Hace más o menos, dos años y medio. yo era usuario activo de ese lugar de chistes involuntarios más divertido que uno encuentra en toda la red: Yahoo! respuestas; Yo no era de esos que contestaba cualquier pendejada, de hecho me gustaba que me dieran los 10 puntos a la mejor respuesta y por eso me esforzaba en contestar lo mejor posible. Pero bueno, no es sobre Y!R que he venido a platicar, sino un acontecimiento que me sucedió estando ahí y que cambió mi vida (aunque se lea bien de telenovela).
En ese tiempo yo empezaba tomar cursos de francés, un idioma que me apasiona -demasiado para los que no lo sepan aún- y de repente, llevando apenas unas 5 clases, sin saber caminar, quería yo correr. Y entonces, estando en Y!R se me ocurrió preguntar:
Totalmente sin sentido mi pregunta ahora que lo veo, pero el mensaje principal se entendía: necesitaba yo a alguien con quien practicar francés a cambio de español. Recibí varias respuestas de Marroquíes, franceses y canadienses, dándome su correo para que pudiéramos escribirnos, ayudarnos con lo que pudiéramos y
blablablá; pero de todos esos, me sorprendió el correo de una francesa:
Blandine, quien muy amablemente se ofrecía a ayudarme, ya que ella, similar a mi situación (pero en caso contrario) le apasionaba el español; me dio su
msn, para que de esta forma pudiéramos tener una interacción más cercana. La agregué.
Nació de ahí una gran amistad y un gran interés mutuo por aprender uno del otro sobre nuestros idiomas, nuestra cultura, nuestro país y sobre todo, nuestras vidas. A través de ella encontré en la filatelia un gran placer. Cambiamos un poco nuestra manera de platicar acerca de nosotros a través de cartas y postales enviadas por correo tradicional -como en los viejos tiempos-, dormíamos tardísimo platicando, a pesar de las 7 horas de diferencia existentes en nuestros horarios. Por medio de ella conocí a
Florence, otra francesa que me cautivó con su locura, su amistad y su interés también por descubrir más acerca de México, desde el principio. Éramos, a pesar de miles de kilómetros de separación, unos grandes amigos. Pasaron muy rápido a formar parte de mi vida. Mis amigos y familia sabían de su existencia. Cabe mencionar que gracias a ellas, en un periodo muy rápido, aprendí y mejoré mi francés, ya que siempre hablábamos por
Skype, nos comunicábamos en el
messenger y nos escribíamos cartas. Toda una maravilla.
Al tiempo, les presenté a mis amigos Víctor y
Raúl. Y éramos ya, todos, unos muy buenos amigos. Poco después, entre Flo y Raúl empezó a surgir un cariño especial, distinto al que teníamos uno de otro en este pequeño grupito. De inicio a mí me molestó -me arrepiento tanto - porque pensé que ese "jueguito" no los iba a llevar a ningún lado. Porque
"Mamá, ahorita vengo, voy al centro",
"Mamá, en unos días vuelvo, voy al DF" y
"Mamá, ahorita vengo, voy a salir con mis amigos a bailar" no es lo mismo que
"Mamá, ahorita vengo, voy a Francia a ver a mi novia" ¿Verdad?
Me puse muy celoso de ambos, y me molesté, porque creía que eso sólo les iba a causar un gran daño, y me empecé a alejar de los dos. No sé qué demonios pasaba por mi cabeza esa vez, que también me distancié de Blabdy muy feo -también me arrepiento mucho-. Como si de la noche a la mañana, botara a la basura más de un año que llevábamos de conocernos y el hecho de ser unos amigos muy unidos a pesar de estar separados por un inmenso océano.
(Pausa intencional para que el lector tome aire, le conteste a los que le hablan en el messenger y se pregunte: "Pinche gezeta, ¿ a dónde me lleva este texto?).
Bueno, en diciembre, del año pasado, Raúl, tuvo la oportunidad de viajar a Francia (aún sin saber bien francés) y conocer, después de casi dos años, por fin, a Flo. Por mi mente pasaron muchos pensamientos. Uno de ellos, el mejor de los casos, era que lo suyo (de ellos) sí resultara efectivamente como esperaban y que todo fuera chido, pero con el pesar de que sólo iba por un mes, y que tendría que volver "a la realidad"; y el segundo escenario, que de plano no fueran el uno para el otro y que su viaje hubiera resultado un fracaso. Afortunadamente pasó lo primero y todo estuvo muy bien.
En enero, regresó Raúl a México y la verdad no sé qué pasaba por su mente, porque Francia no está a la vuelta de la esquina como para volver a cada rato, pero bueno. Pasaron los meses, y en julio, de este año, fue el turno de Flo, de venir a conocer México y pasar más tiempo con su amorcito. Igual, un mes. Tuve la maravillosa oportunidad de conocerla y sí, era exactamente como la conocí a través del intercambio de bytes día y noche; pasó el mes y tuvo que volver.
Debe ser. Lo es, muy difícil estar en esa situación, de poder ver a la persona que amas, una vez al año, si bien te va. Así, que repente, Flo tomó, una decisión que tuvo que haber sido, sin duda, de las más difíciles en su vida: Venirse a la aventura. Regresar a México para estar al lado de la persona que ama, aún sabiendo que no tiene un trabajo o futuro asegurado.
Creo, que esto es algo que se valora mucho. ¡Qué bonito! ¿No?
Ahora, sólo le deseo lo mejor, que logre encontrar un buen trabajo y que su amor por Raúl, continúe así por siempre; que esas decisiones, que ella sabe por qué tomó, le ayuden a lograr sus sueños.
Por mi parte, ya espero que sea diciembre para ir a verla nuevamente a Oaxaca, y para esperar con ansias y con los brazos bien abiertos, la llegada de Blabdy, que nos visitará a finales de este año y principios del próximo. Por fin.
Tengo mucha emoción.
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La moraleja (como en las fábulas) es que si uno tiene sueños, nada es imposible (sí, así de trillado) y que el famoso dicho de
"Amor de lejos, es amor de pendejos" es una completa tontería. Si dos personas se quieren, no habrá distancias que puedan separarlas. Cuando la separación entre los corazones es equidistante, qué más da la separación física. Y no tengo ejemplo más claro que éste que les he contado; y hoy, más que nunca, he descubierto que sí se puede.
¡Te quiero, Alex!