Libre de apretones y con gente horrible y gente apestosa
Nunca he entendido por qué la gente es masoquista con asuntos tan sencillos como comprar boletos en el metro. Están acostumbrados a comprar UN solo boleto y hacen una cola como de 20 personas CADA DÍA, A CADA RATO para tal. ¿Por qué no comprar de varios de una sola vez? ¿Por qué? Tan sencillo que es comprar de a varios, ¡por lo menos dos! Que al final, toma la misma cantidad de tiempo y se evitan así filas enormes, pérdida de tiempo y agotamiento. Aplica para el metrobús también.
Nunca he entendido a aquellos ciclistas que consideran más fácil ir por el lado del ciclocarril donde están que por el que es correcto, estorbando, pitando( claoneando, ringrineando o cómo se diga) y desesperando aunque sepan que son ellos los que van en sentido contrario y que está mal. O aquellos que van por la banqueta, ringrineando también como si de ellos fuera. ¡La banqueta es de los peatones!
Nunca he entendido a aquellos peatones super maleducados que se cruzan por donde no se debe o que caminan por el ciclocarril y se enojan cuando los ringrineas como si la culpa fuera de uno.
Nunca he entendido a aquellos tipos horribles que van del lado de las mujeres en el metrobús y se hacen los dormidos cuando una mujer les reclama. Aunque tampoco entiendo por qué, después de muchos años sigue habiendo esa división. O en el metro. O los RTPs exclusivos de mujeres; sinónimo de que la lucha por la equidad de género no ha servido de nada.
Nunca he entendido a la gente que hace lo incorrecto porque es más fácil o lo más fácil aunque no sea lo más cómodo.
martes, 19 de abril de 2011
Post visceral y críptico sobre herencia musical, llanto y así.
Por una relación terminada no lo hago porque duele. Y duele y duele más. Y lo sabemos; o lo sé, O no sé. Me pasa que se vuelve un círculo vicioso. Y si lloras te sigue doliendo, te sientes tranquilo un rato pero duele. Aprendí a ser muy estoico... o insensible, no lo sé pero no lo hago.
Tengo una forma muy rara de acordarme y olvidar a una persona a la vez: heredo su musica. Esa música que a la otra persona le gustaba, ahora me gusta, ahora la escucho y recuerdo bonitos momentos -aunque estos no estén relacionados con alguna canción especificamente- y aprendo a sanar la herida al mismo tiempo; para que no duela después y todo sea como si nada hubiera pasado. Duele al principio pero es cosa de acostumbrarme, nada más.
Fui así como amé a Radiohead, a Coldplay, a Jason Mraz, a Nirvana, a Regina Spektor, a Interpol y muchos más. Al principio me dolía escucharlos y ahora se me hace de lo más normal. Así cuando escucho una canción no tengo que decir que "esa era mi canción con X" sino disfrutarla y ya. Tal vez es como un tipo de terapia de exposición, o masoquismo. Quién sabe.
Ahora... todo se resume a ahora: suelo escuchar a muchas bandas que no "son mías". Y empiezan a gustarme pero no quiero. No quiero que me gusten, no quiero olvidar, no quiero sanar, no quiero que formen parte de mi playlist algún día y ya así sepa que se acabó, quiero que me duelan siempre, o al menos cuanto esté dispuesto a soportar. Quiero que eso bonito que siento al escucharlas no se vaya desapareciendo, no quiero que desaparezca, no quiero que no quiera, no quiero que no me quieras.
Hoy... después de 8 años, bien hace falta decir que esta vez sí quiero llorar.