lunes, 25 de enero de 2010

Momentos de tranquilidad.

No sé si a ustedes les pase, pero para mí existen diversas situaciones o momentos de la vida que por muy nimios que sean me provocan una gran sonrisa y me dan una paz interior tan grande que quisiera que al morir se sintiera eso.

1. En las vacaciones, fui con un primo y mi hermana a una laguna muy bella, en la costa oaxaqueña que se llama "La laguna de manialtepec". Cerca de Puerto Escondido; ahí rentamos una pequeña canoa. Remamos un poco para alejarnos de la orilla y en un momento, un pequeño instante como de 30 segundos, cuando nos callamos, cuando la corriente se calmó también, sentí una tranquilidad inmensa que hasta sentía mi corazón latir más lento. Todo se conjugó de una manera insuperable: el reflejo perfecto sobre el agua: los manglares, el cielo, la isla; como un gran espejo, los patos que nadaban a lo lejos y el brillo del sol sobre el agua. Todo esto fue interrumpido por reggaetón que empezó a sonar a la distancia en alguna fiesta en una palapa en la playa de la laguna seguramente y pot un lagarto que nadó cerca de nosotros. Pero lo poco que duró ese momento de paz fue increíble.

2. Hoy, mientras venía de Cholula, de ver a Gus, sobre la carretera cuando íbamos en el auto de regreso a Puebla me dijo: "mira ése de enfrente es el Pico de Orizaba". Al principio no le creí ¡pero sí era! Nunca había visto, desde Puebla (ciudad) el Pico de Orizaba, sólo en el trayecto a Oaxaca. De pronto volteé a mi derecha y vi La Malinche (un volcán de Tlaxcala). Y volteé hacia atrás y vi el Popocatépetl con una linda fumarola y el Iztaccíhuatl; tan imponentes ellos. Ese momento, en el que desde un punto podía ver los cuatro volcanes con sólo cambiar la mirada me arrancó una gran sonrisa y me emocioné mucho al grado de sentir una paz como la del punto anterior. Lo sé, es una tontería, pero eso me alegró mucho que hasta lo tuiteé, pero Twitter no lo publicó; de por sí, desde siempre cuando venía a Puebla de vacaciones me emocionaba ver el Popo a lo lejos (y tan cerca a la vez, no como en el DF porque no se ve tan grande desde ahí) hoy fue como: GRAN-DIO-SO.

Y bueno, como éstos, muchas veces me ha pasado que por cosas tan insignificantes yo logre ser feliz por un momento y sentir mucha paz. Existen otras cosas que no me causan tan grande el sentimiento pero sí se acercan mucho. Como cuando experimento una combinación nueva de sabores agradable al paladar, poderme comunicar y/o escuchar hablar a alguien (y entender) una lengua que estoy aprendiendo, tomar té de hierbabuena con leche y muchas más.

Y ustedes ¿han tenido momentos de ésos en que tonterías, que al final no lo son tanto les causen tranquilidad o les arranquen una sonrisa inexplicable? Cuenten.

13 comentarios:

Aquiles Digo, antes Jordy dijo...

Yo, cada vez que estoy frente a una memela con costilla en el mercado de Jamaica, siento una paz interior que no tiene límites. Es ahí cuando entiendo que la vida tiene sentido. Lo malo es que la memela siempre se acaba, pero la certeza de que ya habrán otros días para comerla me hace encarar mi destino con valor.

Ok, no.

Pero qué bueno que hayas tenido esos momentos, goe, y más aún: que los hayas escrito y compartido. La vida vale por ellos.

Ches dijo...

Yo siento una paz interior muy fuerte el saber que hay una jarra de agua fría en el refrigerador.

Me da un placer impresionante saber que tengo cigarros, aunque no los fume, saber que están ahí.

Si señor!

Saludos ultra cordiales.

Fire_tony dijo...

A mí me da paz cuando veo que alguien débil se levanta contra su opresor. Luego te explicaré, creo.

Shasta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Soel Green dijo...

Claro, algúna vez me pasó que estando en el zocalo de la ciudad todo quedó en silencio, un silencio sepulcral, levanté la mirada y vi la catedral, más grande de lo normal, como si me hubiera vuelto muy pequeño, tan pequeño que si seguia sintiendome así desaparecería y según yo... desaparecí unos minutos..

Fabiola dijo...

Uy, hay muchos momentos que me relajan. Ver las puestas de Sol, ver llover; me relaja mucho. Contemplar como el sol entra por mi ventana me gusta =).

Jaime Rivera dijo...

Cierto, las cosas que ignoramos todos los días pueden ser muy bellas si les ponemos atención.

Mar dijo...

Por aquí cerca no hay lagunas ni lagos donde experimentar momentos de paz interna.

Seguiré buscando.

Ely dijo...

Si no apreciamos esos momentos y los pequeños detalles como valorar lso grandes!

Claro que es rico sentirse asi, sonara trillado pero en contacto con la naturaleza Ahhhh que rico!

Saludos! y ojala hubieras tomado fotos? para lso que estamos lejos pudieramos apreciarlo tmbm.
Saludos, cudiate!!! y buen dia!

p.d. sabes como hacer granola?

Pablo Cabañas dijo...

Creo haber sentido algunas sensaciones así, pero ya se me olvidó...

:S

Francisco Remes dijo...

Un momento de paz, suena raro pero cuando estoy sentado en el cine antes de que comience la película, me gusta, cuando voy a un viaje, cuando estoy sentado en algún parque y veo a la gente caminar, cuando estoy con mis amigos y nos olvidamos del mundo por un par de horas, reímos y reímos, cuando hay arco iris, cuando me fumo un cigarro y hace viento, cuando un niño me sonríe, cuando puedo gritar, cuando siento que soy libre, como siento que soy un gigante y que todo lo puedo...
pero después recuerdo que soy un gusanillo viviendo en un durazno podrido y se acabo la paz, la sonrisa sincera del alma.

FerGil dijo...

Wah, ese tipo de momentos de paz son geniales... yo he vivido varios así, pero a la hora de platicarlos, no sé, como que pierden punch, no hay forma de transmitir eso que uno sintió en el momento.

Pero igual, uno trata... sobre todo cuando uno encuentra un espíritu afín, y siente que esa otra persona lo disfrutaría igual.

Josie dijo...

Pues me han pasado cosas asi, cuando fui a San Felipe el ver el mar tan azul , tan bello y limpio ahh..., y en diciembre con el friaso que hacia fui con unas amigas a Rosarito, la playa vacia, ni gente ni basura, y la puesta de sol, fue extraordinario, ese momento pude haber muerto y aun así hubiera sido fantastico, las nubes cargadas de agua, brisa marina, el olor del mar y el sonido de las olas, todo fue mágico. Ahh y otra vez me paso estaba lloviendo, yo sola en mi cuarto mientras escuchaba a Morrissey, fue un momento de paz genial!!.