Cierto día de esta semana, me encontraba en el Gualmar que está a dos cuadras de mi casa, haciendo el super. Ese gualmar me gusta mucho por la cercanía, porque hay muchas cosas a 10 pesito y porque cierran a las 11 de la noche. Entonces es como mi tiendita de la esquina (Y afuera venden unos esquites bien buenos). Bueno, el caso es que bien contento me dispuse a comprar: leche, arroz, atún, jamón, pan y varias cosas que hacían falta en mi despensa.

Todo trancurrió con completa normalidad como cualquier visita al super. Comparando precios como un experto ¡Gracias mamá! Eligiendo la mejor fruta y la mejor verdura. No comprando lo que en otro lado vi más barato y así. Lo normal.
Llegando a las cajas, decidí NO pasar a las cajas rápidas, porque son todo, menos eso, Ya que como es un supermercado ubicado en una zona muy poblada, es la tiendita de la esquina para muchos también. Entonces pasé del lado de las cajas por las que no había pasado nunca; de las normales.
Resulta que el cajero, era un tipo muy atractivo, que tenía un no sé qué que no sé cómo, desde que lo vi me enamoré de él y no pude quitarle los ojos de encima.
Comenzó a cobrar, y de repente descubrí mi lado acosador, con la siguiente conversación:
CajeroGuapo: Son $137.95
Yo(mirándolo fijamente): Ok.
CajeroGuapo: ¿Ticket de estacionamiento?
Yo(aún mirándolo): Noup...
CajeroGuapo: ¿Alguna recarga que desee realizar?
Yo(casi desnudándolo con la mirada): Nop, gracias..
(pausa como de 10 segundos)
CajeroGuapo: Su pago por favor...
Yo(dejándolo de verlo y sacando el dinero): ¡Ah! ¡Perdón! Aquí tiene... (y lo vuelvo a ver)
CajeroGuapo (Se rie, más hermoso aún): Recibo, $150. Y le entrego 12 pesos de cambio.
Yo(sonriendo como idiota): Gracias....
(Pasaron más de 30 segundos, lo juro. El cerillito ya había embolsado todas mis cosas y había una chava formada atrás de mí, esperando para pasar y yo no me movía. Y seguía viendo al cajero)
CajeroGuapo(con cara extrañada): ¿Le puedo ayudar en algo más?Yo(embobado): ¡Ehm! No, es sólo que: (de repente, como si mis palabras salieran por sí solas, y como un momento que bien pude sentirlo como en cámara lenta dije) ¡ES QUE ES-TÁS MUUY LIN-DO!
CajeroGuapo(muy sonrojado): ¡Eh...! ¿Perdón? Pues... Gracias.
De repente mordí el rebozo. La chava de atrás nos veía y sonreía. El cajero estaba rojísimo, y supongo que yo también. Me dio temblorina en los pies y agarré mis bolsas y salí corriendo. No he ido más al gualmar, pero si voy, tengan por seguro que no pasaré a esa caja NUNCA más.
¡Soy un fóquin acosador de cajeros de supermercados!
