domingo, 7 de noviembre de 2010

De la torpeza

Siempre me lo han dicho y nunca lo he negado. Me lo repiten y repito tanto que me lo creo: Soy torpe.

Soy de ésos que, caminando en la calle, se tropiezan por distraerse un poco con cualquier cosa. Y generalmente lo hago, cuando camino, voy viendo los edificios de los lados, los árboles, los anuncios; que luego, sin querer, me caigo, piso caca o me caigo sobre caca. Bueno, eso nunca me ha pasado.

La última y más dolorosa vez es cuando me resbalé, como en las caricaturas, con una cáscara de plátano mientras iba viendo el celular. ¿Quién demonios se cae con una cáscara de plátano que no sea de Disney o Warner Bros.? Me dolió más el ego, claro está, que el golpe porque era temprano y había muchos oficinistas a mi alrededor, apenas dirigiéndose al trabajo. Les alegré el día.

Suelo alegrarle el día a muchos. Y a veces no y me alegro, pero me duele. Como la vez que llovía y me resbalé de las escaleras de un puente cuando iba bajando. Y que por cierto, ahí también explico más de mi torpeza.

En el metro o en el camión siempre estoy de “aquí para allá” porque no puedo pararme bien ni agarrarme correctamente del tubo y cuando frena pues ahí no’más me ando tambaleando. Varias veces me he caído. Es que no entiendo. ¿Hay un método para agarrarse y no caerse? ¿Cómo le hacen los vendedores para tener tanta pericia y desafiar a las leyes de la inercia y no caerse mientras van ahí vendivende sus cosas?

Volviendo a lo de la calle. Siempre meto la pata en hoyos, me tuerzo una pata o me tropiezo con una piedra. También, me pasa que cuando explico algo uso muchos ademanes y sin querer golpeo gente a cada rato. Cuando digo que algo está grandotote abro mis brazos y le pico el ojo a alguien que viene atrás. Podría parecer a propósito pero no lo es. Soy torpe y no mido las dimensiones de mi cuerpo.

Cuando estoy en la mesa y estiro mi mano para tomar algo tiro un vaso o golpeo una jarra o un tenedor sale volando. O algo tiene que pasar.

Cuando estoy con mi novio y lo quiero abrazar, le pico un ojo o le doy un golpe en la cara. Y dice que me va a acusar de violencia doméstica. Pero no mes mi culpa -o sí-. Pero es más de mi torpeza.

Y ya, sin rodeos: pues soy una mamada.


¿La torpeza se cura?

8 comentarios:

Ariadna dijo...

En la semana me quemé comiendo mariscos (si, mariscos) y en dos años llevo cinco esguinces cervicales, soy la niña collarin... entiendo eso de la torpeza, saluditos.

Pablo Cabañas dijo...

Mas que cura, sería ya un tratamiento, como entrenar el cuerpo para no tambalearse en el metro (o sea surfear) o enfocarse visualmente a un determinado punto al momento de caminar. Digo yo...
Salud!

Pablo Cabañas dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ge zeta dijo...

¡Awww! Chócalas.

Bueno no, somos tan torpes que con suerte -mala suerte- nos golpeamos y fracturamos la mano.

diegoimanol dijo...

Mi mamá me dice Torpetín, eso lo dice todo.

altersonik dijo...

Pues no se si sea torpeza lo mio, pero nunca puedo cuidar algo, siempre o lo rompo o lo descompongo o lo pierdo, se siente feo... tengo manos de estomago... todo lo hago caca... :(

Kentucky Freud Chicken dijo...

Freudian slip, que les llaman.

Jijijí.

XND dijo...

Es raro, yo no solía tener accidentes motrices, y ahora que comparti mis noches y tardes con una chica es cada vez más frecuente, golpearnos inintencionalmente. =S

Gajes del oficio creo.

Aunque, anoche, me levanté un pellejito del meñique izquierdo sacando un tetrapack de leche de su caja de docena.

...¡Cartón! ¿puedes creerlo? En fin. Saludos.