sábado, 17 de octubre de 2009

Me llamo Gezeta y soy un acosador

Cierto día de esta semana, me encontraba en el Gualmar que está a dos cuadras de mi casa, haciendo el super. Ese gualmar me gusta mucho por la cercanía, porque hay muchas cosas a 10 pesito y porque cierran a las 11 de la noche. Entonces es como mi tiendita de la esquina (Y afuera venden unos esquites bien buenos). Bueno, el caso es que bien contento me dispuse a comprar: leche, arroz, atún, jamón, pan y varias cosas que hacían falta en mi despensa.



Todo trancurrió con completa normalidad como cualquier visita al super. Comparando precios como un experto ¡Gracias mamá! Eligiendo la mejor fruta y la mejor verdura. No comprando lo que en otro lado vi más barato y así. Lo normal.

Llegando a las cajas, decidí NO pasar a las cajas rápidas, porque son todo, menos eso, Ya que como es un supermercado ubicado en una zona muy poblada, es la tiendita de la esquina para muchos también. Entonces pasé del lado de las cajas por las que no había pasado nunca; de las normales.

Resulta que el cajero, era un tipo muy atractivo, que tenía un no sé qué que no sé cómo, desde que lo vi me enamoré de él y no pude quitarle los ojos de encima.

Comenzó a cobrar, y de repente descubrí mi lado acosador, con la siguiente conversación:

CajeroGuapo: Son $137.95

Yo(mirándolo fijamente): Ok.

CajeroGuapo:
¿Ticket de estacionamiento?

Yo(aún mirándolo): Noup...

CajeroGuapo: ¿Alguna recarga que desee realizar?

Yo(casi desnudándolo con la mirada): Nop, gracias..
(pausa como de 10 segundos)

CajeroGuapo: Su pago por favor...

Yo(dejándolo de verlo y sacando el dinero): ¡Ah! ¡Perdón! Aquí tiene... (y lo vuelvo a ver)

CajeroGuapo (Se rie, más hermoso aún): Recibo, $150. Y le entrego 12 pesos de cambio.

Yo(sonriendo como idiota): Gracias....

(Pasaron más de 30 segundos, lo juro. El cerillito ya había embolsado todas mis cosas y había una chava formada atrás de mí, esperando para pasar y yo no me movía. Y seguía viendo al cajero)
CajeroGuapo(con cara extrañada): ¿Le puedo ayudar en algo más?

Yo(embobado): ¡Ehm! No, es sólo que: (de repente, como si mis palabras salieran por sí solas, y como un momento que bien pude sentirlo como en cámara lenta dije) ¡ES QUE ES-TÁS MUUY LIN-DO!

CajeroGuapo(muy sonrojado): ¡Eh...! ¿Perdón? Pues... Gracias.


De repente mordí el rebozo. La chava de atrás nos veía y sonreía. El cajero estaba rojísimo, y supongo que yo también. Me dio temblorina en los pies y agarré mis bolsas y salí corriendo. No he ido más al gualmar, pero si voy, tengan por seguro que no pasaré a esa caja NUNCA más.


¡Soy un fóquin acosador de cajeros de supermercados!

viernes, 16 de octubre de 2009

25. Need internet?

jueves, 15 de octubre de 2009

Sobre la caballerosidad

Nunca me he considerado caballeroso. No es algo que presuma, pues no lo soy.

Cedo el asiento en los camiones a l@s señor@s grandes, a las mujeres embarazadas y a los discapacitados (o, personas con capacidades distintas, pa’ no ofender). Sólo a ellos. Creo que una muchacha puede ir parada sin ningún problema. No es que sea culero, es que creo en la igualdad de géneros. No morirá ¡vamos!

No me acomido a cargar lo que una chava lleva cargando, sólo en el caso de que de plano sea excesivo y vea que ella no puede. Y lo hago por amabilidad, no por caballerosidad.

Una vez tuve una discusión con mi amiga, porque ella llevaba cargando una bolsa, con ropa, -nada pesada- y me dijo: “No seas malo, ayúdame” y yo sólo le dije: “¿Y yo por qué?” , a lo que ella dijo: “Pues porque eres hombre” . No no no, ni me lo hubiera dicho. En ese momento le contesté “Pues soy hombre, pero no tu burro para estarte cargando tus cosas” . Con asombro ella me miró y me dijo: “¡Ash! No eres nada caballeroso” . Y le dije: “Pues no lo soy, eso lo sé, pero una cosa es que yo no sea caballeroso, y otra muy distinta es que tú seas gandalla y quieras hacerme cargar algo que tú sin problemas puedes cargar. No por ser mujer debes ‘colgarte’ de eso y hacerte la débil. En todo caso, define caballerosidad primero” . Y ya a no dijo nada. Pero siguió viéndome feo.

Nunca más volvió a pedirme un favor. La caballerosidad no es para nada eso que ella cree, a menos eso es lo que opino. No es nada malo lo que dije ¿o sí? Obvio si fuera cargando un botellón de agua, pues sí le ayudo. Tampoco soy un mala onda. Sé que físicamente una es mujer más débil que un hombre. Pero no por eso es “el sexo débil”.

A veces cuando voy con un grupo de amigos y amigas, y subimos a un camión, me vale si soy yo o una mujer la que suba primero ¿Dónde quedó la equidad entonces? No dejo de ser más hombre, o ellas menos mujeres por no cumplir lo de “Las damas primero”

Creo, que si seguimos viendo a las mujeres como personas más débiles que los hombres seguiremos sin avanzar ni un cachito en eso que ellas desde hace mucho tiempo han peleado.

Odio esos pensamientos machistas que muchas siguen teniendo. Por un lado pelean por igualdad y por el otro creen que un hombre debe hacer todo lo que se les antoje. Mujeres del mundo compórtense como seres humanos, no como princesitas, que esas sólo en los cuentos.

¿Pa’ ustedes qué es la caballerosidad? ¿Hago mal?

miércoles, 14 de octubre de 2009

2004

2004 fue un año lleno de muchas emociones. Fue un año difícil, pues fue la primera vez que me salí de mi casa para vivir solo. Vivía en la misma ciudad, pero aparte. Era yo semi-independiente. Mi hermana vivía conmigo. Fue muy linda esa etapa. Vivía en un departamento cerca del centro de Oaxaca; podía estar a las mil horas de la noche en la calle sin que importara nada pues no le rendía cuentas a nadie.

2004 también fue un año triste: una de las depresiones más fuertes, si no es que la más fuerte de toda mi vida, sucedió en ese momento a causas del amor. Me enamoré de Gerardo (primera vez que menciono su nombre en mi blog, aunque hace muchos años hice alusión de él), mi mejor amigo ever en ese tiempo, y por siempre, hasta ahora. Siempre lo he dicho. No es que menosprecie la amistad de mis amigos de ahora. Pero era algo muy diferente. Algo único. Mientras duró; le declaré mi amor pensando que sucedería como la primera vez que me enamoré de alguien, y seria correspondido; pero no fue así. Me bateó a varios kilómetros, explicándome que sólo podría ofrecerme una amistad. No más. Acepté eso, pero era muy difícil consentir que estuviera con alguien más y que yo sólo era el espectador. Pasaron muchas cosas y caí en un hoyo muy profundo del que me fue difícil salir. Pasé por la etapa en que me recetaron antidepresivos.

2004 fue el año en que encontré, en mi maestra de Geometría Analítica en ese entonces, y de Cálculo III, Álgebra Lineal, y las Álgebras Modernas más tarde, a una gran amiga. Recibir los consejos de alguien más grande me hacían muy bien.

En 2004 tenía un año en que había salido –así bien- del closet con todos mis amigos, algunos maestros y mis papás. Ya lo (medio) había hecho antes, pero no por completo. Fue una etapa de descubrimiento interior muy hermosa. Conocí cosas buenas y cosas malas que me hicieron ir formando mi carácter de mejor manera. Sí, tenía yo 19 años, era ya muy grande, pero poco experimentado en muchas cuestiones.

2004 fue el año en que me refugié por completo en los pocos amigos que tenía. Era yo –sigo siendo- un payaso, que divertía a todos con sus ocurrencias. Era también, el pilar de varios otros. Porque encontraban en mí a alguien en quien confiar, que siempre podía decirles palabras de aliento y aconsejarles lo que debían hacer de sus vidas. Aunque la mía se estuviera pudriendo y no pudiera salir del hoyo en el que me había metido. Tenía varios amigos, pero no muchos en quien apoyarme cuando me sentía de la patada, pues ese mismo año, mi hermana se regresó de Oaxaca, quedándome yo solo, en una casa, que ya no estaba cerca del centro. Me refugié en la música y en escribir en una libreta cada día la manera en que me sentía. Soltaba lágrimas de vez en cuando mientras lo hacía. Y casi no dormía.

En 2004 me volví editor de una gaceta interna de la Facultad, que sólo tuvo dos números porque no recibió apoyo de los compañeros. Me decidí entonces a crear algo diferente. Algo que en ese tiempo estaba de moda: un espacio de spaces live que era completamente dedicado a la escuela, pero de manera distinta a lo que había hecho con la gaceta; era una manera graciosa de ver las cosas que pasaban dentro de una Facultad de Ciencias; llena de profesores locos y mamones; y alumnos frikis, nerds, ñoños y demás raros; Escribía cosas que divertían mucho a los demás: chismes, curiosidades y hacía fotomontajes, porque, como yo era, aparte, el fotógrafo oficial de la escuela, tenía mucho material para usar. Era un espacio clandestino, pues había que tener invitación para visitarlo y los maestros nunca tuvieron. Todos me buscaban para que les enviara una y ver quién era el próximo viboreado. Me convertí, pues, en el chismoso oficial. Fue muy divertido.

En 2004 fui uno de los alumnos más destacados. Formaba parte del Consejo Técnico y era –aunque suene mamón- la mano derecha del Director. Los maestros me querían y me pedían muchas veces apoyo en la organización de eventos. Participé, siendo consejero, en la toma de decisiones la Facultad. Las buenas y las malas. Era yo popular. Toda una celebridad.

Lo era, hasta que la depresión que en casi todo ese año me acompañó, mermó mi carácter, mi disciplina y mi organización. Mis calificaciones bajaron, borré el espacio, me volví misántropo, voluble e irreconocible; regresé a mi casa porque no podía más estando solo, e hice un cambio de amigos. Literalmente mandé, casi todo, a la verga…

Sí, 2004 fue un buen año a pesar de todo. Fue hermoso, triste, raro, difícil, emocionante, extraordinario, alegre, deprimente e inigualable. Todo a la vez. 2004 marcó mucho mi vida presente.

2004 fue el año en que empecé a bloggear.

domingo, 11 de octubre de 2009

Mal amigo

Soy un egoísta. No me gusta compartir a mis amigos. Soy una mala persona, lo sé. Mis amigos saben que tengo otros amigos, pero son como imaginarios unos de otros. Fulano sabe lo especial que es perengano para mí, y viceversa. Pero a pesar de compartir que son personas a las que les tengo mucho aprecio, no se conocen. Soy muy malo. Ni con el tiempo he aprendido. Actúo como si tratara de ocultar algo y por eso no los uno. O como si me avergonzara de algo de alguno de ellos y quisiera esconderlos. Soy egoísta, eso es.

Nunca he sabido por qué lo hago. No sé por qué resulta tan difícil y porque soy tan culero. Mis círculos sociales son conjuntos cuya intersección es el vacío. Conjuntos ajenos. Soy muy malo. No merezco los amigos que tengo.

Carolina, mi roomie, por ejemplo, desde que llegué a Puebla, me ha presentado a varios de sus amigos, y me ha invitado a fiestas con ellos. Me gusta acompañarle, me gusta conocer gente nueva; pero yo, yo soy un culero. La poca gente que he conocido la he tenido sólo para mí. No le he presentado a nadie. Ella no me ha dicho nada al respecto, pero yo solo me he dado cuenta. Obviamente, no es ella. No es una mala persona que no merezca conocer a mis amigos. Soy yo. Un egoísta que no sabe si quiera por qué lo es.

Soy muy egoísta, Todos mis amigos más cercanos de Oaxaca saben a quién me refería cuando les hablaba de Othón hace un par de meses, pero nadie supo cómo era él.

No recuerdo desde cuando soy así, pero sé que antes no lo era. No recuerdo en qué momento pasó, pero no me di cuenta.

Soy basura. Anden ya, díganlo.